Cusco | AP. Los presidentes del Grupo de Río reiteraron hoy su compromiso de luchar contra el terrorismo y el narcotráfico, e instaron a los países industrializados a que incluyan a los pobres de América Latina en los beneficios de la globalización.
Al concluir la XVII Cumbre, los mandatarios suscribieron hoy un documento, el Consenso de Cusco que incluyó los resultados de la cumbre de dos días.
En la ceremonia de clausura, el presidente peruano Alejandro Toledo, como anfitrión de la cita, destacó la importancia de que en la próxima reunión de las naciones industrializadas, el Grupo de los Ocho se tenga en cuenta a los países latinoamericanos.
Afirmó que los pobres de todo el continente están esperando "que la globalización les llegue, que se sienta en sus bolsillos".
Expresó que los presidentes daban su respaldo a los mandatarios de México, Vicente Fox, y de Brasil, Inácio Lula Da Silva, como representantes del grupo a la próxima reunión del G-8, a realizarse en Francia.
"Que ellos sepan que la globalización significa también que ellos se jueguen en este partido" en favor de los países en vías de desarrollo.
Lula, cuyo país será sede de la cumbre del 2004, respondió que junto con Fox "llevarán un mensaje fuerte y claro" ante el G-8, demandando que "el comercio internacional sea una carretera de dos vías".
Criticó al proteccionismo y los subsidios agrícolas de los países industrializados.
El presidente peruano destacó asimismo la importancia de la democracia en la lucha contra el terrorismo y el tráfico de drogas.
"Mientras tengamos instituciones democráticas débiles el riesgo será latente", dijo Toledo en su discurso.
"Mientras no seamos capaces de enfrentar el terrorismo y el narcotráfico con energía, ellos minarán nuestro sistema democrático", agregó.
En las deliberaciones de dos días participaron 11 presidentes además de vicepresidentes y cancilleres de los restantes 8 naciones. La reunión se efectuó en el hotel Monasterio, que fuera un convento en la época colonial, en el centro de Cusco, a 570 kilómetros al sureste de Lima.
La ceremonia de clausura se realizó al aire libre en medio de los restos del complejo arqueológico de Sacsayhuaman, una fortaleza de los incas construida con grandes piedras y losas, en medio de un campo a dos kilómetros del Cusco.
La declaración fue suscrita por los presidentes Gonzalo Sánchez de Lozada, de Bolivia; Lula da Silva; Alvaro Uribe, Colombia; Ricardo Lagos, Chile; Lucio Gutiérrez, Ecuador; Alfonso Portillo, Guatemala; Ricardo Maduro, Honduras; Fox; Toledo; Hipólito Mejía, República Dominicana, y Hugo Chávez, de Venezuela.
A las firmas de los gobernantes se agregaron las de los delegados presidenciales de los restantes países del Grupo: Nicaragua, Panamá, Paraguay, Uruguay, Guyana, Argentina, Costa Rica y El Salvador, que fueron representados por los vicepresidentes o cancilleres.
Uruguay estuvo representado por el vicepresidente Luis Hierro López.