Hillary, la escritora del año

Hillary Rodham Clinton acaba de poner a la venta su libro "Historia viviente, en una primera edición que seguramente se agotará en pocos días. Son 562 páginas, de las cuales el lector se apresurará a devorar las dedicadas a las lecciones de saxo que Bill impartía sin cargo (ni de conciencia) a la célebre becaria Mónica Lewinsky : el resto del texto, quedará para leer en las próximas vacaciones.

A Hillary le temblaba la mano con que escribía su joya literaria; en cambio, la que recibió el cheque por 8 millones de dólares rubricado por los editores Simon & Schuster se mantuvo firme. Con ambas, habría ahorcado gustosa y furiosamente al fiscal Kenneth Starr, de quien dijo más de una vez que era el morboso ideólogo de una conspiración tramada para provocar la renuncia de su esposo, el presidente. Esto lo creyó a pies juntillas, hasta el día en que poco menos que a la entrada del recinto donde habría de declarar minutos después, Clinton le confesó que, efectivamente, había protagonizado una relación sexual, "breve y esporádica, con una bocaria (perdón, quise decir becaria) gordita, medio inocentona. Cuenta la escritora que el arrepentido pecador no se cansaba de repetir : "Lo lamento... lo lamento... lo lamento, hasta que ella le gritó : "Basta de lo... la, para estallar en un llanto broncoso, como el de algún jugador aurinegro después del último clásico. En medio de esa catarata de lágrimas, Bill intentó aportar un valor agregado : "Mentí, porque trataba de protegerte a ti y a Chelsea, sin expresar cuál era la fórmula de amparo adoptada con sus falsedades ante la justicia y en el seno del hogar. Creo, personalmente, que Bill intentaba que su mujer y su hija no se enteraran de cosas feas (aunque lindas para él, obvio) que pudieran herir la sensibilidad de ambas.

¡Qué situación terrible, realmente! Uno supone que, en su desesperación, Hillary pudo instrumentar cualquier revancha : borrarle el saxo a Bill, privándolo de uno de sus mayores placeres : invitar a Starr a una cena con candelabros, para que le contara todo lo que sabía del asunto: salir de copas con Chelsea por Queens...¡qué sé yo!... cualquier disparate sería explicable en esa angustia. Pero, no: Hillary conservó la calma y tomó una decisión sobre la cama... es decir, ACERCA de la cama : en adelante, camas separadas. En su libro, Hillary informa a la opinión pública mundial, que durante 2 AOS 2, durmieron distanciados por un piso: él, abajo... ella arriba. (Se comenta que los editores sugirieron a la autora, colocar una llamadita para ampliar al pie de página : "Antes, cuando nos llevábamos bien, nos gustaba canjear posiciones...pero Hillary habría rechazado la sugerencia. Cumplido ese bienio —y sin que, por suerte, Bush mediara en favor de la paz matrimonial— se firmó el armisticio, y se descolgó el saxofón de Bill, que como la guitarra de "Mi noche triste" estaba oculto en un ropero.

Sospecho que ni la propia Hillary debe haber reparado en la repetida alternancia del número 8 en su existencia. Estuvo 8 años en la Casa Blanca: cobró 8 millones de dólares por los derechos de autor; a punto de cumplirse 8 meses de mentiras, Bill se abrió a la verdad con Hillary el 15 de agosto (8. mes del año) de 1998, último año terminado en 8 en el Siglo XX; y todo hace pensar que hoy la senadora demócrata por Nueva York, presentará su candidatura a la presidencia de la nación en 2008.

(ATENCION): si en la segunda edición de "Historia viviente" se agrega esta curiosidad, demandaré a Simon & Schuister por plagio.

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