Investigadora bancaria pone fin a audiencias y prepara los informes

La comisión investigadora sobre el sistema financiero comenzó la etapa final de su trabajo al declarar que "las últimas" convocatorias, antes de adoptar una decisión, serán las del ex ministro de Economía y Finanzas, Alberto Bensión, del ex presidente del Banco Central del Uruguay, César Rodríguez Batlle, y de dos funcionarios del BCU sujetos a jerarquía que concurrirán acompañados por los actuales directores.

Por razones de procedimiento, se resolvió pedirle a la Cámara de Representantes una prórroga de sesenta días para concluir con su trabajo. En dicho lapso, se recibirá a estas personas y luego los legisladores se tomarán un tiempo para preparar los informes con las conclusiones, dijeron a El País fuentes de la propia comisión.

El lunes 16, los peritos Júpiter Pérez, Héctor Prieto y Miguel Navajas, coincidieron en señalar la existencia de numerosas fallas en los controles sobre las operaciones de transferencia de recursos desde el Banco Comercial hacia las diversas empresas vinculadas con los hermanos Carlos y José Rohm. En particular, advirtieron que se cayó en errores producto de la "excesiva confianza" de los encargados de controlar las operaciones y riesgos que no fueron valorados lo suficiente. "Algo falló; más de un control falló: controles internos del Banco Comercial, la sindicatura del Banco Comercial, la auditoría del Banco Comercial y, por qué no, algún control del Banco Central", dijo Pérez, según consta en la versión taquigráfica de la sesión, a la que accedió El País.

"Nosotros no podemos concluir tajantemente cuáles fueron las fallas, pero vimos algunas que pasaron totalmente desapercibidas, por exceso de confianza o por algún motivo; no se centró la investigación de modo tal de advertir que los bonos que compraba el Banco Comercial quedaban siempre en el Banco General de Negocios y no había papeles de custodia", denunció Pérez.

UNA FALLA SERIA. Navajas consideró que hubo "una falla seria" en cuanto al envío de dinero para que el Comercial comprara valores por intermedio de la Compañía General de Negocios. "Se mandaba el dinero a BGN y este decía que los había comprado, pero nadie chequeaba que esos valores hubieran sido comprados. Eso fue permanente y sistemático y alcanzaba con una afirmación de BGN —que eran los mismos accionistas, esencialmente la administración del Grupo Rohm— diciendo que tenían los papeles, cuando en realidad nunca los tuvieron", reveló.

Pérez añadió que "la maniobra, la falsificación o el fraude llegó al extremo de que se falsificaban documentos oficiales. Al Banco Comercial llegaban estados de cuenta de un ente "Caja de Valores Sociedad Anónima" —que supuestamente los tenía en custodia— que eran totalmente falsificados. Su formato, tipografía y tinta eran idénticos a los originales, pero se trataba de certificados totalmente falsos".

Luego, Prieto, el tercer auditor, ratificó que "sin duda que hubo fallas. La principal es el hecho de que uno compre valores y los deje en custodia en otra empresa financiera, que es del mismo grupo. Evidentemente, eso representa un riesgo. Ese riesgo no se valoró lo suficiente y llevó a que se pudieran vender esos valores o, simplemente, no se compraran, por esa confianza".

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