Moscú | AFP. El atentado suicida que el lunes causó por lo menos 54 muertes en Chechenia demuestra de forma violenta que dicha república está lejos de embarcarse en un "proceso político", contrariamente a lo que afirma el Kremlin, pero el presidente ruso Vladimir Putin intenta seguir adelante con su política y denunció hoy al "terrorismo internacional".
Los atentados en Chechenia y Arabia Saudita llevan una "firma absolutamente idéntica", declaró hoy Putin, mientras Estados Unidos atribuía a la red terrorista Al Qaeda los ataques suicidas perpetrados en la capital saudita.
El presidente independentista Aslan Masjadov es "desde hace mucho tiempo una marioneta de los terroristas internacionales y obedece sus órdenes sin discutir", afirmó por su parte Ilia Chabalkin, portavoz del estado mayor de las fuerzas rusas en el Caucaso del norte.
Moscú reafirma de este modo que no combate en Chechenia contra grupos separatistas sino contra un "foco del terrorismo internacional", con el cual toda negociación sería inútil e improductiva.
El Kremlin viene repitiendo este argumento desde octubre de 1999, inicio de la intervención militar en Chechenia, pero Rusia parece ingresar en una espiral de violencia cada vez más ingobernable, sostenían hoy periodistas y expertos rusos.
El atentado del lunes fue cometido en el nordoeste de Chechenia, en uno de los distritos más tranquilos de dicha república. "Ya no hay lugares estables o tranquilos en Chechenia", señaló el diario Vremia MN.
El controvertido referéndum del 23 de marzo pasado, "que debía marcar una etapa crucial en la solución de la crisis chechena, no tuvo ningún efecto positivo", consideró el diario Nezavissimaïa Gazeta.
Con este referéndum, Moscú quiso ratificar mediante un "voto popular" los compromisos entre Chechenia y la Federación de Rusia. En contrapartida, Moscú había prometido "la seguridad" y "la paz".
Para el presidente Putin, este referéndum (al que aún deben seguir elecciones presidenciales y legislativas) representaba la primera etapa de un "proceso político".
El presidente ruso se niega a hablar con los rebeldes, sean éstos extremistas como Chamil Bassayev (un partidario de los ataques suicidas) o más moderados como Masjadov.
Algunas voces se elevan periódicamente para decir que la paz es imposible hasta tanto no se negocie con los rebeldes. Pero casi nadie cree que el Kremlin vaya a cambiar de estrategia.
"Putin no modificará su política. Seguirá haciendo de cuenta que hay un proceso de estabilización", cree el politólogo Evgueni Volk. "Putin va a seguir igual y esta guerra durará por lo menos una generación", sostiene su colega Dmitri Malachenko.
Aunque el conflicto en Chechenia no amenaza en lo inmediato la popularidad de Putin, sí representa un gran riesgo potencial.