ALVARO GIZ
La politica exterior de Uruguay, que después del retorno del país a la democracia había concitado un consenso nada común entre todas las fuerzas políticas, se ha convertido en los últimos meses en un nuevo escenario de confrontación y discrepancias como consecuencia de posturas y actitudes públicas asumidas por el presidente Jorge Batlle.
La controversia se ha desatado a raíz de los pasos dados por el jefe de Estado para acercarse cada vez más a los Estados Unidos, y por una serie de hechos y pronunciamientos que escapan a lo que ha sido la línea habitual de Uruguay en la materia.
El alineamiento con Estados Unidos ha levantado resistencias, fundamentalmente y como era de esperarse, en filas frenteamplistas. Pero esa disconformidad también ha sido evidente dentro del propio Partido Colorado, donde hay sectores, como el Foro Batllista, más propensos a que Uruguay mantenga una mayor independencia en materia internacional.
El asunto se agravó al desatarse la guerra en Irak. El presidente bregó para que Uruguay emitiera una declaración de respaldo a la incursión estadounidense en ese país asiático, pero se encontró con la resistencia del canciller, Didier Opertti, más proclive a demandar una mayor intervención de las Naciones Unidas en el diferendo y así evitar que se desatara un conflicto.
Además, Batlle ha roto todos los puentes diplomáticos que Uruguay supo tener con Cuba, aún los que en algún momento tendió el ex presidente Julio Sanguinetti, quien ve la situación cubana con ojos bien diferentes a los de Estados Unidos.
El año pasado Batlle decidió romper relaciones diplomáticas con Cuba luego de cruzar insultos con el dictador de la isla, Fidel Castro, lo cual irritó a la izquierda, siempre dispuesta a justificar el accionar del gobernante isleño. En cambio, Sanguinetti —a pesar de su condición de férreo adversario de la izquierda—, había desplegado una actitud más diplomática que no le ha impedido criticar duramente al gobierno cubano, tal como lo hizo esta semana en una columna que escribió para El País de Madrid.
Allí, Sanguinetti cuestionó los fusilamientos en Cuba, dijo que son "la culminación de una escalada represiva, que apuntó a descabezar una oposición en veloz crecimiento", cuestionó al "núcleo duro de defensores, herederos del viejo comunismo o pasionales antinorteamericanos que preferían justificar una cruel dictadura a ver apagada la llama de ese odio atávico", pero advirtió que "si Estados Unidos sigue dándoles pretextos, ya volverán a resonar muchas voces que hoy se esconden en el silencio".
Por eso, planteó que "parecería llegada la hora de terminar con el famoso embargo, que formalmente impide que Cuba y Estados Unidos comercien directamente".
"Después de tantos años de fracaso, se impone un cambio de estrategia" porque "el embargo significa bastante poco en términos económicos", demandó Sanguinetti.
A su vez, esta semana, Opertti —integrante del sector que lidera Sanguinetti—, admitió que tiene diferencias de "acento" en materia de política exterior con el presidente.
Al término de su acuerdo semanal con Batlle, Opertti sostuvo que "no se puede hablar de discrepancias" con el jefe de Estado en política exterior, pero advirtió que "puede hablarse de acentos". "Creo que no hay dos personas que piensen idéntico en ningún orden de la vida, de manera que no podemos convertir en discrepancias todo lo que puedan ser matices o pequeñas diferencias", comentó el ministro, en un intento de aplacar las disonancias.
Semanas atrás, El País informó sobre las diferencias que existieron entre Batlle y Opertti a la hora de definir una postura sobre la guerra en Irak, ya que mientras el primero se mostraba dispuesto a declarar una postura comprensiva hacia Estados Unidos, el segundo quería emitir una declaración reivindicatoria del derecho internacional.
Por otra parte, fuentes cercanas al canciller aseguraron que no comparte la actitud que adoptó Batlle cuando sostuvo, durante una entrevista con la cadena internacional CNN, que Carlos Menem ganaría las elecciones en Argentina. No obstante, Opertti trató de quitar relevancia al episodio.
"No percibo en mi contacto con el ministro (de Relaciones Exteriores de Argentina, Carlos) Ruckauf, con el que estuve conversando estos días telefónicamente, y con la embajada argentina, no percibo ninguna reacción. Creo que eso se ubica dentro de un contexto de hombres políticos que dan opiniones políticas", comentó.
