MIAMI | ALEJANDRO SESELOVSKY
REVISTA "GENTE"
En la mansión de muros amarillos y tejas azules que se ubica exactamente en el 710 de South Mashta Drive, en el extremo sudoeste de Key Biscayne, José "Puchi" Rohm pasa sus días de prófugo de la justicia argentina. Viajando desde Nueva York, ciudad donde reside habitualmente, el ex director del Banco General de Negocios (BGN) visita muy seguido Miami, para estar con Ali, su hija, y sus nietos. "Footing" por Harbor Boulevard, cenas en el "Tango Grill" de la avenida Crandon, paseos en su Mercedes-Benz 300 SEL... una vida descansada, apacible, en una de las zonas más exclusivas del estado de la Florida.
La lista de los cargos que Rohm, de 56 años, debería enfrentar si estuviera en Buenos Aires y no comiendo choripanes a cuatro dólares en los grills argentinos de los malls de Miami, es larga e intrincada. Está acusado de: defraudación y estafa a los clientes del BGN, vaciamiento financiero, lavado de dinero, asociación ilícita y falsificación de documento público (balances y registros contables). Además, su entidad bancaria fue acusada de haber fugado, en la semana del 7 al 14 de diciembre de 2001, es decir, en pleno "corralito" financiero, cien millones en plazos fijos a cuentas del exterior.
Muchos argentinos de los conocidos y de los otros depositaron dinero y confianza en las arcas del BGN y sus entidades vinculadas. La lista incluye desde familias enteras de la más rancia prosapia de mayor nivel social hasta humildes trabajadores —empleados, gente de servicio, sastres, peluqueros— que confiaron sus ahorros de toda la vida en las manos de los Rohm. Muchos de ellos aún no pueden creer y aceptar lo que les pasó. En total, hay unos 1.000 millones de dólares de cuyo incierto destino la justicia argentina espera explicaciones. Y las espera de Rohm.
Pero "Puchi" está en los Estados Unidos y, como un jubilado de privilegio, no hace otra cosa de sus días que disfrutar del sol intenso, los paseos y la familia. Ali, su hija —casada con un bancario—, sus nietos y la compañía de su otro hijo le amenizan las tardes que se van en horas a orillas del embarcadero privado que la mansión —alquilada— tiene sobre sus fondos, donde un pequeño emplazamiento de maderas, entre reposeras, palmeras y arbustos, asegura tardes en calma con el sol poniéndose al oeste.
CAPTURA INTERNACIONAL. El 23 de enero de 2002, Carlos "Charly" Rhom, hermano de "Puchi" y también accionista de BGN, fue detenido por la policía en Ezeiza. Estaba a punto de subir al vuelo de Lufhtansa que lo llevaría lejos de la Argentina, pero el avión partió sin él. Hoy está preso en un destacamento de la Gendarmería Nacional. Veinticuatro horas antes, "Puchi," su hermano, había logrado salir y para cuando la jueza María Servini de Cubría libró su orden de detención, ya se encontraba en Suiza, donde intentaba explicarle a los presidentes del Credit Suisse Group, Chase Manhattan y Dresdner Bank de Alemania, cómo habían "desaparecido" U$S 240.000.000 del Banco General de Negocios, entidad en la que cada uno de ellos, junto a los Rohm eran dueños del 25%.
El lugar y la ocasión era una de las cuatro reuniones de Directorio que se realizaban durante el año, cada una de ellas en la sede central de sus respectivas casas matrices. Lukas Mühlemann, titular del Credit Suisse Group y que lo tenía alojado en su casa, seguramente no podía entender y aceptar lo que había pasado. Tuvo un disgusto mayúsculo y no pasó mucho tiempo en que este episodio y algún otro desacierto en la conducción de la entidad le costaron el puesto.
Cuarenta y ocho horas después de su visita a Mühlemann, "Puchi" llegaba a los Estados Unidos, país del cual tiene la nacionalidad y de donde es oriunda su esposa, Susan Walls, hija de altos ejecutivos del JP Morgan. Servini libró entonces el pedido de captura internacional, pero la justicia norteamericana lo rechazó argumentando insuficiencia en la fundamentación. "Los norteamericanos son muy poco colaboradores con los pedidos que les llegan desde el exterior, pero eso es desde siempre", le dijo a Gente Servini de Cubría y agregó: "Volvimos a fundamentar la captura internacional, pero no volvieron a darnos una respuesta. La verdad, no tengo muy claro el motivo por el cual la justicia de los Estados Unidos no lo detiene. Habría que preguntarles a ellos".
PRONOSTICO RESERVADO. Sin embargo, otra cosa podría enturbiar su tostado destino de Hawaiian Tropic: si bien la justicia norteamericana aún lo ampara, hoy lo está investigando por supuestas irregularidades en su declaración migratoria. Todo lo que "Puchi" dijo al entrar a los Estados Unidos puede que no haya sido todo lo que le correspondía decir. Si los jueces norteamericanos encuentran algo, el ex banquero podría ser deportado, pero no a la Argentina, sino al país de donde provino: Suiza. Una vez allí, sí podría ser extraditado a nuestro país. De todas formas, el camino de regreso a casa es de un empedrado jurídico denso y todavía improbable.
Ejercicio con anteojos negros
Mashta Island es una pequeña isla unida por un puente brevísimo a la isla mayor de Key Biscayne y funciona como un virtual barrio privado. En sus calles (South Mashta, West Mashta, North Mashta...) sólo hay mansiones (unas cuarenta, en total) de tres plantas con autos de lujo estacionados en sus porches. La de Rohm, que según averiguamos la alquila a un precio muy razonable en relación a su importancia, ubicada sobre la calle final de la isla y en cuya entrada hay una gran jaula negra de hierro con toda clase pájaros piando en su interior, se encuentra entre las que tienen salida directa al mar.
En las mañanas, el movimiento en Mashta Island es intenso. Sobre las diez comienzan a caer las combis que transportan a los pileteros. Equipados de filtros y aspiradores acuáticos, bajan como un ejército de blanco, se meten en las mansiones y salen dos horas después. Entonces las calles se llenan de bicicletas y trotadores que cruzan y descruzan el pequeño puente pintado en tono ocre, único camino para llegar a Mashta Island.
Cada mediodía, el ex banquero elige alguna forma diferente para ejercitarse. En bicicleta, caminando o al trote, el recorrido siempre es el mismo: sale por South Mashta, cruza el puente, dobla a la derecha por Harbor y vuelta a casa. Rara vez sale sin la gorra y los anteojos negros que, tal vez, le aseguran menor reconocimientos en una ciudad con una comunidad argentina creciente.