Cuando el invierno comienza a hacerse sentir y la oferta de hacienda preparada para faena escasea, comienzan a llegar a los frigoríficos ganados conocidos como "de campo". Este tipo de animales, cuya producción de carne está basada en la ingesta de pasto natural de bajo contenido proteico, tienen rendimientos bastante inferiores al de las haciendas criadas sobre praderas o mejoramientos forrajeros. La merma de rendimientos, hace que los productores desconfíen de las plantas a las que remiten y se quejen ante los consignatarios, intermediarios entre ganaderos e industriales.
Esos reclamos desde el sector productivo parecen haberse generalizado y han prendido la mecha de una bomba a punto de estallar y una discusión que parece no tener fin.
Según los datos estadísticos del Instituto Nacional de Carnes (INAC), publicados en el Anuario 2000, los rendimientos promedio para vacas fueron de 49,79% y para novillo de 53,9% (ese año hubo una importante sequía que castigó el país). En el 2001, las vacas rindieron 50,28% y los novillos 54,13%, pero aún no fueron publicados los correspondientes al año 2002.
"Esta es una época del año donde la calidad de las pasturas es inferior, principalmente ahora que hubo un régimen pluviométrico muy intenso y donde la masa de producción de pasto ha sido muy importante. La calidad del forraje hace que los ganados no tengan una terminación de tanta calidad como en otras épocas del año", explicó el Ing. Fernando Mattos a El País.
Mattos que representa a la Asociación Rural del Uruguay en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Carnes (INAC), se negó a pensar que haya irregularidades dentro de las plantas, pero admitió que "hay un reclamo generalizado de que los rindes son bajos".
La oferta forrajera determina la condición de terminación de los ganados y eso hace que "los rendimientos estén por debajo de lo normal". Según él los valores normales se van a recuperar "con aquellos ganados que vengan preparados a partir de mejoramientos forrajeros. Más avanzado el invierno, se reduce la oferta forrajera y comienzan a aparecer haciendas terminadas en pasturas mejoradas, ahí los rendimientos suben, porque ese ganado se alimentó con pasturas de mejor calidad"
VERLO. La industria frigorífica también argumenta que las curvas de rendimientos de las haciendas que remiten los productores se repiten año a año en la misma época, lo que demuestra que están asociadas a la cantidad y calidad del forraje con que se terminan los animales. Sin embargo, varios industriales consultados por El País insistieron en que, si alguien desconfía, "sería bueno que los consignatarios de ganado y los productores concurran a las pesadas y a las faenas para ver cuánto rinden los animales", porque, "esa es la mejor forma de salir de dudas".
Por su parte, el presidente de la Asociación de Consignatarios de Ganado, admitió que "hay mucho ganado que ha sufrido los rigores del clima y eso ha provocado que se hayan rebajado de peso". El Dr. Alejandro Nicolich aclaró que la gremial no puede obligar a los consignatarios a que vayan a las pesadas y a las faenas, "los buenos consignatarios lo hacen", pero "es decisión de cada uno. Nadie puede obligar a nadie", aseguró.
CAMBIAR. Sin embargo, para el Dr. Luis Alfredo Fratti, delegado de la Federación Rural en la Junta directiva del INAC, en la carne "es el único negocio donde vale la balanza del comprador y no se pagan los envases".
La gremial ha planteado más de una vez que se elimine la segunda balanza, en donde se le paga al productor la media res, pero con la carne prolijeada (se le aplica el dressing). Ese prolijeado quita los excesos de grasa, entre otras cosas y, según el Dr. Fratti, "el frigorífico lo hace en base al mercado al que derivará la carne".
El sistema de segunda balanza se impuso por decreto del Poder Ejecutivo en 1972, para "proteger al consumidor, porque en esa época el Estado intervenía tanto en el precio de venta al público, como en el precio de las haciendas".
En esos años, el carnicero "recibía la media res con toda la grasa de la riñonada y esa pérdida la tenía que trasladar al consumidor", por eso Fratti insistió en que "está bien que se pague la carne", pero debería ser "antes de que se toque la res, porque el dressing es algo que el frigorífico hace pensando en sus mercados".
Por otro lado, explicó que el decreto emitido por los Ministerios de Ganadería, Agricultura y Pesca y, Industria y Energía, establecen "un dressing (prolijeado) mínimo, pero no fija el máximo". Por eso, consideró que "por más que el productor o el consignatario vean la faena no tienen intervención en el dressing".