La existencia de coincidencias entre blancos y colorados y, a su vez, la posibilidad de que se convoque a una reunión de líderes partidarios para dar el respaldo que asegure en el Parlamento el apoyo necesario para impulsar una ley constitucional, marcaron ayer la reunión del conductor del Herrerismo, Luis Alberto Lacalle, y el secretario general del sector, Luis Alberto Heber, con el comité ejecutivo nacional del Partido Colorado.
La reunión de Lacalle y Heber con los miembros del comité ejecutivo colorado se prolongó por espacio de casi una hora y media.
En el curso de la misma, se acordó la necesidad de suprimir el tercer escrutinio en las elecciones. Lacalle admitió que él mismo se vio beneficiado por el mecanismo en una de las ocasiones en que resultó electo diputado, dijeron a El País participantes de la conversación.
También acerca del planteo para unificar las elecciones nacionales y municipales, se detectó "un clima receptivo" en el Partido Colorado porque, entre otras razones, eso evitaría cierta "desconexión" en los votantes. Además, se evitaría así el "voto por simpatía" en los departamentos del interior, se precisó. En el encuentro se dijo que podría promoverse la existencia de boletas separadas.
DEFICIT FISCAL. Respecto al Tribunal de Cuentas, en la reunión se manejó la conveniencia de promover en el Senado la conformación de una comisión especial para que analice en un plazo de diez días las aproximadamente 2.000 observaciones que el organismo remite cada año al Parlamento, en cumplimiento de una disposición constitucional. La propuesta blanca establece al respecto que si las observaciones no son analizadas en un plazo breve, quedarían confirmadas.
A su vez, se coincidió plenamente en la idea lanzada por Lacalle en el ajuste político en cuanto a que hay que "respetar" la fijación de un tope al nivel de déficit fiscal porque de lo contrario se estará acumulando un mayor volumen de endeudamiento que todo el Estado debe soportar.
El planteo relativo al unicameralismo pareció ser visto con buenos ojos, también, dado que se puso de manifiesto su conveniencia.
Adicionalmente, en el curso de la reunión se enfatizó en la conveniencia de que para conseguir un decidido apoyo a este proyecto de ajuste político —que será enviado al Parlamento como ley constitucional, donde necesita de mayoría especial de 66 votos— se impulse una reunión de líderes partidarios, dijeron los informantes a El País.
Lacalle se manifestó complacido por el tono de la reunión y valoró el hecho de las observaciones y propuestas que le formularon algunos miembros del ejecutivo colorado durante el diálogo. "He recibido ideas nuevas y también algunas propuestas de correcciones, que considero oportunas", dijo Lacalle, que apuntó que "es bueno" que la población advierta que existen coincidencias importantes en un tema de esta naturaleza.
"Hay una muy buena disposición" del Partido Colorado para avanzar en estas ideas planteadas por los blancos, anunció tras la reunión el diputado forista Washington Abdala, que en su momento promovió las invitación a Lacalle.
Un rato de distensión
Cuando se abrieron las puertas de la sala del comité ejecutivo colorado, se vio salir en primer lugar a los invitados Lacalle y Heber. Con evidentes señales de distensión tras la reunión, detrás de ellos se asomaron al hall central de la casa partidaria colorada los dirigentes foristas Pablo Millor y Washington Abdala y el secretario general colorado, el quincista José Luis Batlle. Luego fueron apareciendo los demás. Muchos medios de prensa los esperaban. En tono de camaradería e informalidad, y dejando atrás la solemnidad de los momentos previos, continuaron las conversaciones donde se recordó que la anterior visita de un alto dirigente del Partido Nacional a esa sede política había sido la del entonces presidente del Directorio del Partido Nacional, Alberto Volonté.