Opticas reclaman regulación en la venta de lentes de sol

| Advierten que la mercadería que se vende en puestos, farmacias y tiendas de ropa "carecen de los filtros"

Alvaro J. Amoretti

El ex vicepresidente y actual miembro del Centro de Casas de Optica, Jorge Mures, advirtió que buena parte de los lentes de sol que hoy en día se venden en puestos callejeros, supermercados, farmacias y tiendas de ropa "carecen de los filtros adecuados" para proteger al ojo de los rayos ultravioletas y "exponen a los consumidores a quemaduras de córnea y a cataratas prematuras". Anunció además que la gremial que integra solicitará al Ministerio de Salud Pública que derogue el decreto que, en agosto de 2000, autorizó la venta de estos productos fuera de las ópticas.

"Esta situación es insostenible. Como ópticos no podemos permanecer callados mientras se pone en juego la salud ocular de la población por mantener un decreto que, ya se ha visto, no cumplió ni siquiera los objetivos para los cuales fue emitido", dijo Mures, quien se mostró "esperanzado" en que el nuevo ministro de Salud Pública, Conrado Bonilla, "revea, como médico que es, una medida que está ocasionando daños irreparables a muchos uruguayos".

El decreto fue aprobado por el Poder Ejecutivo en agosto de 2000 con la finalidad de derribar una serie de regulaciones que, a juicio del gobierno, incidían "directamente en la competitividad de la economía". Este liberalizó la comercialización pública de los lentes de sol que, hasta ese momento, estaba reservada a las casas de ópticas habilitadas por el Ministerio de Salud Pública; además eliminó la intervención de esa secretaría de Estado en el contralor de la calidad de las partidas de importación de cristales neutros que ingresaban al país.

Las gremiales relacionadas a las ópticas reaccionaron con sorpresa cuando fueron advertidos de que se preparaba el decreto, ya que no fueron consultadas. Pocos meses antes el propio Ministerio de Salud Pública había impulsado a través de los medios de comunicación una campaña en la que se exhortaba a la población a no adquirir lentes de sol fuera de las casas de óptica.

EL DECRETO. Cuando las gremiales consultaron al Poder Ejecutivo, las autoridades admitieron que estaban a punto de liberalizar la venta de lentes de sol. "Nos dijeron que ya no había marcha atrás, porque en el gobierno se consideraba que la apertura del mercado redundaría en una reducción muy importante en el precio de los lentes de sol", asegura Mures.

De todos modos, representantes de las tres gremiales solicitaron ser recibidos por el entonces director general de la Salud del Ministerio de Salud Pública, el doctor Eduardo Touyá, a quien le explicaron las consecuencias que una medida como la que se preparaba podría aparejar para la salud ocular de los consumidores.

Fuentes de las gremiales consultadas por El País indicaron que una vez que el decreto fue aprobado, solicitaron una explicación a la directora del Programa de Salud Ocular del Ministerio de Salud Pública, la doctora Alicia Martínez de Pacheco. "Nos quedamos helados, porque no sólo no la habían consultado, sino que ni siquiera sabía de la existencia del decreto", dijo un dirigente de una de las gremiales.

De hecho, las gremiales exhiben una carta firmada por la propia doctora Martínez de Pacheco, en la que la profesional afirma que "un lente de sol que no presente la debida claridad y protección" contra los rayos ultravioletas "no sólo no protege, sino que es perjudicial, debido a que la pupila se dilata, permitiendo una mayor entrada de luz a la retina y también un mayor aumento de radiación UV".

CONSECUENCIAS. Una vez aprobado el decreto, la venta de lentes de sol se liberalizó y comenzó a efectuarse no sólo en las casas de óptica, sino también en supermercados, tiendas de ropa, farmacias, ferias permanentes y puestos callejeros. Mures admite que la medida afectó económicamente a las ópticas, y que la venta de lentes de sol dejó de representar el 20% de la facturación de estos comercios para bajar incluso a la mitad, pero asegura que gradualmente ese efecto se está revirtiendo.

"La gente compra lentes de sol en lugares que no ofrecen un respaldo técnico adecuado. Y cuando esa persona tiene que ajustar un lente, conseguir un repuesto o buscar apoyo profesional, tiene que venir a la óptica. Pero eso, que nos permite recuperar lo que económicamente se pierde por otro lado, nos ha revelado también hasta qué punto el decreto que liberalizó el mercado ha afectado la salud de la población", afirma Mures.

El dirigente gremial - que es óptico técnico y óptico contactólogo- asegura que en los últimos dos años se han multiplicado los casos de personas que llegan a las ópticas presentando problemas oculares ocasionados por lentes de sol que no presentan la protección esperada contra rayos ultravioletas.

"Nunca como ahora se ven quemaduras de cornea, problemas de retina y cataratas precoces en adolescentes y jóvenes. Y eso nos revela que el decreto, que se hizo para abaratar, está costando muy caro a mucha gente y debe ser revisado", aseguró.

Apunte

- Las gremiales que nuclean a los técnicos ópticos y a los propietarios de las casas de óptica afirman que el decreto que cuestionan eliminó los controles a la importación de lentes de sol, lo que ha llevado a un aumento "significativo" del contrabando de este tipo de anteojos.

- "El Estado pierde de recaudar. Y al mercado entran lentes que dicen que son Rayban, o Armani, o Dior, y que alguno falsifica en China o en Paraguay, para estafar a los incautos que creen que por cinco dólares se puede comprar un lente de buena calidad y terminan comprando algo que les daña la vista", agrega Mures.

- Las casas de óptica también aseguran que la informalidad ya ha llegado a los lentes de contacto, y se aprestan a pedir el apoyo de las autoridades para enfrentar el problema.

- Fuentes consultadas por El País aseguraron que en varias ferias de Montevideo se estarían comercializando sin boleta lentes de contacto vencidos.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar