Momentos de festejo pero quedan amenazas

Los responsables de la política sanitaria, y de la política en general, celebran el más que anunciado acontecimiento de la recuperación del status de país libre de aftosa, como si fuera un gol en la hora de un partido que venimos perdiendo hace rato. Con ese mismo ánimo parece reconocerlo el mercado ganadero local, a juzgar por los buenos resultados que está obteniendo la voluminosa venta por pantalla de haciendas de reposición.

El haber pagado dos años y un mes de exclusión, nos debe incitar a mayor cautela en el futuro; creímos que éramos inmunes, que estábamos exentos de sufrir los problemas de los vecinos; hicimos una mala evaluación del riesgo, y así nos fue. La lección está clara: hasta que la región no esté libre de aftosa, tendremos que seguir vacunando.

En París nos aplaudieron; la seriedad con que Uruguay encaró la campaña de control sanitario, mereció reconocimiento de la organización internacional, y las resoluciones aprobadas suponen un cambio muy favorable a nuestros intereses; se puede augurar un rápido retorno a importantes mercados que hasta ahora están cerrados, así como a la mejor colocación y valorización de productos importantes de la res.

LAS MALAS. Como estamos condenados al sufrimiento, nunca hay felicidad completa: al mismo tiempo que suenan las fanfarrias, aparece un enemigo tremendo por la retaguardia: la vaca loca de Canadá es un balde agua fría en medio de la fiesta. La mera noticia provocó, de pique, la interrupción del comercio de los enormes volúmenes de carne y de ganado en pie que transitan desde Canadá a EE.UU., México, Japón y Corea; la caída de los valores de las empresas alimentarias en las bolsas, la retracción del consumo en la región del animal afectado, que canceló las faenas de ganado locales. Para contrarrestar esa caída, se está realizando una fuerte campaña publicitaria oficial para tranquilizar a los consumidores, la que parece dar resultados. Una sola vaca, se dice, se trata de un caso aislado. Pero no se explica cómo se enfermó esa vaca, cuál fue el vector, y porqué se demoró tanto en detectar el problema e informar a la población; es el primer caso autóctono en América, y debe aclararse en forma satisfactoria. La confianza en el producto es esencial, y no pueden quedar zonas oscuras que generan suspicacias. En Europa —que debió sacrificar millones de reses, y que sufrió durante unos años una brutal caída en el consumo de carne—, las drásticas medidas tomadas permitieron recuperar, al día de hoy, la confianza del consumidor y los niveles de consumo previos a la catástrofe.

Sin agrandar el problema, debemos considerar que los efectos en los mercados pueden ser muy graves, y afectar —entre otros perjuicios—, nuestras ventas a ese país, y hasta el precio de la carne en todo el mundo. Canadá es nuestro principal destino de exportación de carne, y también nos vende reproductores, en general, de ganado lechero.

Perspectivas del arroz

Los resultados de la encuesta arrocera de la zafra 2002/2003 divulgados por la DIEA se dieron a conocer en momentos de buenas perspectivas para el sector arrocero nacional. Parecería ser que el período de crisis en los precios del arroz haya terminado, dado que los recientes valores en la región son muy alentadores.

Según los datos, el área total de arroz que se sembró en esta zafra fue de unas 153 mil hectáreas, unas siete mil menos que la zafra pasada y unas 55 mil menos que en 1999, año en que se llegó a sembrar el récord de superficie de arroz en nuestro país (208 mil hectáreas). Si bien, al momento de la encuesta, el avance global de la cosecha era del orden del 60%, los rendimientos promedios que se alcanzaron fueron mayores a los pronosticados en un principio. Con diferencias entre las zonas de producción, el rendimiento promedio fue de 5.900 kg/ha.: los mejores fueron en la zona norte y litoral-oeste, superando los 6.500 kg/ha., mientras que en el este se alcanzó en promedio 5.800 kgs. y en la zona centro apenas los 5.200 kg/ha., que comparado con el rendimiento promedio de la zafra pasada, los valores no difieren significativamente (promedio de 5.800 kg/ha.). Estos datos determinan una producción total de arroz de casi 906 mil toneladas, unas 32 mil toneladas menos que las obtenidas en la zafra pasada.

A esta altura, el año pasado, los productores arroceros no tenían ninguna intención de preparar sus tierras; la situación económica-financiera del país, junto a los malos precios del arroz no eran un incentivo suficiente para continuar.

10% MAS. Este año, a pesar de la lluvia que no deja entrar a las chacras para iniciar los trabajos de preparación de tierras, los productores tienen firmes intenciones de volver a sembrar. Según DIEA, el 94% de los productores encuestados —que en la presente zafra sembraron el 96% del área total—, manifestó que efectivamente plantarán arroz, con lo cual se alcanzaría a las 167 mil hectáreas de arroz, un 10% más que lo que se sembró para esta zafra.

PRECIO. La principal causa de este buen ánimo por parte de nuestros productores arroceros es el comportamiento del precio del arroz en la región. En las últimas semanas, el precio en Brasil va en aumento, como consecuencia de la gran demanda por arroz cáscara. El consumo de Brasil supera la producción local de 10,5 millones de toneladas, por lo que debe importar como mínimo 2 millones de toneladas para cubrir el consumo interno, teniendo un stock de apenas 450 mil toneladas. Por eso el precio del arroz en la región sube, habiendo alcanzado en Brasil, los U$S 12 por bolsa de 50 kgs., unos U$S 240 por tonelada. A estos precios, los productores uruguayos no dudan en volver a plantar. Fuentes de la producción esperan que el precio en Uruguay se aproxime a los U$S 7 u 8 por bolsa, equivalente a unos U$S 160 la tonelada; un valor interesante respecto al año pasado, que puede aportar un ingreso promedio por hectárea de U$S 826.

Por Consultora Seragro

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