La peripecia de un productor que le disparó a un ladrón de ovejas

| Elibio dos Santos nunca creyó que iba a terminar preso por defender su propiedad varias veces asaltada

RIVERA | FREDDY FERNANDEZ

A la familia dos Santos-Echavalette, luego de soportar durante dos meses un verdadero calvario, por más que se lo expliquen sigue sin entender que la letra fría de la ley no prevé casos extraordinarios y por tanto establece que una persona que hiere a otra termina presa, aunque ese disparo lo hubiera efectuado en horas de la madrugada, con nula visibilidad y en momentos en que le estaban robando una oveja del corral de su casa. Tampoco es fácil encontrar una respuesta que los convenza de que "es justo" que el jefe del hogar, permanezca preso, mientras, a los cuatreros los procesa sin prisión, y se les imponen penas alternativas.

Luego de sesenta y dos días de reclusión, tras haber sido procesado por "un delito de homicidio en grado de tentativa, a título de dolo eventual", el productor rural Elibio "Chumbo" dos Santos (45), volvió a su hogar, y a la rutina cotidiana, que incluye volver a recorrer el campo, y también "soportar que me roben otras dos ovejas".

Tranquilo, masticando cada respuesta, dos Santos recibió a El País, y narró cómo vivió esos dos interminables meses de encierro.

Al mirar hacia atrás recuerda que en la madrugada del 26 de febrero, al sentir ruidos en el corral "y ver un bulto disparé", con intención de intimidar al ladrón, "con tanta mala suerte que le pegué un tiro".

Dos Santos, afirma que "el herido no gritó, ni habló nada y quince minutos después del disparo, sentí un resuello, creo que se ahogó con la sangre, en ese momento iluminé hacia el lugar y al ver a una persona caída llamé a mi mujer, y le dije que comunicara a la Policía que había un herido".

"No me animé a acercarme —relató Dos Santos—, tenía miedo que estuviera armado, además, días atrás, habían tiroteado a un vecino". En ningún momento pensó en las consecuencias. Después de procesado, "creí que a los dos o tres días, iba a estar en casa de nuevo".

El productor cree que las personas "roban por que son ladrones", y se resiste a admitir que se trate de consecuencias de las dificultades económicas imperantes.

INCERTIDUMBRE. A raíz de la remisión de Dos Santos "otros productores fueron a verme, y me dijeron que se iban a mover. Yo les dije que sí, pero que no me perjudicaran". Recuerda que al ser procesado, creyó que su pena sería breve, en virtud de que "había denunciado trece veces que me habían robado". Además creía que era un atenuante que pesaría a su favor, "el copamiento que soportamos en la casa de mi madre".

También señala que "muchas veces no denuncié, cuando el robo era de una o dos ovejas, pero después, cada dos o tres días, me volvían a robar tres o cuatro ovejas, comencé a denunciar".

Dos Santos al principio creyó que "por decir la verdad, a los dos o tres días estaría en libertad".

Al recordar los dos meses que pasó preso, comenta que "estuve encerrado Carnaval, Semana de Turismo". Tampoco pudo acompañar a su prima Leticia, que se comprometió mientras estaba preso.

Al principio, "creí que eran 15 días, pero después, los días fueron pasando, y las semanas se fueron sucediendo".

En ese lapso el momento más difícil fue "cuando fui a declarar al juzgado, el día que detuvieron a los ladrones ya que volví a la novena, y ellos se fueron caminando". Para colmo, les impusieron una sanción que, se dice, no cumplieron plenamente.

El productor, acostumbrado a madrugar, muchas veces se levantó "a las 3 y media de la mañana, cuando hacían el cambio de guardia".

Fue precisamente en ese lapso que para matar el tiempo aprendió a tomar mate, cosa que nunca había hecho en su vida.

Pero, sin dudas, el momento más difícil era cuando lo visitaba su madre, ya que la anciana, no paraba de llorar y la despedida se hacía muy dura.

Ahora, la amarga experiencia ha quedado atrás y la familia Dos Santos-Echavalette procura reconstruir su vida aunque les cueste espantar los temores.

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