Serían 29 los muertos por atentados en Riad

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AP

Varios atacantes entraron disparando a tres complejos de viviendas en la capital saudí y luego hicieron explotar automóviles-bomba, matando al menos a 29 personas, dijeron hoy fuentes oficiales.

Poco antes de manifestar que murieron 29 personas, el departamento de Estado estadounidense había estimado un total de 91 víctimas fatales.

Las autoridades encontraron nueve cadáveres carbonizados que serían de los atacantes suicidas, de acuerdo con un funcionario del ministerio del Interior saudí.

El oficial dijo que entre los muertos había siete norteamericanos, siete saudíes, dos jordanos, dos filipinos, un libanés y un suizo.

La agencia oficial Saudi Press Agency, citando a una fuente del gobierno saudí no identificada, dijo que 194 personas resultaron heridas por el ataque, la mayoría levemente.

Los ataques, que sucedieron en la noche del lunes, constituyen uno de los peores atentados terroristas contra sitios en los que se encontraban norteamericanos desde el 11 de setiembre del 2001.

Tienen lugar además cuando Estados Unidos está retirando de este país a unos 5.000 soldados que se encontraban en una base militar y cuya presencia generaba sentimientos antinorteamericanos.

El príncipe Abdula, heredero de la corona saudí, condenó los ataques y dijo que a sus autores les espera el "infierno".

"Esos asesinos se engañan si piensan que sus crímenes sangrientos sacudirán un pelo de esta nación y su unidad. Si piensan que agitarán la seguridad y estabilidad de nuestro país, están soñando", manifestó el príncipe en un discurso a la población.

El secretario de Estado norteamericano Colin Powell dijo que el ataque terrorista coordinado tenía "el sello de al-Qaeda", mientras que el presidente George W. Bush dijo durante su visita al estado de Indiana que su país encontrará a los culpables.

"Estos hechos despreciables fueron cometidos por gente cuya única fe es el odio, y Estados Unidos encontrará a los culpables y aprenderán el significado de la justicia estadounidense", expresó Bush.

Hasta ahora nadie ha reclamado la autoría de los atentados. Si se confirma la conexión con al-Qaeda, se demostraría que la red terrorista aún es capaz de efectuar ataques coordinados, aún en uno de los países del mundo más vigilados por la policía.

Al-Qaeda dijo ser la responsable de los ataques del 11 de setiembre y de los simultáneos atentados con coches bomba que tuvieron lugar en 1998 en las embajadas de Kenia y Tanzania, que mataron a 230 personas.

Una fuente del ministerio del Interior saudí dijo que los atacantes utilizaron autos estacionados con explosivos en "operaciones suicidas".

Powell, quien llegó hoy a Arabia Saudí pesar de los ataques, dijo anteriormente que al menos 10 estadounidenses habían muerto. Por el momento no pudo explicarse la diferencia con el reporte de siete ciudadanos de Estados Unidos muertos que proporcionó el Ministerio del Interior saudí.

Las autoridades filipinas reportaron dos muertes. Funcionarios australianos informaron de un fallecimiento; el funcionario del Ministerio del Interior no mencionó la muerte de un australiano.

El embajador estadounidense Robert Jordan dijo que al menos 40 de los lesionados eran ciudadanos de Estados Unidos.

Un funcionario estadounidense, quien pidió no ser identificado, dijo que parece haber cientos de muertos, incluyendo a varios miembros de la Guardia Nacional saudí. Dijo también que ciudadanos británicos, alemanes, franceses, australianos y de otras naciones árabes estaban entre los muertos y heridos.

A los ataques del lunes por la noche les siguió otro ataque con bomba de menor envergadura el martes cerca de la sede de una compañía estadounidense-saudí. En ese atentado no fueron reportados muertos.

Las autoridades británicas dijeron que cinco de sus ciudadanos resultaron lesionados; las holandesas reportaron tres.

En los complejos habitacionales fueron detonados cinco pisos de los edificios, despojados de sus paredes exteriores. Montones de escombros y bloques de concreto inclinados rodeaban a varillas de metal retorcidas. Los automóviles quemados seguían estacionados.

Vehículos de policía patrullaban los linderos de los complejos y evitaron que los periodistas entraran. El complejo Al-Hamra, uno de los más dañados, estaba oculto detrás de paredes de seis metros de altura. Había cámaras de vigilancia en las paredes.

Las casas en este tipo de complejos van desde apartamentos hasta casas grandes para una sola familia similares a las de un vecindario de California de la clase media alta. Los habitantes tienden a ser profesionales de la industria petrolera, el sector financiero o el educativo. Los complejos son vigilados las 24 horas del día.

Un portavoz del Hospital Rey Faisal de Riad, Hamad al-Otaidi, dijo que entre los muertos está Mohamed Abdulá Al-Blaihed, en sus treintas, hijo del vicegobernador de la ciudad, Abdulá Al-Blaihed, propietario del complejo.

En su edición de la internet de hoy, el periódico danés Jyllands-Posten citó a Niels Joergen Secher, un médico danés en el hospital Rey Faisal de Riad, quien dijo que dicha institución recibió entre 40 y 50 cadáveres. AP

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