Ganados para campo valen lo que pesan

| Frente al éxito de ventas de ganados de reposición, hay quienes desconfían sobre la rentabilidad de estos negocios

CONSULTORA SERAGRO

Lo que está en la base de discusión es la sostenibilidad de la producción arrancando con estos valores; esos que compran... ¿no están distorsionando el mercado? ¿No provocarán un nuevo desbarajuste? ¿Sabrán lo que hacen?

Los precios entonados y la fluidez de las colocaciones de lotes de ganados cada vez más numerosos, rápidamente absorbidos por una demanda ávida, recuerdan a los escépticos otros momentos de efímeras alegrías en el sector, que terminaron en desastres de prolongadas consecuencias. Los períodos llamados de "euforia ganadera", que se han sucedido cada pocos años, caracterizados por una explosión de valores de los ganados —no debidamente fundada—, seguidas de un veloz derrumbe de los precios, han resultado ser sumamente perjudiciales para los empresarios que compraron haciendas caras, pero también tienen repercusiones en el conjunto del sistema y en la economía general del país.

Sin perjuicio de profundizar oportunamente en el análisis de estos fenómenos, ahora solamente interesa señalar que lo que está ocurriendo en la actualidad dista mucho de parecerse a esos desajustes.

Veamos en titulares algunos datos:

1. Los valores actuales del ganado no son demasiado elevados. Adelantando la conclusión a la que llegaremos, basta observar la gráfica que acompaña la nota, donde se muestra el precio de los terneros en feria en el mes de abril de cada uno de los últimos 8 años. Este año no es ni de cerca el más alto de ellos, a pesar de que debe ser el año que estén más grandes y pesados.

2. Las operaciones de compra son casi todas al contado. Si bien alguna feria por pantalla contó con la financiación del BROU (que pudo tener algún efecto alcista adicional), prácticamente no hay compras a plazo en el mercado, y aún así la oferta se coloca ágilmente. En conclusión: no se está gestando una nueva burbuja de deuda, que infle artificialmente los valores.

3. Los episodios de suba desmedida en los precios del ganado se dan habitualmente cuando existe una demanda regional agregada, en general, por motivos cambiarios. En esta oportunidad, no existe tal cosa.

4. Sin perjuicio de lo anterior, no hay que descuidar el efecto que la posibilidad de exportar animales en pie a la Argentina (en particular terneros y terneras), una vez que se superen las restricciones sanitarias, lo que acontecerá en breve. De esa forma, los vecinos operarían como válvula de escape, una vez más, de un mercado sobreofertado.

5. Al respecto, existen elementos que deben atenderse: el stock vacuno está subiendo velozmente, y la extracción sigue siendo reducida, aunque cabe esperar que en el segundo semestre de este año se acelere vertiginosamente.

6. El stock elevado opera bajando el precio de los ganados sólo cuando el balance forrajero se pierde, y no hay comida para darle a los animales. En la actualidad, el tiempo ha corrido a favor de la ganadería, con lluvias abundantes en la primavera y verano pasado, lo que resultó en una holgada disponibilidad forrajera a lo largo de todo el período. Recién en este otoño aparecen algunos problemas: en un semicírculo de 100 kms. en la vuelta de la capital, hay seca, lo que afecta sobre todo a la huerta y a la cuenca lechera. En el resto del país sobra el agua, y más bien los problemas son por excesos. En las zonas de ganadería intensiva se han realizado voluminosas reservas (heno, silos), y puede capearse fácilmente cualquier restricción circunstancial que se presente. El estado de los ganados, por otra parte, es excepcional, en todas las categorías y en todo el territorio. Además, se han sembrado praderas y verdeos por encima de lo que se estaba previendo. En conclusión, no hay a la vista un riesgo forrajero que pueda forzar una baja imprevista del precio de los ganados.

7. La presencia de los inversores externos al sector le está asegurando al mercado una estabilidad adicional. Si en algún momento existiera una oferta muy alta de ganado en la plaza, encontrará una cantidad de interesados en colocar fondos en este activo, recientemente descubierto por muchos.

8. Además de los nuevos inversores, el otro gran factor estimulador de los valores tiene que ver con la buena perspectiva que existe para la colocación de nuestras carnes en el exterior. EE.UU. abrirá en junio, o más adelante, pero lo que no se duda es que va a abrir sus puertas, dinamizando instantáneamente la actividad industrial y los valores del producto y los ganados. México le seguirá enseguida, y hay que recordar que éste era el mercado preferido de los operadores y el que dejaba mejores resultados. También la región —Argentina y Brasil— volverán a ser compradores de carne y de ganado en pie, contribuyendo a valorizar el mix de ventas. Si las cosas se hacen bien —como se están haciendo— los próximos años serán para mejorar respecto a la actualidad: el mercado lo está reconociendo.

9. La situación regional. El precio del ganado en los países vecinos está en niveles similares al nuestro, con variaciones según categorías y regiones; en Argentina hay zonas de invernada con sequía y otras tapadas con dos metros de agua, por ejemplo. A pesar de que los precios bajaron algo, la revaluación de las monedas locales deja el valor en dólares más alto; en ambos casos por encima de los nuestros. Tampoco acá se nota ningún desfasaje pernicioso de nuestro mercado.

UN DATO MAS. En la Ganadera Hereford, llamó la atención de los operadores el interés por vientres y por piezas de cría. Debe señalarse la preferencia del mercado por categorías que habrán de producir en plazos extendidos. Entonces: no parece ser éste el funcionamiento de un mercado puramente especulativo, que vaya a derrumbarse por contratiempos menores.

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