La encuesta clave

Falta un año todavía, y es mucho tiempo. En teoría tiene razón el gobierno cuando advierte que estos no son tiempos electorales, pero ya están saliendo a la cancha algunos, no todos, los competidores de las primarias. Según encuestas el Frente Amplio lleva una considerable ventaja, y algunos ya ven a Tabaré Vázquez con la banda presidencial. Desde aquí hemos apostado en contra de ese resultado, pero admitimos como posible que la izquierda gane la primera vuelta con un porcentaje máximo de electores del 40 o 42 % como en 1999 y somos generosos, porque si hoy a pesar de la crisis —que es de lo que se alimentan— no llegan al 40 %, no hay ninguna razón para pensar en un crecimiento mayor. Es más. Es evidente que el Frente no capta adhesiones por méritos propios. Con excepción del voto cautivo con el que siempre va a contar, que no va más allá a lo sumo un tercio del electorado, el resto de su intención de voto actual, aun en el pico de la protesta generalizada, tiene plena conciencia que no es solución para el país: cero en cultura de gobierno, es un centro de permanentes tensiones entre fuerzas contrapuestas por ideas, métodos y estilos y ha demostrado que en su interior hay sensibilidad a la corrupción como en cualquier otro partido político, porque por izquierdistas que sean son seres humanos. Por otra parte el que más les hunde la boya es el candidato. Los frentistas —y la gran mayoría de los que dicen que los van a votar— saben que Tabaré Vázquez es un contrapeso por su autoritarismo, su superficialidad y su condición de máquina de cometer errores. En "Brecha" de la semana pasada, se dijo que en la izquierda uruguaya "antes se solía pensar que el verdadero candidato es el programa y que las personas eran accesorias, ahora y cada vez más el verdadero programa es el candidato. El es la esperanza y la promesa, lo mejor que se tiene y lo que más debe cuidarse, no sea cosa que se vaya para su casa. Lo accesorio es todo lo demás, incluyendo papeles y personas". Es una gran verdad. En el Frente lo que se tenga de programa de gobierno o no es novedoso o no es realizable. Son puras frases hechas. Y si se tragaron la píldora que con el candidato arrasan, los hechos no les dan la razón. Es que a quien lo vote conscientemente y a sabiendas que lo puede llevar a la Presidencia, debería caerle tal decisión a su autoestima como la buseca al colesterol.

Pero vamos a confesar dos preocupaciones. Una es Canelones. En Montevideo, la diferencia a favor del Frente seguramente se va a reducir, y en el Interior, no van a ganar en ningún lado como siempre ocurrió, pero el gobierno departamental canario levanta resistencias muy fuertes. Allí tendrá que trabajar mucho el Partido Nacional ante el claro debilitamiento colorado. Nos preocupa además que las candidaturas de los partidos tradicionales sean potables para la segunda vuelta, bajo el supuesto de tenerse que enfrentar con Vázquez o con quien sea. Hoy, que sabemos que en los dos partidos hay candidatos ampliamente mayoritarios, conocer ese dato es fundamental, porque al menos en lo que nos es personal, jamás votaríamos en las primarias a un candidato de nuestro partido que por lo menos claramente no tuviera el apoyo del electorado del otro que no participe del mal llamado balotaje, porque no nos gusta votar a perdedor. Por eso es que las encuestas que se han divulgado hasta ahora, muestran fotografías que no dicen nada. En nuestra edición de hoy se informa que hay encuestadores que han comenzado a trabajar sobre ese escenario, que es el que realmente importa, pero todavía es prematuro afirmar un diagnóstico, ya que hay y muy factiblemente puedan haber más, candidatos nuevos en todo sentido a los que hay que dejar que maduren para adelantar pronósticos.

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