Los ex capitanes del ejército venezolano Carlos Blondell y Otto Gebauer, a quienes el gobierno uruguayo otorgó asilo político, se encuentran desde el lunes pasado en Montevideo, alojados en el céntrico hotel Cervantes.
Los ex militares venezolanos se encuentran hasta el momento impedidos de referirse públicamente a su situación y según se explicó a El País, se mantienen en una de las habitaciones del referido hotel.
Estos ex oficiales forman parte del grupo de Altamira que está dirigido por 14 altos oficiales vinculados al golpe de Estado del 11 de abril de 2002, y su líder es el general de división Enrique Medina, ex agregado militar en Washington.
Para la Cancillería uruguaya, el asilo que fue otorgado a los dos militares es un "caso concluido". Ambos contarán en Uruguay "con todas las libertades que corresponden a cualquier ciudadano", y sólo estarán imposibilitados de hacer campaña política alguna vinculada a Venezuela, informó ayer el vicecanciller Guillermo Valles.
Al término de su acuerdo semanal con el presidente Jorge Batlle, Valles indicó que el Estado no gastó dinero en el asilo de los venezolanos, y sostuvo que no serán vigilados.
"No controlamos conductas. Si aquí se lleva una vida normal, tranquila, pacífica, como cualquier ciudadano, no hay por qué controlarlo. Es ante un eventual desvío y ante una eventual actividad política referida al Estado del cual provienen, o ante una actitud combativa o que tendiera a interferir en las relaciones normales que tenemos con esos países, donde eventualmente actuaríamos. Pero no va a ejercerse ningún control, ni seguimiento de las personas", aclaró.
Comentó también que el asilo fue otorgado por Uruguay en virtud de que podía "considerarse que existía un peligro inminente de vida, o probables riesgos de vida en función de circunstancias excepcionales".
Precisamente, fuentes oficiales dijeron que si bien el otorgamiento del asilo no implica de manera explícita una posición del gobierno uruguayo frente al venezolano, de manera "implícita" se considera que en Venezuela "no existen las debidas garantías para esas personas".
LIARD. En tanto, el ciudadano uruguayo Miguel Liard "se retiró por su propia voluntad" de la embajada de Venezuela, donde el 22 de mayo pidió asilo, informó Valles.
Liard había asegurado que su vida corría peligro, y que era objeto de persecución como consecuencia de una serie de denuncias que había efectuado contra el ex presidente Julio Sanguinetti. La Cancillería venezolana le había negado el asilo.