Kirchner "degolló" a la plana mayor de la Policía Federal de Argentina

| De la cúpula del organismo sólo se salvó su jefe máximo, que fue mantenido según el gobierno "por razones políticas"

BUENOS AIRES | AP

En un decidido intento por dar una batalla frontal a la inseguridad, el gobierno del presidente Néstor Kirchner anunció la remoción de la plana mayor de la Policía Federal con excepción de su jefe.

Esta medida es considerada también como un nuevo gesto de autoridad del flamante gobierno de Kirchner, a una semana de haber realizado la mayor depuración en los mandos militares desde la restauración de la democracia hace dos décadas.

"Quiero un gran trabajo de prevención, pero también firmeza contra el delito", dijo Kirchner el lunes por la noche, luego del recambio en la policía en cuya cúpula sólo quedó su jefe, el comisario general Roberto Giacomino.

"A la vez, no quiero criminalizar la protesta social", advirtió Kirchner, quien asumió la presidencia el 25 de mayo pasado.

Por su parte, el ministro del Interior Gustavo Beliz definió como "profundos pero no traumáticos", los cambios que incluyeron el pase a retiro de una decena de comisarios generales que están un escalón abajo de Giacomino, quien habría conservado su cargo por un pedido a Kirchner del Jefe de Gobierno (alcalde) de la ciudad de Buenos Aires Aníbal Ibarra. Ambos son aliados políticos.

Giacomino, quien fue jefe de la custodia del ex presidente Eduardo Duhalde y del ex canciller Carlos Ruckauf, solo estaría en su cargo hasta fines de año, según coincidentes versiones oficiales.

Y su poder, de ahora en más, quedaría ensombrecido con el nombramiento oficial de un subjefe policial, el comisario general Eduardo Prados, un especialista en trabajar en seguridad codo a codo con los vecinos de la ciudad.

DEPURACION. Según Beliz, la depuración en esa fuerza proseguirá en los próximos días con "profundas modificaciones" en otras áreas y además se revisarán los legajos de los jefes policiales de las 53 comisarías porteñas.

En general, la policía no goza de consenso entre los porteños, hartos de una creciente ola de inseguridad que se traduce en robos, asaltos, secuestros y asesinatos a toda hora en la ciudad de Buenos Aires, otrora una de las ciudades más seguras de latinoamérica.

Desde comienzos de año, 22 policías han sido asesinados, el último de ellos el lunes de noche. Fue abatido de un tiro en la sien por dos delincuentes que querían robarle la moto.

Unos 32.000 hombres conforman la fuerza policial, a cuyo cargo está la seguridad de unos 4.000.000 de porteños.

En otras medidas de la lucha contra el delito, el gobierno anunció que habrá un refuerzo en la vigilancia por las calles de la ciudad y en los trenes, transporte fluvial y de pasajeros.

También se anunciaron inminentes operativos contra las drogas, la tenencia de armas y el robo de automóviles.

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