Una ausencia muy misteriosa

| Se habla de pánico escénico, de ruptura de cuerdas vocales y hasta de condena industrial

Madrid I Rafael Molina

Los españoles se preguntan qué fue de Rosa, la joven que pasó de vender pollos asados en un pueblo andaluz a liderar las listas de ventas de discos y cuyo mito se desvaneció tan pronto como terminó su actuación en Eurovisión, hace ahora un año. "No ha podido con el peso de la fama. Para una chica tan sencilla, acostumbrada a cantar sólo en bodas y bautizos, vender miles de discos de repente debe ser difícil de asumir", asegura un popular comentarista televisivo.

Otro columnista de un periódico local apunta que su "desaparición" tiene que ver con los problemas que padecen sus cuerdas vocales, rotas por el esfuerzo a las que las sometió durante los meses en que fue el ídolo de millones de adolescentes españoles y no dejó de dar conciertos.

La "ausencia" de la joven cantante resulta más latente estos días cuando se prepara la 48 edición del festival de Eurovisión, una especie de OTI a la europea, en la que el próximo sábado habrá una nueva participante española surgida, como Rosa, del programa televisivo Operación Triunfo.

Unos creen que Rosa López, más conocida como "Rosa de España", podría estar aún afectada por la depresión que le ocasionó no ganar el citado concurso, algo que esperaban millones de españoles que recuperaron con ella el interés por un festival en decadencia. Otros aseguran que la cantante, exhausta tras una acelerada carrera musical, está escondida en Armilla, su pueblo natal en las cercanías de Granada, tratando de superar "el miedo escénico" que le ha proporcionado alcanzar la cima del éxito de forma tan rápida.

INUBICABLE. Un programa de televisión trató esta semana de localizar a la cantante de 22 años y sólo consiguió hablar con su preparador físico en Barcelona, que dijo no haberla visto desde hace meses y desconocer donde reside actualmente. En Armilla, sus padres y hermanos responden a la prensa cuando son preguntados con frases como "Rosa está bien, dando clases de dicción y preparando su segundo disco", que debía haber lanzado el pasado mes de noviembre.

En los múltiples foros y chat de internet, los admiradores también se hacen cábalas sobre el paradero de Rosa y aseguran que la cantante reaparecerá en la gala televisiva que se organizará el sábado, momentos antes de que se inicie el festival de Eurovisión.

Sin embargo, "Rosa no cantará, porque sus cuerdas vocales no se han recuperado todavía" de la extraña enfermedad que les afecta desde hace meses, señala Esther Gámez, presidenta del Club de Fans de la cantante en una de la múltiples páginas web creadas por sus seguidores.

VERTIGO. La que fuera ganadora de la primera edición de Operación Triunfo, un programa televisivo que se convirtió en España en un fenómeno social, llegó a vender de su, hasta ahora, único disco, más de medio millón de copias, a las que se suman los varios millones de álbumes en los que grabó canciones con sus compañeros de programa.

La imagen de la intérprete se convirtió en portada obligada de revistas e inevitable protagonista de las televisiones españolas, que seguían cada uno de sus pasos y la lenta metamorfosis estética y personal que sufrió. No en vano, en apenas unos meses perdió más de 40 kilos, modificó su peculiar dentadura y adoptó un estilo de vestir a caballo entre Jennifer Lopez y Aretha Franklin.

"El Mundo", uno de los principales diarios del país, llegó a situar a Rosa entre las diez personas más queridas de España y decía de ella que era su naturalidad, su humilde procedencia, sus problemas de dicción y su aspecto rollizo lo que precisamente levantaba pasiones entre la población. Era, en definitiva, la antiheroína conducida de forma vertiginosa al estrellato y sin que apenas se enterara.

Para los críticos musicales, el misterio que envuelve a la que fuera una Cenicienta musical se reduce al principio de que "todo lo que sube, tiene que bajar" y de que cuanto más rápido se asciende, más deprisa se vuelve al suelo. La implacable industria musical, que fue la que creó el fenómeno discográfico, ha sido la que ha acabado con ella, señalan estos expertos, quienes indican que en un momento de crisis como este para el sector, el más débil es el primero que pierde.

Los fans de una cantante cuya calidad vocal ha sido comparada a la de Whitney Houston, se niegan, sin embargo, a aceptar este principio y alegan que Rosa renacerá de sus cenizas y volverá a tener el éxito que no ha abandonado desde hace un año a alguno de sus compañeros de concurso, como David Bisbal.

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