OMS acuerda medidas contra el tabaco

Los 192 Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) adoptaron hoy la primera convención internacional de lucha contra el tabaquismo, un hábito que causa casi cinco millones de muertos al año.

Este es el primer tratado internacional adoptado en materia de salud pública.

El texto, redactado en marzo después de tres años de ásperas negociaciones, fue aprobado por aclamación por la 56 asamblea general anual reunida en Ginebra.

Los estados deberán ahora firmar y ratificar este tratado, que entrará en vigor después de la cuadragésima ratificación.

"Actuamos hoy para salvar miles de millones de vidas y proteger la salud de las generaciones venideras", declaró la directora general saliente de la OMS, Gro Harlem Brundtland.

Sin embargo, subrayó que "todavía queda trabajo por hacer". Los países miembros deben ratificar el texto lo más rápidamente posible y "utilizarlo como base para su propia legislación nacional antitabaco".

El objetivo de la convención-marco de la OMS es reducir la mortalidad causada por el tabaquismo (4,9 millones de muertos sólo en 2002) principalmente a través de la limitación de la publicidad de estos productos.

La OMS estima que si no se hace nada para frenar el tabaquismo, sobre todo entre los jóvenes y en los países en desarrollo, el número de muertes por año podría doblar de aquí a 2020.

Los países firmantes se comprometen a hacer figurar en los paquetes de cigarrillos advertencias sobre los peligros del tabaco, a prohibir la venta a menores y a tratar la dependencia. Prometen también proteger mejor a la población del humo de segunda mano, en los lugares y transportes públicos, así como en el trabajo.

Durante las negociaciones, los esfuerzos de la OMS chocaron con una fuerte resistencia de las compañías tabacaleras, hasta el punto que la agencia onusiana denunció "golpes bajos" de la industria.

Estados Unidos, Alemania y Japón tuvieron reservas sobre el texto hasta el último momento.

El punto que provocó más discusiones fue la prohibición de la publicidad. Más de un centenar de países, entre ellos una veintena de estados europeos, deseaban una prohibición total, pero otros se oponían enérgicamente.

La Convención prevé finalmente que "cada parte, en el respeto de su constitución, instaure una prohibición total de cualquier publicidad favorable al tabaco, así como de la promoción y el patrocinio". Pero los países que por su constitución no pueden prohibir la publicidad podrán conformarse con restringirla.

La responsabilidad de las tabacaleras en la degradación de la salud de los fumadores también dio lugar a un compromiso. El tratado afirma que es un "aspecto importante de la lucha antitabaco" pero deja a cada país la posibilidad de tomar las medidas que considere necesarias.

Varios fumadores demandaron a los fabricantes de cigarrillos exigiéndoles millones de dólares en concepto de daños y prejuicios.

Los firmantes de la convención se declaran "preocupados sobre todo por el aumento del consumo de cigarrillos entre las mujeres y las muchachas jóvenes" y reconocen que los gravámenes sobre el tabaco son "un medio eficaz e importante" para reducir el consumo.

Las empresas tabacaleras esgrimieron la amenaza de despidos masivos pero los expertos no lo creen. Según un informe de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), unos 100 millones de personas están empleadas en actividades generadas por el tabaco, un 90% de ellas en el tercer mundo, pero "no se ha podido establecer ninguna correlación entre el declive del consumo y la reducción del nivel de empleo".

AFP

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