El Papa elogió a la mujer tras beatificación en Croacia

| El Papa habló del "indomable espíritu" de Petkovic y elogió a esposas y madres por dar amor y estabilidad a sus familias

ZAGREB | EFE

Después de haber oficiado ayer misa y beatificado en Dubrovnik a la Sierva de Dios Marija del Crucificado Petkovic, el Papa Juan Pablo II recorrió el casco histórico de Dubrovnik, sobre la que lanzó al cielo dos palomas de la paz.

Al entrar el "papamóvil" en la céntrica calle de Stradun en que miles de fieles saludaban al Santo Padre, tocaron las campanas de todas las iglesias de Dubrovnik, conocida como la "perla del Adriático", y por los altavoces se escuchó la canción "Croacia te aclama ‘Gracias’".

"Cuando te llamaba en lágrimas, la protegías, a ella (Croacia) y a nosotros", se afirma en la canción, que recuerda los años 90 del siglo pasado en que la católica Croacia fue objeto de lo que sus habitantes consideran fue una brutal agresión serbia.

También Dubrovnik, la antigua Ragusa fue cañoneada en 1991 por el ejército serbio-yugoslavo, a pesar de figurar en la lista del patrimonio cultural del mundo de la Unesco.

Partes de una gran cruz que en esa ocasión fue destruida fueron incorporadas en el altar en que el Papa hoy ofició misa.

El Papa habló del "indomable espíritu" de Petkovic y elogió también a esposas y madres por su tarea de nutrir a sus hijos y proporcionar amor y estabilidad a sus familias.

"Les agradezco, queridas mujeres, porque con su sensibilidad, generosidad y fuerza enriquecen la comprensión en el mundo y ayudan a hacer más humanas, más honestas y más auténticas las relaciones humanas", dijo Juan Pablo.

RITMO FRENETICO. "El ritmo frenético de la vida moderna puede llevar al oscurecimiento, e incluso a la pérdida de aquello que es verdaderamente humano", dijo. "Quizás más que en cualesquiera otros periodos de la historia, nuestro tiempo requiere de ese genio que pertenece a las mujeres, el cual puede asegurar la sensibilidad para los seres humanos en todas las circunstancias", agregó.

Los croatas afirman estar dignificados porque el Papa los visita por tercera vez en nueve años y justo en su jubilar, centésimo viaje pastoral, pero tal vez todavía más se sienten agradecidos porque el Papa apoyara en esos años difíciles la lucha de Croacia por la independencia de la antigua Yugoslavia socialista.

Entre los fieles que saludaron ayer al Papa hubo unos 60.000 peregrinos de las islas croatas cercanas y de otros países como Bosnia-Herzegovina y Kosovo, pero también de países muy lejanos como Argentina y Perú en que actuó la misionera Petkovic.

Al llegar ante la Iglesia de Sveti Vlaho, santo patrono de Dubrovnik, el Papa dejó volar a dos palomas de la Paz ante un coro de cien niños, bendiciéndolos y a todos sus anfitriones.

SIN DISCURSOS. El recorrido del Papa por el casco antiguo de Dubrovnik transcurrió sin discursos para acentuarse precisamente el acto simbólico con las palomas de la Paz.

El mismo vino como respuesta a las palabras de la mencionada canción de agradecimiento croata cuyo refrán dice "Croacia te aclama ‘gracias’, nuevas fuerzas dale".

Después de esta visita de un día a Dubrovnik, la primera que un Papa hace a esta ciudad, Wojtyla regresará en avión al puerto adriático septentrional de Rijeka.

Esa ciudad portuaria es su sede durante esta visita de cinco días a Croacia, que inició el jueves y en el marco de la que visitará también las ciudades de Slavonia oriental Osijek y Djakovo, el 7 de junio, y la costera cuidad de Zadar, el 9 de junio, después de pasar un día en Riejka.

El presidente croata, Stjepan Mesic, comentó después de reunirse con el Papa que espera que "los mensajes del Papa, que llaman a la Paz, el Perdón y la Tolerancia, tengan gran eco en Croacia", y añadió que "ello es especialmente necesario ya que Croacia fue víctima de una brutal agresión".

Sobre tal necesidad lo testimonia justo el hecho de que en Zadar, que el Papa visitará el lunes, sobre las pancartas con el Papa alguien pegara fotos del general Ante Gotovina, prófugo desde que el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia lo acusara de crímenes de guerra.

Muchos croatas consideran a Gotovina y a otros acusados héroes nacionales y rechazan "mea culpa", toda posibilidad de que un croata, que defendió la patria, también pudiera haber cometido crímenes.

El milagro que salvó un submarino

La beatificación ayer de la monja croata María de Jesús Crucificado (Marija) Petkovich fue posible, porque con su intercesión consiguió salvar a la mayor parte de la tripulación de un submarino peruano, hundido en 1988.

En la ceremonia, celebrada en la ciudad croata de Dubrovnik, estuvo el capitán de fragata peruano Roger Cotrina Alvarado, la persona que pidió la intercesión de Marija cuando el submarino chocó contra un pesquero japonés en el puerto de El Callao.

La fe que este peruano tenía en la monja croata le hizo lograr el milagro de algo imposible: cerrar una escotilla a 300 metros de profundidad, a pesar de la enorme presión del agua en esas profundidades.

El capitán Cotrina, un devoto de esta monja que aunque croata vivió en Sudamérica y fundó casas en Argentina, Perú, Chile y Paraguay recordó ayer como el 26 de agosto de 1988, el submarino "Pacocha" de la marina militar peruana, con 54 personas a bordo, fue embestido por un pesquero japonés, se hundió y el agua comenzó a entrar por una de las escotillas.

Cotrina, que era el segundo jefe en el submarino, narró emocionado que comenzó a rezar a la monja y que en un momento vio como una "luz muy grande".

"Pensé que Dios me llevaba a su lado, pero tras esa luz noté una gran fuerza y no sé cómo logré cerrar la escotilla, a 300 metros de profundidad y bajo una enorme presión del agua".

De los 54 que viajaban, ocho murieron, entre ellos el comandante, Daniel Nieves, pero el resto lograron sobrevivir y permanecer 23 horas en el submarino hasta que fueron rescatados. EFE

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