La vigésima ronda de negociaciones migratorias entre Cuba y Estados Unidos acabó hoy en Nueva York sin progresos y con un cruce de acusaciones que ahonda la brecha entre La Habana y Washington.
"Estados Unidos en estos momentos podríamos afirmar que no cumple nada de los acuerdos migratorios", dijo en conferencia de prensa Rafael Dausa, jefe de la delegación cubana, al término de la reunión bilateral celebrada en la misión norteamericana en la ONU.
"No tiene un flujo de visas que nos permita asegurar que van a llegar al mínimo de las 20.000 visas anuales" para los cubanos que quieren emigrar, tal y como estipulan los acuerdos, continuó Dausa, director de América del Norte en el ministerio de Relaciones Exteriores cubano.
La delegación norteamericana estuvo encabezada por Kevin Whitaker, coordinador de Cuba en el departamento de Estado norteamericano.
Por su parte, Estados Unidos entregó una lista de 636 cubanos autorizados a emigrar pero que no obtuvieron un visado de salida de las autoridades de La Habana.
"Una de las cosas que más nos inquieta es que el gobierno cubano rechaza dar visados a los cubanos que disponen de documentos válidos que les permiten entrar en Estados Unidos", dijo a la prensa Richard Grenell, portavoz de la misión norteamericana en la ONU.
"Eso es una gran falsedad", respondió Dausa, que explicó que Estados Unidos presenta regularmente estas listas y que tras estudiarlas Cuba siempre descubre que se trata de gente que ya emigró o que nunca solicitó visado de salida.
Sólo un "1%" son gente a los que "soberanamente" Cuba impide salir por poseer antecedentes penales, dijo Dausa.
El encuentro tuvo lugar en la sede de la misión estadounidense ante la ONU en Nueva York.
Según datos aportados por Dausa, ex embajador alterno ante la ONU, Washington "solamente ha dado un poco más de 1.000 visas" en la primera mitad del año, mientras que a estas alturas normalmente se habían concedido al menos 5.000.
Asimismo, Washington "está manteniendo el estímulo a la inmigración ilegal (...) actuando débilmente con relación a los secuestros y tráficos ilegales" de inmigrantes, añadió.
"Nunca un secuestrador en todos estos años ha sido condenado", dijo Dausa, comentando el secuestro y desvío a Estados Unidos de dos aviones comerciales cubanos en los últimos seis meses y la negativa a extraditar a los responsables.
Pero el principal incentivo a la emigración de Cuba sigue siendo, según Dausa, "la continua aplicación de la ley de ajuste cubano y de la política de pies secos-pies mojados", en alusión a la legislación que otorga amplios derechos los cubanos desde que pisan territorio norteamericano.
Citó, además, el "incremento de las transmisiones de emisoras de radio y televisión anticubanas" y "los impedimentos a la reunificación familiar".
Por el contrario, "Cuba ha honrado desde el principio" los acuerdos, añadió.
Philip Reeker, portavoz del departamento de Estado norteamericano, adelantó el jueves que pedirían a La Habana que acabe con las acciones que entorpecen una "migración segura e impiden la reunificación familiar", como el cobro de elevadas tarifas a los emigrantes.
Cuba y Estados Unidos suscribieron acuerdos migratorios en setiembre de 1994 y mayo de 1995, los únicos en vigor entre los dos países, sin relaciones diplomáticas desde 1961.
Esos acuerdos estipulan que Washington debe conceder un mínimo de 20.000 visas anuales a cubanos y repatriar a todos los ilegales interceptados en alta mar o en la estadounidense base naval de Guantánamo, en la isla de Cuba.
Por su parte, Cuba se comprometió a impedir por métodos persuasivos las salidas ilegales y a reinsertar socialmente a los repatriados.