Juan Ramón Carrasco cumplió una promesa en Durazno. Apenas culminó el encuentro de la selección ante el campeón del interior, el entrenador celeste se acercó al arquero duraznense, Rafael Revello y le obsequió el buzo con el que atajó Gustavo Munúa en el amistoso del pasado miércoles. "Lo prometido es deuda", le dijo "JR" al meta. Sucede que Revello le anticipó a Carrasco durante la pretemporada con Fénix que iba a convertirse en técnico de Uruguay y, en caso de hacerse realidad, le debía regalarle la prenda del arquero celeste. Y Carrasco cumplió.