Más policías para vigilar las barras

Blancos y colorados acordaron que pedirán a la policía un refuerzo de la seguridad en las barras del Palacio Legislativo, con el fin de evitar la reiteración de hechos hostiles contra ellos en ocasión de debates parlamentarios donde se consideren temas candentes para la sociedad, revelaron a El País los diputados Gustavo Amén, del Foro Batllista, y Gustavo Borsari, del Herrerismo.

La actitud de hostigamiento de los asistentes a las barras de la Cámara de Representantes se ha acentuado en los últimos meses, debido al tratamiento de asuntos de compleja arquitectura política, lo que, sin embargo, no ha sucedido en el Senado donde no se han registrado hechos de esta naturaleza por lo menos en el último año y medio.

En Diputados, el tratamiento de la ley de Presupuesto, las leyes de urgencia I y II, la ley de fortalecimiento del sistema bancario y, últimamente, la ley sobre el aborto, fueron conducto para que quienes discrepaban con la actitud de los legisladores hicieran alboroto y debieran ser desalojados del recinto parlamentario.

"Una cosa es discrepar con la posición que se adopte y otra muy distinta es insultar, agredir y amenazar", advirtió el diputado forista Amén, que el martes 27 fue uno de los observadores directos del episodio que se produjo en la Cámara de Representantes. El hecho que disparó la preocupación de los legisladores se produjo ese día, cuando la Cámara se preparaba para decidir si daría el carácter de urgente a una ley del Encuentro Progresista-Frente Amplio (EP-FA) sobre suspensión de ejecuciones. En tal circunstancia y de repente, cerca de un centenar de integrantes de la barra comenzó a proferir gritos hostiles contra los colorados y algunos nacionalistas, hasta que varios minutos más tarde fueron desalojados por un policía que, de buenos modos y con algo de trabajo, trataba de lograr que se retiraran.

"Tienen miedo...", "mentirosos", "no ganan nunca más..." y otras apreciaciones más gruesas, fueron vertidas desde las barras, mientras los legisladores trataban de mirar para otro lado. Insultos de este tipo, así como elementos arrojados hacia el recinto donde se encuentran los legisladores, son moneda corriente cuando los asistentes a las barras reaccionan.

DEMOCRACIA. "Nadie tiene que soportar que lo insulten por pensar distinto. Así es la democracia", sostuvo a El País el diputado colorado.

Amén dijo que se trata de hechos graves que "pueden pasar a mayores", aunque dijo que hay que hacer votos para que ello no ocurra. "Precisamente por eso, para tratar de evitar cualquier circunstancia peor, vamos a plantear el martes en la reunión de bancada que se le trasmita a las autoridades de la Cámara que se refuerce el control policial" en las barras y en los accesos al edificio central del Poder Legislativo.

A su vez, Borsari dijo que comparte el planteo que hará el Foro en la reunión de coordinación porque "no se puede permitir que haya desbordes" en la seguridad de los asistentes al Parlamento.

Borsari dijo que quienes piensan distinto que los legisladores "deben tener una actitud de tolerancia".

El martes 27, los insultos fueron dirigidos directamente a diputados del Partido Nacional y del Partido Colorado, pero no a la bancada del Encuentro Progresista-Frente Amplio. El presidente de la Cámara, el nacionalista Jorge Chapper, hizo sonar de inmediato el timbre de orden y los asistentes comenzaron a ser invitados a retirarse por un integrante del Cuerpo de Seguridad Legislativa (CSL), a quien la tarea le insumió un lapso de varios minutos.

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