Desde esta tarde quedará abierta al público la muestra "Picasso desde Málaga. Grabados originales" que se realiza en el Museo Torres Gracía, en Sarandí casi Bacacay. La exposición es de enorme importancia no sólo porque se trata de 44 obras originales de Picasso, sino también porque es la primera vez que se exhibe en Latinoamérica. Y ese privilegio lo tiene el Museo Torres García de Montevideo.
Pablo Picasso, probablemente el artista plástico más famoso del siglo XX, fue sin dudas el más importante grabador después de Goya. Aunque el malagueño sea generalmente conocido por sus obra pictórica, cultivó con pasión y hasta obsesión las técnicas gráficas. De hecho, su archifamosa Paloma de la paz es un cartel impreso en 1945. Pero el magisterio absoluto que ostenta en el terreno del grabado proviene tanto de su extendida fecundidad en esta técnica como del trazo magistral de quien fuera un excepcional dibujante.
De los más de 2.200 grabados que Picasso hizo desde su juventud hasta el mismo año de su muerte, llegan ahora 44 piezas escrupulosamente seleccionadas para que sean representativas de las diversas épocas por las que atravesó el artista español. De entre ellos se destacan en especial dos series, Sueño y mentira de Franco y Carmen. La reacción de Picasso ante el estallido de la guerra civil en España (1936-1939) fue la producción del político Sueño y mentira de Franco, iniciado el 8 de enero y concluido el 7 de junio de 1937, después de haber pintado Guernica, de ahí la relación con este mural de los últimos rectángulos de la segunda placa. Esto quiere decir que su famoso Guernica estuvo prefigurado en esta serie gráfica que ahora se exhibe en Montevideo.
Carmen, por su parte, es la historia de amor y de sangre que transcurre en España que escribió Mérimée y luego inspiró a Bizet a realizar su famosa ópera. Los editores de Carmen le solicitaron a Picasso que ilustrara la historia en razón de que el lugar, la acción con sus escenas de tauromaquia, la pasión amorosa, la violencia de los sentimientos parecían temas más que adecuados para que él los plasmara. Sin embargo, parece que Picasso les llevó la contraria a los editores. No hay escenas de amor o de lucha ni corridas. Sólo hay retratos, figuras enigmáticas de una simplicidad desconcertante. Interpretado como un desafío a los editores o como burla al lector que espera encontrar en la imagen lo que la palabra ya dijo, queda claro que Picasso se niega a la obviedad y rechaza el cliché, para producir una obra independiente.
INTENSIDAD. La relación que mantuvo Picasso con el grabado se inició con El zurdo, su primer obra hecha en esta técnica que data de 1899, aunque comenzó a practicarla intensamente a partir de 1904. Su obra gráfica sirve para dar testimonio de los sentimientos e ideas del artista. La temática abordada en los grabados va frecuentemente de la mano de temas desarrollados en otras facetas. Hay ocasiones en las que un personaje aparece antes en un grabado que en una pintura o dibujo. Dentro del grabado, Picasso, además, transitó por diferentes técnicas. El aguafuerte y la punta seca son las utilizadas en su primera etapa como grabador, aunque en estos primeros años también experimentó con las xilografías, que son muy escasas en su producción. El primer grabado cubista lo realiza dos años después de haber hecho Las señoritas de Avignon, en 1909, estas obras son en su mayoría ilustraciones para libros: Saint Matorel y Le Siège de Jèrusalem, ambos de Max Jacob.
Es ya en la década de los años 20 cuando Picasso experimenta y trabaja más el grabado. De este período datan las ilustraciones para obras de Balzac (La obra maestra desconocida) y Ovidio (La Metamorfosis). Dentro del grabado la obra cumbre de Picasso es La Suite Vollard, una serie de cien grabados encargados por Ambroise Vollard y realizados entre 1930 y 1937. De este último año es también su famoso aguafuerte Sueño y mentira de Franco. Aunque con anterioridad había probado en alguna ocasión la técnica litográfica, es después de la II Guerra Mundial cuando en el taller Mourlot la trabajará a fondo tanto sobre zinc como sobre piedra, incorporando un nuevo elemento para él en el grabado, el color: ahí nació su obra litográfica más conocida, La Paloma de la paz, que adornó el cartel para el Congreso Mundial de la Paz de 1949 en París.
Con el cambio de residencia de París al sur de Francia, hace que en Vallauris conozco al impresor Arnéra que le iniciará en el grabado sobre linóleo, en las que utilizan el color superponiéndolos en la misma matriz. Al negarse Picasso a vivir en París, en cada una de sus casas se hace instalar un taller de grabado primero ayudado por Jacques Frelaut y desde 1963 por los hermanos Crommelinck. En los últimos años de su vida la producción de obra grabada aumenta enormemente de esta época. Por esos años, predominan los temas eróticos, aunque presta también atención a las variantes del pintor y la modelo.
Un genio de vida agitada y aluvional producción
Pablo Ruiz Picasso fue uno de los mayores artistas del siglo XX. Su obra artística es abundante y diversa: fue pintor, escultor grabador, ceramista, fotógrafo, dibujante y escenógrafo. En todas estas disciplinas, además, dejó su huella innovadora y un toque de su proverbial genialidad. Creador infatigable, es uno de los creadores más prolíficos de toda la historia del arte, ya que tiene más de 20.000 trabajos en su haber.
Nació en Málaga el 25 de octubre de 1881, hijo de María Picasso López y del profesor de arte José Ruiz Blasco. Hasta 1898 siempre utilizó los apellidos paterno y materno para firmar sus obras, pero alrededor de 1901 abandonó el primero para utilizar desde entonces sólo el apellido de la madre. El genio de Picasso se pone ya de manifiesto desde fechas muy tempranas: a los 10 años hizo sus primeras pinturas. A los 15 aprobó los exámenes de ingreso en la Escuela de Bellas Artes de Barcelona con la medalla de oro.
Picasso atravesó varios períodos como el Periodo Azul, el Periodo Rosa y el Cubismo, (en su vertientes analítico y sintético) o el Surrealismo y cultivó varios géneros como la escultura, el grabado y, ya de maduro, la cerámica. Fuera del arte plástico, también incursionó en la literatura escribiendo obras como El deseo atrapado por la cola, Las cuatro niñitas y Entierro del Conde de Orgaz.
Picasso también tuvo una vida agitada. Compartió su vida con varias esposas como la francesa Fernande Oliver, la rusa Olga Koklova, Marie Thérèse Walter, Dora Maar, Françoise Gilot y Jacqueline Roque. A su vez vivió comprometido con su tiempo y expresó su desprecio por diferentes guerras en varias obras como Sueño y mentira de Franco, Paloma de la Paz y Masacre en Corea. No pocas críticas le acarreó su afiliación en 1944 al Partido Comunista francés o su rechazo a la Legión de Honor, que le ofreció el Estado francés en 1967.
Picasso falleció a los 91 años en Francia. Con motivo de su 90 aniversario se le realizaron homenajes y exposiciones en todo el mundo. Incluso el museo del Louvre, que por primera y única vez, expuso la obra de un pintor vivo. Ese mismo año fue nombrado doctor honoris causa por la Universidad de la Sorbona. Picasso trabajó hasta el mismo año de su muerte.