El Indice de los Precios del Consumo (IPC) registró un incremento de 0,37% en mayo, lo que representó el menor aumento desde diciembre de 2001, cuando fue de 0,29%. Tras el ajuste mencionado, los precios minoristas acumularon un alza de 5,92% en los primeros cinco meses del año y de 26,65% en doce meses.
La explicación de la desaceleración en el ritmo inflacionario se vincula, fundamentalmente, con la persistencia de la fuerte debilidad de la demanda interna, junto con la tendencia a la apreciación del peso uruguayo favorecida por las altas tasas de interés en moneda nacional.
RUBROS. El rubro con mayor incidencia en el aumento de mayo fue "Otros Gastos de Consumo", de aproximadamente un tercio del incremento total, donde se destacó el ajuste en el precio del tabaco (6,6%).
También incidieron al alza los precios de Vestimenta y Calzado, Transporte y Comunicaciones, y Cuidados Médicos.
Como puede apreciarse en el infográfico de la nota, dos rubros exhibieron deflación de sus precios en mayo. Ellos fueron: Alimentos y Bebidas, y Esparcimiento. En el primero sobresalió el descenso en frutas frescas (12,4%), mientras que en el segundo se destacó la baja en los gastos en excursiones (2,8%).
TENDENCIA. El ritmo inflacionario se ha venido reduciendo en los últimos meses hasta el mínimo alcanzado en mayo. Una medida usual de la tendencia de la inflación —la variación del semestre móvil anualizada— se ubica actualmente en un 15%. El mismo valor se alcanza si se supone que el resto del año la inflación mensual será similar al promedio de enero-mayo.
La persistente debilidad de la demanda interna, muy castigada el año pasado, continúa traduciéndose en una escasa presión sobre los precios. Cabe resaltar que la inflación habría sido incluso menos pronunciada de no haber sido por los fuertes ajustes verificados por las tarifas públicas (el índice de tarifas creció 14% en lo que va del año).
Otro factor que ha incidido en el menor ritmo inflacionario es la tendencia a la apreciación del peso uruguayo. Las altas tasas vigentes en moneda nacional, derivadas de la activa colocación de Letras de Tesorería que el BCU realiza a cuenta del gobierno central, provocan una continua venta de moneda extranjera en el mercado de divisas.
METAS. Todo lo anterior da cuenta de las dificultades que existirán para alcanzar la nueva meta de inflación del 19% acordada entre el gobierno y el FMI (la anterior era de 27%). Sin embargo, una mayor presencia compradora del Banco Central en el mercado de cambios y nuevos ajustes de las tarifas públicas podrían acelerar el ritmo inflacionario en lo que resta del año (para cumplir con la meta fijada, éste debería promediar un 1,7% mensual).
Lo anterior afecta también el cumplimiento de las metas fiscales, que no fueron modificadas, manteniéndose el superávit primario deseado en un 3,2% del PIB. El gobierno estaría apostando a que el menor ajuste de los gastos (por una caída menor en términos reales de los salarios públicos y las jubilaciones), sería compensado con un aumento de la recaudación derivado de una mejor situación económica.
MENORES INGRESOS. El Instituto de Estadística de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración informó los resultados del IPC para hogares de menores ingresos. El mismo registró un aumento de 0,64% en mayo, 7,31% en los primeros cinco meses del año y 28,26% en los últimos doce meses.
La razón de que estos guarismos sean superiores a los del cálculo del INE radica en que la composición del Indice de Hogares de Menores Ingresos tiene una mayor participación relativa de bienes transables (todos los sujetos a comercio internacional), cuyos precios han aumentado más que los no transables (básicamente servicios personales, educación, etc).
En efecto, los precios de los transables se mueven de acuerdo con el tipo de cambio y los precios internacionales relevantes para el país, mientras que la evolución de los precios de los no transables se vincula con la del precio de su mayor insumo, es decir los salarios.
Claramente, el efecto conjunto de la devaluación y la inflación internacional ha superado ampliamente al del aumento de los salarios, muy exiguo. Por lo tanto, es lógico que los bienes transables hayan ajustado más que los no transables, incluso a pesar de que ante la caída en las ventas muchas empresas han optado por reducir sus márgenes de comercialización.