Chips abren mercados firmes al Uruguay

| Un paso importante para Uruguay son los chips que abren mercados más seguros

EMILIO CAZALA

Con la primera exportación de "chips" de madera cuyo embarque se efectuará el próximo 18 de julio, Uruguay entrará en el exclusivo y reducido club de los proveedores de esa materia prima y lo que es más importante abrirá al sector maderero del país una entusiasmante perspectiva como es el acceso a potenciales mercados internacionales más selectivos al tiempo que nos permite incorporar mano de obra nacional. Si bien es poca en relación con el proceso de astillado, es considerable en relación con el efecto que induce en la forestación. Y si bien es cierto que los "chips" no es industria, representa sin embargo la segunda etapa en el largo camino hacia la industrialización de la madera con un capítulo culminante que será la eventual producción de celulosa. Pero para todo esto hay que pasar por los chips.

Sin embargo la importancia de producir y colocar chips tiene una repercusión mayor para Uruguay porque estimula a urdir rigurosos proyectos comerciales que formalizan relaciones más estrechas y firmes entre proveedor y comprador, que nada tienen que ver con negociar rolos que sólo es una transacción por precios. En cambio con los chips ambas partes quedan comprometidas a proyectos de mayor proyección industrial como es la producción de pulpa en donde Uruguay es el proveedor formal de la materia prima y en consecuencia por fuerza se estructura un esquema de negocios más entramado y formal y en todo caso más seguro y permanente en el tiempo en favor de Uruguay.

Para nosotros esta primera exportación de chips nos parece profundamente simbólica porque representa tres hitos en la historia del Uruguay maderero: la Ley Forestal de 1987, luego el primer embarque de rolos en julio de 1988 y ahora el primer embarque de chips en julio del 2003. Seguramente pocos son los que advertirán la importancia de este paso que está dando Uruguay en su desarrollo maderero, pero otros más perspicaces, de adentro y de afuera, reconocen ya su importancia y tanto es así que empresarios japoneses vendrán a presenciar la primera carga de estas 30 mil toneladas de astillas en el barco "Prince of Ocean" que como dijimos será el próximo 18 de julio. Estamos seguros que los gratos visitantes, conocerán las plantas transformadoras en Peñarol, invitados por Eufores, protagonista y actor principal en la exportación de chips desde el Uruguay. Eufores es una empresa española que a lo largo de muchos años ha estado junto al Uruguay contribuyendo a desarrollar proyectos madereros y portuarios con tecnología, fuertes inversiones y con "know how". Hoy su posicionamiento en el Uruguay significa una inversión que supera los 120 millones de dólares pero más que eso es una empresa que necesita el Uruguay para continuar avanzando en su desarrollo forestal e industrial.

Nosotros, que fuimos testigos hace 15 años del primer embarque de rolos para Europa en julio de 1988, cuando la historia maderera uruguaya comenzaba entre sueños, esfuerzos y esperanzas, frente a este primer embarque de chips vemos que se produce el punto de inflexión para iniciar el nuevo rumbo maderero. Y no es que vamos a salir de la exportación de rolos, sino que vamos a continuar profundizando y consolidando esta nueva esperanza del Uruguay que es forestación, industrialización, creación de fuentes de trabajo, afincamiento de las poblaciones rurales, inversión y dinamización de multiples actividades nacionales vinculantes como transporte ferroviario, desarrollo de puertos, transporte acuático, y múltiples servicios de mantenimiento.

EUFORES. "Desde una perspectiva estratégica, el tráfico de astillas que vamos a comenzar en pocos días, constituye un cambio fundamental en las reglas de juego de la exportación de madera para pulpa. La colocación de madera rolliza tiene las características de un negocio spot, por lo tanto su demanda como los precios sufren grandes fluctuaciones en un proceso de elevada incertidumbre que no es a nuestro favor por cierto. En cambio el negocio de los chips se integra como un valioso eslabón en la cadena productiva de la pulpa y estamos hablando de negocios diferentes". Estas fueron expresiones de Enrique García Cordal, director de Servicios para América del grupo económico-industrial ENCE de España que nosotros conocemos en Uruguay como Eufores, en el curso de una prolongada entrevista en sus oficinas del centro que culminaría con una visita a la planta de chipeado en Peñarol. En la conversación nuestro entrevistado fue desgranando detalles de una compleja actividad, no bien conocida aún entre nosotros e incluso fuimos los primeros sorprendidos: cómo lograr astillas limpias exentas de tierra y de otros contaminantes, homogéneas, de un mismo calibre y con determinado grado de humedad a partir de un rolo llegado desde la plantación, es todo un proceso tecnológico que exigió a la empresa Eufores inversión, tecnología y "know how" que culmina por ahora con la instalación de una planta de transformación modelo instalada en Peñarol.

El tema de las astillas —destaca nuestro entrevistado— tiene una doble importancia porque en primer lugar es la forma óptima de traficar con la madera, pensando por ejemplo, en los japoneses que durante muchísimo tiempo ha sido el mercado más importante porque se utiliza la madera de forma más integral y porque aquí todo el tronco va a la picadora y no hay descartes o desperdicios. Luego las operaciones se mecanizan y son mucho más seguras y en ello se incluye el transporte por camión desde la planta hasta el puerto y la propia carga de la nave, cuya operación seguirá una metodología muy similar a la empleada en los puertos de Chille. Y esto, junto con la utilización de buques especiales (chip carrier) lleva a una ecuación económica inevitable como es la reducción del flete marítimo, colocando al país productor de chips en mejores condiciones competitivas pero sobre todo pone a nuestra empresa y al Uruguay en la chance de acceder al mercado más importante del mundo que es Japón. El año pasado este país recibió 25 millones de toneladas de astillas y sus proveedores habituales eran Australia, Sudáfrica, Chile y aunque cada vez con menor participación los Estados Unidos, país que es otra de las grandes esperanzas para la madera uruguaya a futuro.

