Sólo un candidato centrista podría comprometer la victoria de Vázquez en el balotaje

| Ni Sanguinetti ni Lacalle parecen tener posibilidades de vencer al candidato del EP/FA

L a reforma constitucional de 1997 introdujo el sistema de elección presidencial por mayoría absoluta y doble vuelta. La característica principal de esta modalidad de elección es la exigencia de una mayoría del 50% más uno de los votos en primera vuelta, y en caso de no alcanzarse, una segunda vuelta con los dos candidatos más votados. Nuestro país estrenó el balotaje en noviembre de 1999, cuando Jorge Batlle derrotó en segunda vuelta a Tabaré Vázquez, por una diferencia de ocho puntos porcentuales del electorado (54% a 46%).

En esta encuesta hemos testeado diversas simulaciones de balotaje que enfrentan a Vázquez con algunos de los posibles candidatos de los partidos tradicionales. No son las únicas "duplas" posibles, y las iremos variando en nuestros próximos sondeos. La intención de voto por Vázquez resulta homogénea y se cimienta en la captación de una parte del electorado que dio el triunfo a Batlle en 1999, y en la retención de la mayoría de los votantes que lo apoyaron en aquella ocasión. Si la semana pasada abríamos una interrogante sobre la posibilidad de triunfo del EP/FA en primera vuelta, debemos, a la luz de estos datos, reconocer que Tabaré Vázquez es el candidato que cuenta con las mayores posibilidades de convertirse en el próximo presidente.

Cabe entonces preguntarse de qué forma se produce el crecimiento que lo llevaría del 39% - la intención de voto actual del EP/FA - a cifras superiores al 50%. La intención de voto actual hacia el EP/FA presenta un componente de votantes "históricos" (26% del electorado) y otro de "nuevos progresistas" (13%), integrado por ex votantes colorados, blancos, del Nuevo Espacio y por nuevos votantes. El "salto" del 39% a más del 50% de la votación se puede explicar, en primer término, por el comportamiento del grupo de votantes que en 1999 votaron por el EP/FA y que hoy permanece indeciso: aproximadamente un 80% de estos indecisos "ex EP/FA" se vuelca a favor del candidato de izquierda en la disputa con Lacalle, Atchugarry o Sanguinetti, y un 70% en la disputa con Larrañaga. En segundo término, se aprecia el aporte de un grupo de votantes colorados y blancos según quién sea el candidato que compita con Vázquez en el balotaje. Cuando éste compite con un blanco suele captar una buena cifra de votantes colorados y viceversa. En este sentido, el mejor desempeño lo logra ante Sanguinetti, cuando capta un 34% de los actuales votantes del PN y un 6% de los del PC.

Por tanto, el escenario electoral actual muestra a Tabaré Vázquez como un candidato fuerte y con amplias chances de triunfo. No obstante, siguen existiendo todavía dudas respecto a cuál será el comportamiento futuro de los votantes blancos y colorados de 1999. Nos referimos tanto a los que hoy dicen estar dispuestos a votar a Vázquez, como a aquellos que todavía no definieron su voto. ¿Mantendrían su actual preferencia en caso de que exista una oferta electoral diferente en alguno de los partidos tradicionales? La simulación del balotaje con Astori deja muy en claro que el electorado que se autodefine como de centro, está dispuesto a abandonar a Vázquez sólo si se le ofrece un candidato con determinadas características. ¿Cuáles son ellas? Es difícil ser concluyentes al respecto y máxime sin un estudio específico de por medio. Sin embargo, parece razonable creer que el candidato que podría enfrentar al líder de izquierda con éxito debería representar una propuesta de cambio respecto al actual gobierno, y con un perfil político moderado. También, en el espacio ideológico, debería situarse entre el centro y la centro–izquierda. Al fin y al cabo, esto parece bastante lógico si se consideran los antecedentes de crisis económica y social del país, y la pobre performance en las simulaciones de balotaje de los candidatos de centro y centro derecha que representan a los "gobiernos de la coalición". De todas formas, debemos reconocer que el tema permanece abierto y que merecerá nuevos abordajes y razonamientos en futuras entregas.

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