BUENOS AIRES - La díscola peronista Cristina Fernández, esposa del virtual presidente Néstor Kirchner, no dejará su banca en el Senado a la que llegó merced a su larga trayectoria política, desde donde se propone ser "primera ciudadana antes que primera dama" de Argentina.
Sin ánimo de emular a Evita, la mítica esposa del ex presidente Juan Perón, Cristina de Kirchner atesora una historia de militancia política que inició en la Juventud Peronista en los turbulentos años 70, cuando estudiaba abogacía en la universidad bonaerense de La Plata, su ciudad natal.
Fue en esa casa de altos estudios donde conoció a quien sería su esposo y a quien acompañaría a Santa Cruz en 1976, cuando arreciaba en Argentina la cruenta última dictadura.
BANCA. Cristina Fernández, de 50 años, aseguró días atrás que continuará en su banca en el Senado. Allí es "donde me puso el pueblo de Santa Cruz", afirmó. Santa Cruz es la alejada y fría provincia patagónica que Kirchner gobierna desde 1991, y donde nacieron sus dos hijos.
En ese distrito, Fernández de Kirchner fue construyendo su capital político, que sustentó en su fuerte carácter y convicciones arraigadas, por los que muchos la definen como más arrolladora que el futuro presidente.
Antes de la primera vuelta electoral del 27 de abril, como titular de la estratégica comisión de Asuntos Constitucionales del Senado, la futura primera dama intentó imponer una moción para expulsar de la Cámara al influyente dirigente peronista y senador Luis Barrionuevo, acusado de promover inéditos incidentes en los comicios de la provincia de Catamarca.
La iniciativa finalmente naufragó por acuerdos políticos en el recinto, pero la mujer ganó un fuerte prestigio por oponerse a Barrionuevo.
Esta "morocha argentina", que atrae la mirada de sus compatriotas varones, asegura que ser política "no la desfeminiza ni la deshumaniza".
OPOSICION. En 1989 fue electa diputada provincial en Santa Cruz, luego ocupó una banca en el Senado por dos años, que abandonó en 1997 para volver a la Cámara baja y volvió a ser senadora en 2001.
Histórica opositora desde el Parlamento de la Nación al ex presidente Carlos Menem, nunca se fue del bloque del Partido Justicialista en el Parlamento, pero marcó disidencias como cuando se opuso a los indultos otorgados por Menem en 1990 a los ex comandantes de la dictadura.
Su pareja con Néstor Kirchner "es una simbiosis espectacular", ya que "ella es fogosa, talentosa, luchadora, fuerte y él es un hombre de pausa, administrador, de convicción y trabajando 24 horas por día", dijo el vicegobernador santacruceño, Héctor Icazuriaga.
"A todos los argentinos, les digo que estamos en un punto de inflexión muy importante en la historia de nuestra patria", ha destacado la legisladora, en consonancia con el tono de su marido.
"Aspiramos a construir una nueva dirigencia en la República Argentina, no de próceres de mármol, pero tampoco de la frivolidad que nos envolvió en los últimos años", insistió en alusión a la gestión de Menem. AFP