Álvaro Casal
En lo que respecta a muestras plásticas, tanto en Montevideo como en ciudades vecinas, la oferta visual se multiplica, con propuestas variadas y coloridas, hechas a medida, como para teñir los grises de la temporada que se afianza. Abre una, concluye otra, se prepara una tercera... Es el fenómeno de estos días de máxima movida cultural, con miles de espacios para visitar. He aquí algunos de esos lugares dedicados a exhibir obras de artistas uruguayos y también extranjeros.
Pintar en vivo. Gino Bidart ha inaugurado un estilo inusual en su muestra de la Galería de Arte MVD. A partir del vernissage que tuvo lugar el pasado 28 de mayo, el artista se presenta en el ámbito de Yacaré 1560 esquina Piedras, los días jueves y sábados para pintar "en vivo" ante la concurrencia. Charla con la gente y pinta, desde las once de la mañana a las seis de la tarde.
Sebastián Barrandeguy, quien inauguró MVD en diciembre pasado, asegura que la muestra de Bidart, con la que inicia su ciclo de exposiciones, se mantendrá hasta principios de julio.
Bidart por su parte comenta, que la experiencia de pintar en vivo "es para que la gente vea la ‘cocina’ del arte. Son cosas que no hay que esconder. Naturalmente que uno se busca un rinconcito para estar más tranquilo para pintar, pero no tiene sentido ocultarse". Y agrega: "es cierto que la gente pregunta, charla, pero esto no es la producción del taller. Uno se distrae pero es interesante, porque muchas veces la gente cree que somos magos y en cambio aquí, ve la realidad".
Gino Bidart nació en Rivera, en 1952. Se desliza con fluidez de lo concreto a lo abstracto y con singular destreza maneja el misterio que puede encerrar un objeto cotidiano. No es un pintor figurativo, pero en su propuesta plástica, la figuración emerge. Ahora recaló en las proximidades del Mercado del Puerto, pero su carrera de artista le hizo transitar el mundo: Barcelona, México, Punta del Este y naturalmente, su Rivera natal, tan buena productora de figuras del arte nacional.
Lo que queda. El joven artista Diego Lev expone en la Galería de la Alianza Cultural Uruguay-Estados Unidos. Graduado en Ciencias de la Comunicación y poseedor de un Master en Publicidad logrado en Madrid, incorpora a su formación la educación adquirida en el taller de Nelson Ramos, del cual es alumno desde hace 5 años. Si bien, ésta es su primera exposición formal, ya en el año 2000 tuvo una especie de antecedente con una muestra, que a su decir, fue "bastante completa y seria. Sin embargo no fue efectuada en una sala que perteneciera al circuito del arte".
La singular visión expresada en "Lo que queda" —título de su actual propuesta— demuestra una evolución y maduración como artista respecto de sus trabajos anteriores. Alicia Haber, curadora de la exhibición, define la obra abstracta de Lev como inmune a lo figurativo y a lo naturalista y la inserta en la tradición del arte abstracto-geométrico. Asimismo sostiene que en las obras se aprecia una marcada atracción por la materia y que a pesar del uso del color, los efectos del material son enfatizados mediante las marcas, tajos y cortes realizados con trincheta. Incluso lo desechado es rescatado para pasar a integrar otra zona de la obra.
De esta manera, concluye Haber, se aleja del cuadro tradicional, buscando elementos que superen la bidimensionalidad.
Los 15 trabajos comprendidos en "Lo que queda" se exhiben hasta el 4 de julio, de martes a domingo, de 14 a 18 hrs.
Brancusi en Minas. En la Casa de la Cultura de la ciudad de Minas, se presenta "Brancusi y su país"; una colección de fotografías de obras de este renombrado artista, que ha sido calificado como el padre de la escultura moderna.
Nacido en 1876, en Pestsany Gory, Rumania, Constantin Brancusi se nacionalizó francés y vivió en París desde 1904. Trabajó para Rodin, vivió etapas cubistas y neo-cézannianas, y estuvo atento al arte negro, para finalmente pasar a un lenguaje propio, muy particular. Sus obras se internaron entonces en la definición de una forma ovoidal, compacta, de una rara y extraordinaria intensidad formal y simbólica. Falleció en París en 1957.
