Están llegando a extremos en algunos confines latinoamericanos en esto de anunciar los productos, las empresas, actividades, negocios, cosas y animales en otro idioma que el español. Especialmente la moda, que deviene en cursilería, es en el inglés. Una tradicional tienda de vinos se titula winery, un salón de belleza es un beauty parlor, la tienda de objetos varios, afines con medicinas cosméticos y perfumería, es un drugstore y la reunión de tiendas un shopping. Y es peor cuando a los negocios de amplia distribución los denominan outlet o a las ocasiones de rebaja de fin de temporada se las llama sales.
Se comprende que en los aeropuertos y en medios de hotelería se usen las expresiones inglesas para facilitar la información de los extranjeros visitantes y así se indican los arrivals, departures, flights, landings, brunch, bussiness breakfast, dinner o dancing. Pero no es indispensable que los negocios de bienes raíces y urbanización se anuncien en términos como countries, town house, cyber room, lofts, real state, play room y lo nuevo en construcciones tiene que ser en brick.
Los anuncios que ofrecen empleos buscan vendedor senior o product manager. Los conjuntos de mercancía son pack, o mark; los mostradores son stands y todo es super, si no es dividend y el auge es peak, con offered rates y el mix de productos.
Pero no solo los economistas sino muchos conductores de negocios se expresan en la jerga de un idioma ya mixto que gradualmente va perdiendo parte de su valor de origen. Así se habla del dumping, el default, las commodities, el input, el output, los cross rates, el overflow, el marketing, el cash, el rating, los shares holders, el start up, el stand by, el rally, el investment grade, la tasa call, el fast trade, las off shore, el management, el shopping, el cyber espacio, los chipsets, etc.
En los espectáculos la creciente anglificación es dominante. Es el mundo del show. Hay la happy hour; todo es pop. Las grabaciones de éxito son siempre en inglés, así sea fonético; el bajo mundo es el under; "No problem" es un éxito de taquilla y está el pop hotel. Hay video juegos como el counter strike para los que quieren iniciarse en tácticas terroristas, en los ciber cafés, y las piezas bélicas están en el battlefield o en el Age of Empire.
En el anglificado mundo de la moda y la farándula están el people rain y los locales de diversión son el Big Land, Club Land, Family Dance, Ideal Nights, Moon Park, Pop City y cien más.
Lo peor viene en la televisión y la computadora, ya de mayoritaria anglomanía con sus mouses, los bits, los ciber espacios, los chipsets, el bios, el hardware, el software; y testear es probar.
En los deportes se va mucho más allá del goal keeper, el wing derecho, el centro forward, el beach volley; se corren singles y el de la banderola es el line man.
Y qué decir de los nombres de los caballos de carreras, como Blizz Bless, Passport Pride, Baby Mickey, Go For It, Snow Ambition, Sugar Kid, Lord Greenspan, Civil Light, Sea Borne, y cientos otros que en su atropellado correr trotaron también sobre su origen castellano pues fue de España que los caballos se trajeron a ser conocidos por los aborígenes de América, antes de que vayan a decirles natives.