El contingente de soldados uruguayos que partirá en pocos días a la República Democrática del Congo estará afectado al control de la seguridad del aeropuerto de Bunia, precisamente la zona del país donde se reinstaló el enfrentamiento entre dos etnias rivales que ha provocado una situación de alta tensión en la fuerza uruguaya que, a partir de ahora, en todo el país africano quedará conformada por casi 1.800 efectivos.
El ministro de Defensa Nacional, Yamandú Fau, anunció, a su vez, que los soldados uruguayos tienen previsto un proceso de evacuación para aplicar si fuera del caso. Fau, acompañado por varios jerarcas militares, se presentó ayer ante una comisión de la Cámara de Representantes, que lo esperaba para conocer en detalle la situación que están viviendo los soldados uruguayos debido a los combates desatados.
Fau reiteró que no hay víctimas ni heridos en el contingente militar y dijo que si llegara a haber "acción directa" sería para tratar de salvaguardar la vida humana, ya sea del propio soldado o la de un civil que no esté involucrado en el conflicto y que pueda estar en la inminencia de un riesgo de vida.
Interpretó que en el Parlamento hay "una visión común" sobre el carácter de las misiones de paz.
Fau informó además que el personal subalterno percibe, además de la remuneración habitual, un salario de entre U$S 900 y U$S 1.000, mientras que para los oficiales existe una escala según el grado.
La última ola de violencia empezó el pasado 7 de mayo, después que Uganda retirara sus tropas de más de 6.000 soldados de los alrededores de Bunia, dejando un vacío en el tema de la seguridad.
La retirada de las tropas ugandesas fueron el resultado de la implementación del acuerdo de paz alcanzado en diciembre de 2002. En él se pedía a las fuerzas extranjeras desplegadas en el Congo que abandonaran el país, después de dar por concluidos los cinco años de guerra, según interpretaron los diputados José Bayardi (Frente Amplio) y Walter Vener (Partido Colorado).
Desde entonces, han persistido los enfrentamientos entre combatientes de los grupos étnicos lendu y su rival hena para el control de Bunia, ciudad ubicada en un área rica en recursos naturales.
ESCASO DESARME. La tarea de este nuevo grupo de soldados compatriotas estará dedicada a participar de la Fase III de la misión de paz, es decir la del desarme de las facciones en pugna, explicó Fau.
Los legisladores enfatizaron en que todas las naciones deben hacer esfuerzos para que la Fuerza de Paz de la ONU cumpla una gestión exitosa.
Pero la Fase III no ha sido lo exitosa que se esperaba. Prueba de ello es que en una de las zonas se consiguió apenas el desarme de tres milicianos y la entrega de un fusil AK-47.
En su comparecencia ante la comisión, el ministro confirmó que los facciosos "disponen de armamentos modernos y en algunos casos de alto calibre, pese a lo cual los efectivos uruguayos no han tenido ninguna participación" en choques directos.
Más civiles heridos
Ayer, en tanto, se produjeron una veintena de muertos y un centenar de heridos en combates que sostuvieron por tercer día consecutivo milicianos de dos tribus rivales en Bunia, en el nordeste de la República Democrática del Congo (RDC), informaron portavoces de las Naciones Unidas. "Los disparos de artillería continuaron hasta bien entrada la noche", dijo a la emisora "Radio Okapi", que es captada en Kinshasa, el portavoz de la Misión de Observación de la ONU en la RDC (Monuc) destacado en Bunia, Mamadu Bah.
Bah añadió que los proyectiles de morteros y cañones explotaban alrededor de la sede de la Monuc en la ciudad, que es custodiada por un contingente de 630 soldados uruguayos.