Lo concreto fue que tras el augurio de Batlle —que el jefe de Estado intentó relativizar en las últimas horas al señalar que era un pronóstico para la primera vuelta—, el otro postulante —y favorito en los comicios—, Néstor Kirchner, desistió de visitar Uruguay, aunque si viajó a Brasil y Chile.
Todos estos elementos estarían pesando en el ánimo del canciller para retirarse del cargo a la brevedad. Opertti es un jurista reconocido en materia de Derecho Internacional, lo cual hace que hable un idioma bien diferente que el que maneja Batlle, cuando de cuestiones de diplomacia se trata.
brasil. Otro aspecto no menor de la política exterior son las relaciones con Brasil, país al que Batlle parece no haber dado la importancia que su tamaño y peso político representan. Incluso, siendo candidato llegó a proponer ante un grupo de empresarios que era necesario recrear el Virreinato del Río de la Plata para limitar su peso comercial en la región.
"Sin Francia y Alemania con igualdad de fuerzas no hubiera sido posible la Unión Europea y del mismo modo es difícil un Mercosur con la disparidad de fuerzas entre Brasil y el resto", dijo Batlle para justificar su propuesta.
Con estos antecedentes, cobra singular importancia la visita que el lunes Batlle realizará al presidente brasileño, Luis Inacio Lula Da Silva, a quien intentará convencer de que el Mercosur debe negociar un tratado comercial con los Estados Unidos.
El viaje del presidente Batlle bien podría convertirse en el primer paso hacia la recomposición de una política exterior que supo concitar unanimidades entre todos los partidos políticos. Porque para un país del tamaño y peso que tiene Uruguay, es un problema que su tradición diplomática cambie y se radicalice.
una semana de noticias
El lunes el gobierno anunció que pagará el dinero que debe de la megaconcesión a fin de destrabar la construcción de las principales obras del proyecto que en la actualidad se encuentran postergadas por la falta de ese aporte estatal. El acuerdo se logró tras una reunión que mantuvieron los ministros de Economía, Alejandro Atchugarry, y de Transporte y Obras Públicas, Lucio Cáceres.
®Al día siguiente se supo que la Suprema Corte de Justicia decidió extraditar a su país al integrante de la organización terrorista egipcia El Said Hassan Mohamed Ali Mokhles. Al día siguiente, el terrorista protagonizó un incidente en la Cárcel Central, en el cual hirió levemente a otro recluso, en lo que fue considerado por las autoridades uruguayas como un intento porque se le abra una nueva causa en Uruguay, y así dilatar su extradición. Asimismo, el presidente de la Suprema Corte de Justicia, Roberto Parga, aseguró a El País que este episodio —posterior a la decisión de la corporación—, no evitará la extradición del egipcio.
Ante los integrantes del Herrerismo, el presidente del Directorio del Partido Nacional, Luis A. Lacalle, dio estado parlamentario a su proyecto de "ajuste político" por el que propone reducir a 67 los diputados y a 24 los senadores, fija un tope para el déficit del PBI y establece un límite al porcentaje de su presupuesto que los municipios puede destinar al pago de salarios.
El Poder Ejecutivo decidió hacer más flexibles las exigencias para el futuro concesionario del Aeropuerto de Carrasco, a efectos de estimular la participación de los inversores en la subasta pública que habrá de realizarse el próximo 25 de julio.
El miércoles llegó a Uruguay para cumplir una visita de dos días el asesor del presidente brasileño Luis Inacio Lula Da Silva, Marco Aurelio García, en el curso de la cual se entrevistó con el líder del Foro Batllista, Julio Sanguinetti; con el presidente del Frente Amplio, Tabaré Vázquez, y con el líder histórico de esta colectividad, Líber Seregni. También participó en un seminario sobre temas de Defensa. El representante brasileño regresará a Uruguay en junio próximo para participar de un seminario del Instituto 1815, que dirige Seregni.
Ese mismo día se conoció que presentó renuncia a su cargo el director nacional de Aduanas, Victor Lissidini. La dimisión le fue solicitada por el ministro de Economía, Alejandro Atchugarry.