La subasta por el aeropuerto de Carrasco se concretará hoy, si bien el gobierno asumía ayer que el desenlace casi seguro será la inexistencia de ofertas. De todas formas, en caso de que la subasta sea declarada desierta, el plan de contingencia ya fue resuelto: un nuevo remate en un plazo aproximado a 20 días, con un precio base menor a los 15 millones de dólares fijados para la instancia de hoy, informaron a El País fuentes estatales.
Entre el lunes y martes de esta semana, el gobierno analizó qué hacer con la subasta del aeropuerto, y evaluó la posibilidad de una suspensión o de una nueva prórroga, en virtud de que dos de los tres interesados desistieron, y de que era incierta la actitud del tercero.
Sin embargo, a partir del mediodía, desde la Presidencia se comenzó a impartir hacia otros organismos públicos la decisión oficial: la subasta se haría a pesar de todo. Los principales argumentos fueron la necesidad de mantener una línea de "seriedad" y de "transparencia". Asimismo, en comunicación con otros jerarcas estatales, el secretario de la Presidencia Raúl Lago comentó que si existe algún interesado real en el aeropuerto, que piense ofertar hoy, sería afectado de forma "injusta" en caso de que la subasta fuera suspendida de antemano.
"Lo serio es realizar la subasta como estaba prevista", dijo Lago en rueda de prensa en el edificio Libertad. No obstante, advirtió que en caso de una subasta declarada desierta, "sería razonable rápidamente estudiar modificaciones al pliego original de condiciones".
ESTUDIO. Según las fuentes consultadas por El País, al menos uno de los grupos inversores interesados pidió al gobierno una prórroga de entre 15 y 20 días, a efectos de culminar sus estudios sobre resultados económico-financieros. A fines de abril pasado, el gobierno aprobó por decreto la prórroga de la subasta y fijó como fecha próxima la de hoy, pero además cambió algunos aspectos del pliego de condiciones.
No obstante, lo que parece ser el palo en la rueda de la subasta es el precio base, de 15 millones de dólares, y que los tres interesados consideran excesivo. Ese precio mínimo sería reducido en caso de que la subasta sea declarada desierta.
El gobierno asume que sólo un imprevisto podría evitar esa situación hoy, aunque algunos jerarcas advierten que en una subasta todos los interesados llevan adelante estrategias, y que sólo cuando suene la campana de la Bolsa de Valores de Montevideo (BVM) hoy a las 11 horas, se sabrá la verdad.
Lo cierto es que si no hay interesados, el gobierno asumirá que las condiciones que exige no se ajustan al mercado. "Si no hay ofertas, entonces ahí sí, tendremos que concluir que lo que se pide no se puede dar, y tendremos que modificar algunas condiciones", reconoció una alta fuente oficial a El País.
COMPLICADO. El grupo chileno Agunsa consideraba hasta ayer que el precio base del remate es excesivo; ese punto de vista era compartido por una sociedad de capitales italianos y argentinos (sin nombre aún), pero que también resolvió no participar de la subasta luego de un altercado que uno de sus directivos mantuvo con el ministro de Transporte y Obras Públicas Lucio Cáceres.
El lunes, un representante del gobierno trató de persuadir a ese grupo de que reviera su decisión y participara de la subasta, ya que tendría las "garantías" necesarias, y que los comentarios de Cáceres eran "personales" y no oficiales.
Ayer, Cáceres prefirió no hacer comentarios públicos sobre esa situación, si bien un allegado al ministro aseguró que se trataba de "patrañas".
Quien se refirió a la situación fue el presidente de la BVM, Carlos Perera; entrevistado por el programa Las Cosas en su Sitio de radio Sarandí, sostuvo que la actitud de Cáceres no contribuye a generar un clima de "reglas de juego claras" para potenciales inversores extranjeros.
En tanto, el tercer grupo interesado en la subasta, de capitales uruguayos y dirigido por la empresa Neutral —a cargo de los dos free shop de Carrasco— se aprestaba ayer a presentar al gobierno una propuesta alternativa para la concesión del aeropuerto, que implicaría un menor tiempo de duración de obras, pero también un menor desembolso inicial. Neutral y otras concesionarias de servicios de Carrasco —Vimalcor y Candysur, así como la Cámara de la Aeronáutica— pensaban enviar su propuesta en carta al presidente Jorge Batlle. Para obtener la concesión de Carrasco durante 30 años, basta con que un inversor ofrezca un dólar por encima de los 15 millones de dólares. Por lo tanto, con que exista un sólo oferente la subasta se podrá realizar; en ese caso, el Estado recibirá el menor rédito económico posible.
Proceso complicado
- En el año 1997 el gobierno llamó a licitación para conceder por 25 años, con opción a cinco más, la explotación del aeropuerto de Carrasco. En 1999 tres consorcios se presentaron a la licitación para reconstruir el aeropuerto de Carrasco y ofrecieron pagar cánones anuales de entre U$S 13 y U$S 15 millones.
- En julio de 2000 el gobierno anuló la licitación, luego de que se produjeran numerosos cuestionamientos contra el Consorcio Montevideo Servicios Aeroportuarios, al cual inicialmente le había sido adjudicada la polemica licitación.
- Para mantener en funcionamiento la principal terminal aérea del país, el Poder Ejecutivo resolvió que el Estado tomara a su cargo las obras de refacción del aeropuerto, a través de los Ministerios de Defensa y Transporte, quienes fueron encomendados de convocar a las licitaciones para refacción de pistas e instalación de mangas. A partir de ese momento, el gobierno comenzó a estudiar nuevas soluciones para el aeropuerto.
- Como solución momentánea, licitó algunos de los servicios que se prestan en el aeropuerto. En diciembre de 2001, la empresa Neutral ganó una licitación para gestionar los dos free shop de Carrasco por ocho años. Esa empresa, que ganó con una oferta de 14,6 millones de dólares, es la misma que tiene a su cargo los free shop desde 1993. Sin embargo, Neutral no pudo cumplir su oferta, y si bien había ganado la licitación, cedió al Estado el depósito de garantía de fiel cumplimiento del contrato, y se retiró.
- Como no aparecían soluciones rápidas, el gobierno mantuvo a Neutral como operadora de los free shop, situación que se mantiene hasta la actualidad. En los meses siguientes, el Poder Ejecutivo comenzó a definir un mecanismo de subasta de acciones, similar al que se empleó en la terminal de contenedores. La Corporación Nacional para el Desarrollo creaba una sociedad anónima concesionaria del aeropuerto, cuyo total de acciones sería subastado a privados que cumplan con determinados pliegos de condiciones.
- La subasta se iba a realizar en febrero de 2003, pero la falta de oferentes obligó al gobierno a postergarla hacia abril. En ese mes, el Ministerio de Economía y Finanzas pidió una nueva prórroga dado que aún no había culminado el canje de deuda pública. Entonces se postergó hasta hoy el acto.