El Programa de Integración de Asentamientos Irregulares (PIAI), en gran parte con dineros provenientes de un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), terminó la regularización de 10 asentamientos. Entretanto, seis más están en obra, otros seis en la etapa de licitación y unos 50 adicionales aguardan la evolución de sus trámites.
El PIAI estima que el programa, que durará hasta 2006, dará mejores condiciones de vida a los habitantes de unos 75 asentamientos.
Esto es positivo. Pero la realidad es que ello atiende sólo una fracción del problema. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 1996 había 412 asentamientos irregulares en todo el país, estando 370 de ellos en la capital. En la actualidad nadie sabe con precisión cuántos hay, si bien la Intendencia capitalina ha revelado en esta área un total de 390, habiéndose creado en menos de cinco años, 42.
Los asentamientos significan un volumen de población importantísimo, en condiciones de vida no sólo ilegal, sino insalubre. Para tener una idea de su magnitud (así como de su crecimiento) corresponde recordar que si en 1998 más de 130.000 personas vivían en asentamientos, en 2003 la cifra ha ascendido a 300.000.
El panorama es muy preocupante. No importa cómo se han formado los asentamientos. Es sabido que hay quienes se establecen irregularmente porque han caído sus ingresos de manera tal, que no ven otra salida, mientras que están los que construyen sus viviendas precarias apoyados por grupos políticos o especuladores. Pero más allá de estos elementos que requieren también profundización, está, como decimos, la cruda realidad de las cifras que hemos brindado más arriba.
El PIAI merece máximo apoyo. Sorprende que el intendente de Montevideo, Arq. Mariano Arana haya salido a decir que el dinero del BID no se utiliza en los programas debidos. En la encrucijada actual, no luce serio que se pretenda utilizar el tema con fines políticos.
Si a pesar del PIAI y de los fondos que actualmente existen para solucionar los problemas de un sector muy grande de la población, lo que se soluciona es sólo una parte reducida del asunto, debemos esforzarnos todos en buscar nuevas vías de encaminamiento. Nuevos recursos, nuevas ideas, nuevos trabajos, pues se trata de la solidaridad entre compatriotas.