BUENOS AIRES
Empresarios argentinos y brasileños se mostraron escépticos acerca de la implementación a corto plazo de una moneda común entre ambas naciones, socios mayores del Mercosur.
El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Alberto Alvarez Gaiani, y el titular del Grupo Brasil que nuclea a las empresas brasileñas radicadas en Argentina, Eloi Rodrigues Almeida, coincidieron en poner reparos al proyecto.
Brasil y Argentina resolvieron el pasado lunes, durante una reunión en Brasilia entre el presidente Luiz Inacio Lula da Silva y el vicecanciller argentino Martín Redrado, estudiar la posibilidad de contar con una divisa común para los intercambios comerciales bilaterales.
"¿Cuánto tiempo le llevó a la Unión Europea tener una moneda común? Años", recordó Alvarez Gaiani a la agencia privada DyN.
"Antes de tomar la decisión de una moneda regional es preciso establecer las herramientas para corregir la posibilidad de que se produzcan bruscas variaciones en el tipo de cambio", postuló el dirigente empresario.
INTENSIFICAR. De todos modos, aceptó que todo lo que sirva para intensificar el Mercosur (que Argentina y Brasil comparten con Uruguay y Paraguay) es positivo.
Rodrigues Almeida advirtió a su vez sobre el riesgo de dependencia del comercio bilateral si la moneda tiene limitaciones para su uso.
"Al producirse superávit comercial para un lado, no está claro cómo se compensa, y se puede caer en la situación de que un empresario acumule papeles que sólo los pueda gastar en el comercio bilateral", consideró.
Rodrigues Almeida estimó que es un poco complicado que haya una moneda para comercio y turismo, como se está analizando, y remarcó que está bien que se vaya a una unidad monetaria del Mercosur, pero para todo.
El vicecanciller Redrado anunció el lunes que los dos países decidieron crear un Instituto de Coordinación Monetaria, encargado de analizar alternativas para la creación de una moneda única.
Ambos países, indicó, están pensando en que el peso y el real se muevan en la misma dirección, lo que no significa atar al real a una banda y dejarla ahí con respecto al dólar. Significa que si se mueve el real se mueva el peso y viceversa. Tener mecanismos para que trabajen en la misma dirección. AFP