Mientras dos militares venezolanos iniciaban su asilo en Uruguay, un militante izquierdista que buscó refugio diplomático en la embajada de Venezuela abandonó la sede diplomática hoy, informó el canciller interino Guillermo Valles.
Los capitanes Blondell y Gebauer se asilaron en abril en la embajada uruguaya en Caracas y el gobierno venezolano, tras intensas gestiones diplomáticas, les extendió el salvoconducto para poder viajar a Montevideo.
Los dos militares formaron parte del grupo que el 22 de octubre tomó la plaza Altamira de Caracas con el propósito de no abandonarla hasta la caída de Chávez.
Valles, respecto a los militares venezolanos, dijo a los periodistas que gozan "de todas las libertades como cualquier ciudadano. Obviamente, no pueden hacer campaña política en el país que buscaron asilo, tal como lo regula la Convención de Ginebra sobre Derecho de Asilo".
"Este es un caso concluido", aseguró el canciller interino.
Valles, consultado sobre el caso de Miguel Liard informó que "se retiró de la sede diplomática (venezolana) por propia voluntad desistiendo de la actitud inicial".
Su hermano Raúl, empero, dijo a la AP: "desconozco por el momento esa información", y se preguntó si "¿dio a conocer el canciller interino, que garantías se le darán?". "Yo estoy esperando una respuesta del ministro del Interior, Guillermo Stirling, para una audiencia", dijo.
Stirling dijo a la AP: "naturalmente le voy a dar una audiencia, posiblemente sea el miércoles".
Raúl Liard, aparentemente, busca garantías sobre la vida de su hermano quien denunció persecución política y amenazas contra su vida.
Miguel Liard buscó refugio en la sede diplomática a fines de mayo y adujo que era un perseguido porque siguió con las denuncias de que a su hermano Raúl lo habían destituido en 1988 como diplomático, en una maniobra política. AP