La muestra minuana se mantiene abierta hasta el 30 de junio.
Al son de Barea. "Galería de la Matriz", en su local de Solano García 2587, presenta obras de Carlos Barea. "Lo más reciente de su producción", según afirman Virginia Urrestarazú y Ana Dogliotti, regentes de este local y también del de Carrasco.
Carlos Barea no titubea en recorrer junto al visitante, sus últimas producciones traídas de su casa-taller de Punta Carretas. "Pentagramas es lo más nuevo", comenta con una sonrisa mientras señala estas pinturas que son, sí, pentagramas imaginarios, con pensamientos y cierto aire enigmático. Según Barea, lo que lo impulsó a esta vertiente del arte fue que "todos venimos al mundo con una música interna".
También están allí sus servilletas pintadas. Sencillamente servilletas que han servido de base al artista para creaciones que, como dice él, "tienen una cosa de la noche", del "dolce far niente". Es una temática que inició el pasado verano y que continúa aún en este invierno.
Al margen de todo esto, están sus acrílicos, óleos y técnicas varias. "Es lo mío, de siempre", afirma Barea que a diario se desdobla como profesor de Bellas Artes y como músico, pues interpreta guitarra, bandoneón y acordeón-piano. Actividades todas ellas que cuentan con el apoyo de sus tres hijos, Inés, Rafael y Martín, de quienes comenta que "les gusta todo lo que sea arte". Asimismo, es ilustrador del suplemento "Cultural" del diario "El País".
Carlos Barea nació en Montevideo hace algo más de cuarenta años, estudió plástica con el maestro Nelson Ramos y en 1980 integró el grupo Octaedro. Ya desde 1977 venía realizando muestras individuales que le llevaron desde Washington DC hasta la galería Praxis de Buenos Aires. Hubo premios y menciones durante todo ese trajinar pictórico en cuyo trasfondo late una cierta nostalgia de un barrio con casas-quintas, de sabores de moras o nísperos robados, de jardines perfumados por damas de la noche. El recuerdo de un Punta Carretas que se fue.
... y en Buenos Aires
La Galería Praxis de Argentina ha decidido festejar su primer cuarto de siglo con la total renovación de sus instalaciones de la calle Arenales y Talcahuano. Además, presenta una muestra pictórica de varios artistas plásticos. Entre ellos, el uruguayo Ignacio Iturria, quien cuenta con un espacio propio donde exponer sus obras. Praxis Arte Internacional fue fundada por el empresario de origen griego Miguel Kehayoghi en setiembre de 1977. Desde entonces, la galería se concentró principalmente en exhibiciones de arte latinoamericano contemporáneo. Su proyección ha sido internacional pues en el actual proyecto, además de Praxis - Arenales, se suman las casas de Miami, New York, México, Perú y Chile.
En la muestra bonaerense, se presentan varias obras que Iturria expuso en la reciente exposición del Instituto Goethe, titulada "La Libertad del juego". En la misma, Iturria, a través de ready made en nuevo contexto, con un espíritu neo-dadá, crea pinturas en una paleta más luminosa. El replanteo se basa en la fragilidad del hombre de nuestro tiempo, en un mundo en que es preciso saber navegar en otras dimensiones. El tránsito del mensaje humano por el satélite es también la experiencia de la vida y por eso el hombrecillo se mueve o queda quieto meditando, frente a una tecnología que quizá lo supere. Se trepa arriba de teclas de metal y de cartón y desde allí avizora como un náufrago esos barcos que navegan por otros mares, con otras energías. Asoman las caras de niños con moña escolar, luchando por crecer, sostenidos apenas por varillas, pero enraizados en la tierra.
El curador Alfredo Torres musitaba al final de la presentación: "Prueba incluso, una reflexión sobre el hombre y sus cosas, sobre la ausencia de posibles futuros. No lo hace desde la didáctica, desde el gran discurso o desde la retórica evangelizadora, prefiere la simple persuasión del juego, la libertad del juego. Por sobre todas las cosas, la enorme alegría del juego".