DRAGADOS. Nosotros estamos compitiendo con Chile —agrega García— aunque tenemos el problema de la distancia con Japón que significa un flete mayor por lo cual tenemos que ser muy competitivos y cargar muy bien los barcos en los puertos de Uruguay donde a diferencia de Chile que tienen puertos oceánicos, en Uruguay tenemos algunos handicaps que aspiramos a ir resolviendo. En Montevideo nos aseguran 10.50 metros al cero que no es el óptimo deseable pero mucho peor estamos en Fray Bentos con 20 pies donde todos sabemos que se necesitan los 32 pies y a futuro éste sera el desafío, pues no es de recibo completar barcos en otros puertos sino que deberán salir completos desde Fray Bentos. Recalar en un segundo puerto es agregar costos y conceptualmente es ineficiencia. En otra parte de la entrevista García Cordal, refiriéndose precisamente a la importancia de esta primera exportación de chips para España dijo que ya había buenas señales en los ámbitos empresariales porque los japoneses habían puesto los ojos en el Uruguay, y eso explica que vengan a presenciar la operación de cargar el barco. Hay que ver entonces con optimismo esta presencia porque para ellos negociar rolos no es lo mismo que negociar chips, y sin duda están dispuestos a ver los cambios de Uruguay en esta materia. Las astillas son negocios que se cierran a tres y cinco años, los rolos son negocios de ocasión a puro precio. Hay "traders" japoneses que mueven volumenes que superan los dos millones de toneladas de chips y por lo general son negocios garantizados a medio y largo plazo. Como contraparte las exigencias son mayores partiendo de un sobreentendido de confiabilidad en el cumplimiento de acuerdos. Y en ello se incluye que la calidad de la madera se ajuste a lo que pide el comprador descartándose que en la picadora se mezclen variedades indeseables y también se debe respetar la granulometría o sea tamaños y espesor de las astillas.

Como dijimos al principio vender chips agrega mano de obra nacional que aunque no llene grandes planillas de operarios supera la que contrata los rolos y en todo caso la instalación de la planta productora de las astillas implica inevitablemente la incorporación de mano de obra local para su manejo y mantenimiento. Pero bien lo dice nuestro entrevistado, lo de mayor importancia es que los chips abren mercados más firmes y prolongados en el tiempo y permite hacer proyectos de largo aliento por lo menos a los inversores. "Naturalmente —nos dice— luego de los chips y acaso simultáneamente tendremos que ir pensando en la siguiente fase que es la industrialización de la madera, como por ejemplo tableros, muebles, y hasta fábrica de celulosa" .

Respondiendo a preguntas García Cordal añadió que la inversión de Eufores en el Uruguay en forestación llega al día de hoy a una cifra superior a los 80 millones de dólares, en el puerto de M’bopicuá, primer puerto privado del Uruguay se invirtieron alrededor de los 35 millones de dólares, la planta de astillado en Montevideo está en alrededor de los 6 millones de dólares y están involucrados directamente con nuestra empresa unos 300 funcionarios y trabajadores uruguayos aunque esta cantidad casi se triplica por subcontratos de gente y empresas que indirectamente nos suministran servicios incluyendo el transporte, por ejemplo. Dijo que la utilización de barcazas para el transporte de madera desde M’bopicuá hasta la rada de Nueva Palmira podría ser otra alternativa mientras no se cuente con el dragado ideal y necesario en aquel tramo del río Uruguay pero habrá que ir a su solución más tarde o más temprano.

La idea es cargar la nave hasta su limitante que serían los 20 pies y luego completar operaciones en aquella rada.

Sin duda hay que reconocer a la empresa española Eufores y más alto al grupo Ence, su valiosa presencia en el Uruguay más que como empresa inversora como un grupo de "entrepreneurs" con vocación desarrollista que confundiéndose con nosotros está coadyuvando desde hace años al esfuerzo del Uruguay para plasmar el desarrollo en todos sus aspectos de la enorme y afortunada Ley Forestal que a cada paso está demostrando que a lo largo de los años ha sido el éxito del Uruguay. En tres años más, nos dijo García Cordal, tendremos 6 millones de toneladas de madera y 600 mil hectáreas forestadas cuando el potencial del Uruguay son 2 millones de hectáreas. Por ultimo la madera de Uruguay cumple con tres requisitos esenciales: económicamente viable, socialmente viable y amigable con el medio ambiente. Y somos de los pocos países que tenemos madera certificada. Este es el Uruguay Natural.

Estas son noticias alentadoras y estimulantes que abren nuevas esperanzas no sólo para el sector maderero sino para el país porque comienza a moverse con fuerza progresiva un importante eslabón de oportunidades industriales y comerciales del Uruguay que contribuirá a revertir nuestra actual realidad con esfuerzos uruguayos y españoles conjuntamente.

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