BUENOS AIRES | AFP
El presidente argentino, Eduardo Duhalde, calificó de "irresponsabilidad histórica" la posibilidad de que su máximo adversario peronista Carlos Menem renuncie al balotaje.
Duhalde había colocado a Menem hace unos días en una disyuntiva: "Tiene dos posibilidades, como en el boxeo: abandonar o perder por nocaut". Sin embargo, la amenaza de renuncia de Menem hizo cambiar el tono del discurso al presidente.
"Hay una responsabilidad histórica de concluir este proceso con el voto en segunda vuelta; interrumpirlo sería una irresponsabilidad histórica", dijo Duhalde en declaraciones a la porteña Radio Cultura. Si Menem confirmase su renuncia al balotaje, su rival sería ungido presidente con un exiguo porcentaje de adhesión (22 por ciento), con la mayoría de sus votos provenientes de la provincia de Buenos Aires, bastión de Duhalde, lo que daría al actual presidente un amplio espacio para influir en su "delfín".
Según el vocero presidencial Luis Verdi, la eventual renuncia de Menem "no tomará por sorpresa" al presidente, quien el sábado ya vaticinó que abandonaría la compulsa.
Asimismo, fuentes gubernamentales dijeron a la AFP que el presidente se mantiene "expectante para ver cómo se produce el desenlance".
ARTIFICE. Duhalde se comunicó en dos ocasiones con Kirchner a lo largo de la jornada y era posible que el mandatario se reuniera de noche con sus más próximos colaboradores en la quinta oficial de Olivos.
Duhalde ha sido el artífice del colapso político de mi rival. Desplegó para ello una habilidad comparable con la reconocida destreza política de Menem, y luego de meses de complicados escarceos, parece haber conseguido derrotarlo.
La clave de la estrategia de Duhalde fue negarle a su adversario la posibilidad de ser el único candidato presidencial del Justicialismo, consciente de que Menem hubiese triunfado en una elección primaria de esa fuerza política.
Pero Duhalde también sabía que la mayor parte del electorado no peronista experimentaba un fuerte rechazo por la persona de Menem, que gobernó durante diez años, en un marco de continuas denuncias de corrupción.
Duhalde intentó inicialmente establecer un sistema de elecciones primarias abiertas, que habilitaran la participación de no peronistas en la votación interna. Cuando la justicia electoral declaró inconstitucional esa variante, el presidente no vaciló en forzar la virtual escisión del Justicialismo.
El resultado fue que tres candidatos peronistas —Menem, Kirchner, apoyado por Duhalde, y Adolfo Rodríguez Saá— se presentaron por separado a la elección del 27 de abril.
En todo momento Menem supo quien era su principal adversario. Durante la campaña electoral subestimó a Kirchner y lo presentó como un títere de Duhalde, asegurando que el mandatario saliente sería el verdadero poder en un gobierno de su rival.