MARIANA RETHEN
Conductas agresivas o retraídas, bajo rendimiento, y elevado porcentaje de inasistencias, son algunas de las características que presentan muchos de los jóvenes que concurren a los liceos públicos. Pero detrás de esas acciones visibles se esconden situaciones de necesidades básicas insatisfechas, abuso sexual o violencia familiar, que en un elevado número de casos desencadenan en depresión e incluso intentos de suicidio, explicaron a El País especialistas de Secundaria y la Facultad de Medicina.
Para atender esas situaciones las autoridades de Secundaria implementaron la capacitación de sus técnicos —psicólogos, asistentes sociales y profesores de orientación pedagógica—, docentes y directores.
La inspectora general docente de Secundaria, Hilda Surraco, explicó que por tratarse de adolescentes el problema de la depresión y los intentos de autoeliminación, así como también la violencia doméstica o los abusos de que pueden ser objeto, resultan más difíciles de detectar que en el caso de los niños.
"Es necesario quebrar determinados estereotipos que manejan los docentes que les impiden ver que un estudiante que puede tener conductas agresivas o molestas puede estar en realidad presentando síntomas de depresión, agresiones de las que es objeto o abuso sexual", indicó.
Surraco advirtió que dentro de esas problemáticas el tema del suicidio preocupa particularmente a las autoridades de la enseñanza, dado que se ha registrado un aumento en los índices generales, que en algunos casos se agrava particularmente en determinadas zonas del país y que se concentra en gente normalmente muy joven.
La psicóloga de Secundaria, integrante de la Comisión Encargada de la Supervisión de Equipos Multidisciplinarios que actúan en los liceos, Cristina Barcia, explicó que la población adolescente por sus características típicas de rebeldía, disconformidad y conflictividad con el medio, se encuentra en mayor riesgo de sufrir depresión y que de hecho se ha registrado un aumento de los intentos de suicidio entre adolescentes en Uruguay. "En los liceos públicos hay más de 250 mil jóvenes, esto nos permite acercarnos a ellos para no perderlos y advertir sus problemas de modo de poder tratarlos", apuntó.
Barcia señaló que cada vez son más los alumnos que presentan "situaciones críticas" y que debido a ello Secundaria resolvió recurrir a la Facultad de Medicina para coordinar acciones y crear una red de atención y prevención.
"De esta forma podemos detectar esas situaciones, en lugar de que pasen inadvertidas, y derivarlas cuando haga falta para que no tengamos que lamentar a la pérdida de una vida", enfatizó.
PEDIDO DE AYUDA. "Quien intenta suicidarse lo que está haciendo en última instancia es un pedido de ayuda", explicó a El País la catedrática grado 5 de la Facultad de Medicina y directora de la Clínica de Psiquiatría Pediátrica del Hospital Pereira Rossell, Laura Viola.
Viola, quien estará a cargo de la coordinación de la capacitación de los técnicos de Secundaria, aseguró que en los últimos años hubo un aumento comprobado de las muertes por violencia hacia los demás y autoinfringida, que tiene una relación directa con el incremento de los trastornos mentales.
De acuerdo al informe de la Organización Mundial de la Salud, de octubre de 2002, la violencia se está transformando en una de las principales causas de muerte en el mundo, apuntó.
En ese marco, el suicidio se presenta cada vez en chicos más jóvenes, siendo la adolescencia el período donde se incrementa debido a las características de inestabilidad de ese etapa, advirtió.
Según las estadísticas mundiales, uno da cada cinco adolescentes puede tener un trastorno mental, pero abordar una atención pormenorizada de los jóvenes resulta imposible de asumir desde las autoridades sanitarias, por eso es necesaria la coordinación de acciones con los centros educativos, puntualizó. "Las conductas de riesgo en los jóvenes se pueden ver a diario en su forma de conducirse, pero es necesario sensibilizar a los adultos para que puedan actuar, porque no es posible prevenir lo que no se conoce", afirmó.
Añadió que "quienes llegan al consultorio médico, ya presentan problemas serios y avanzados, por eso es necesario apostar a prevenir esos casos y actuar antes de que se agudicen".
SIN SALIDA. El adolescente suele magnificar las cosas y por momento puede llegar a sentirse sin salida. Las explicaciones que suele dar un joven que cometió un intento de suicido normalmente son muy triviales, explicó la entendida. "No se sienten queridos, fracasos en los estudios, problemas con su familia, su novia, una infancia difícil", enumeró.
Para ayudar a un joven con estas tendencias de autoeliminación es necesario crear ámbitos que le permitan prever actividades a largo plazo, de modo de postergar acciones y generar expectativas por ellas, buscar canales para que puedan mediatizar sus problemas e interlocutores adultos con los que se sientan cómodos para vehiculizarlos. "Por lo general esos interlocutores no son los padres, pero también es importante que la familia participe del proceso, porque no hay que olvidar que el 75% de los adolescentes vive con sus familias y los problemas que ellos tienen también pasan por allí", subrayó.
El consejero de Secundaria, Federico Barbosa, señaló que estas acciones apuntan a lograr un cambio de actitud en los jóvenes, mediante una orientación por parte de los equipos multidisciplinarios integrados por psicólogos, asistentes sociales y profesores de orientación pedagógica.
"Buscamos generar un respaldo para estos jóvenes, generar hábitos saludables y promover la valoración de la vida, para evitar que estos índices de suicidio sigan creciendo", puntualizó.
SUICIDIO LOCALIZADO. En primera instancia las acciones de capacitación de los técnicos de Secundaria se centrarán en los liceos de Montevideo y Young, debido, en este último caso, a una solicitud especial de las autoridades de la zona, donde en los últimos meses se han registrado más de seis suicidios.
Otras zonas donde se ha encontrado un alto nivel de suicidios son los departamentos de Canelones y Salto, donde también se aplicará la capacitación en la materia posteriormente, anunció la inspectora Surraco.
Un problema uruguayo
Uruguay presenta la segunda tasa de suicidio más alta de América, después de Cuba. Mientras que la media mundial es de 12 personas cada 100.000, en nuestro país llega a las 16,8 y continúa creciendo, siendo igual a la de Francia y muy superior a las de Argentina o España, advirtió la psiquiatra Laura Viola.
Sin embargo, aseguró que es muy difícil evaluar los verdaderos alcances de este problema, ya que la mayoría de los casos de intentos de suicidio no se registran e incluso muchas veces son disfrazados como accidentes. Viola anunció que actualmente el Ministerio de Salud Pública se encuentra realizando un relevamiento de los intentos de suicido y suicidios registrados en el país el último año, como referente para poder abordar el problema.