La reforma de la Ley de Extranjería que anunció esta semana el presidente del gobierno español, José María Aznar, en plena campaña electoral, convirtió el tema de la inmigración en caballo de batalla de cara a las municipales y regionales del próximo domingo.
Durante la campaña, Aznar puso en el acento en el aumento de la inseguridad, que podría suponer el incremento de los flujos de inmigrantes ilegales, y en la limitada capacidad de acogida de España, mientras que el Partido Socialista acusó al jefe del Gobierno de utilizar la inmigración sólo como "señuelo" electoral.
La coalición Izquierda Unida (IU, pro comunista) se mostró en cambio segura de que "En España, cabemos todos".
He aquí algunas frases más significativas que en la última semana de actos políticos en toda la geografía española, pronunciaron defensores y críticos de la tercera reforma de la legislación vigente desde el año 2000, que aprobó este viernes el gobierno español:
"Queremos hacer que sea más fácil que cada extranjero que quiera venir a España pueda llegar aquí contando con un permiso de residencia respetando siempre la capacidad real de acogida que no es ilimitada", afirmó el presidente del gobierno español, José María Aznar, al anunciar la reforma de la ley.
"Se cometería un grave error si se concediesen papeles para todos, como si este país fuera infinito", afirmó Aznar al hablar ante un instituto de formación de policías.
"Si no podemos expulsar a los inmigrantes ilegales, nuestras cotas de inseguridad aumentarán", afirmó el jefe del Gobierno español en un mitin en Vigo (Galicia, noroeste).
"Si sigue aumentando el número de inmigrantes a una velocidad vertiginosa, España acabará estallando", sostuvo Aznar en el mismo acto político.
"La gestión de la inmigración ordenada y controlada es en beneficio del conjunto de los españoles", dijo el ministro español del interior, Angel Acebes. "Es la única garantía de una convivencia e integración adecuada", añadió.
"El balance en inmigración son tres leyes, tres ministros y tres fracasos", afirmó el opositor Partido Socialista Obrero Español (PSOE) sobre la gestión de la inmigración durante el gobierno del Partido Popular (PP, derecha, en el poder desde 1996).
"Sinceramente, el gobierno no ha planteado (la reforma) como un acuerdo, sino como un señuelo electoral", afirmó el secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero.
"En España cabemos todos, si (el país) es amable, con empleo de calidad para todos, vivienda social y servicios sociales", replicó el coordinador general de la coalición Izquierda Unida (IU), Gaspar Llamazares.
"El gobierno (español) declaró otra guerra a la migración (...) que ha sido utilizada una vez más como bandera electoralista, dejando en vilo el futuro de miles de personas que se encuentran en situación irregular", protestó la asociación hispano-ecuatoriana Rumiñahui. AFP