La moda de lentes de sol o color

Prof. Dr. Albrecht Meerhoff (*)

n Los anteojos con cristales de color se comenzaron a usar como protección para personas a quienes les molestaba la luz y luego también porque se pusieron de moda y era elegante usarlos.

Estos lentes, aunque fueran teóricamente neutros, si no eran recetados por un oculista y ejecutados por un óptico, tenían problemas debido a aberraciones por defectos ópticos en las superficies, y debido a ello podían provocar en quien lo usaba molestias en los ojos, cansancio ocular (astenopia) y dolor de cabeza (cefaleas).

Pero en la actualidad se agregó un problema mucho más grave, que consiste en que está demostrado que determinadas radiaciones ultravioletas, tanto del sol como de fuentes artificiales, provocan daño severo en los ojos.

Así, los rayos ultravioletas B provocan cataratas corticales en las personas expuestas a esta radiación en forma prolongada durante su vida. Por otra parte, hay una fuerte presunción de que los ultravioletas coadyuvan en la producción de la alteración de la mácula de la retina denominada "degeneración macular senil", una de las causas más frecuentes de ceguera legal en las personas de edad. Influyen también en la producción del pterigion y en la aparición de neoplasias.

Es por este motivo que personas que por su actividad laboral o deportiva, o porque presentan determinadas enfermedades en los ojos (operados de catarata) están más expuestas a los rayos ultravioletas, deben usar lentes con filtro para los rayos ultravioletas de origen solar o de fuentes artificiales.

Este problema se acentuó en la actualidad por la presencia del agujero de ozono. Pero hay otras situaciones que también tienen su importancia.

El color de los lentes y la intensidad del color no indican qué longitudes de onda absorbe ese lente. Así, un lente oscuro puede dar una falsa seguridad al usuario, que cree estar protegido contra los rayos ultravioletas, y sin embargo el lente que usa no los absorbe.

Otro peligro es que el lente oscuro permite que se agrande la pupila y si no absorbe los rayos ultravioletas estos entran en mayor cantidad al ojo, ejerciendo su efecto perjudicial sobre el cristalino y la retina.

Por los motivos enumerados, los lentes de sol no pueden ser vendidos en un comercio no especializado en la materia, sin un control adecuado, porque se arriesga la salud ocular de la población, sino que deben ser comercializados por un óptico responsable, con la garantía de lo que se está ofreciendo al usuario.

————

(*) Docente, ex catedrático y eminencia de la oftalmología, Meerhoff remitió estas líneas al Centro de Casas de Optica el 18 de octubre de 2000, tras enterarse de la aprobación del decreto que liberalizó la venta de lentes de sol en el Uruguay.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar