BUENOS AIRES | AFP y ANSA
El gobierno argentino comenzó a celebrar por
anticipado la derrota "contundente" que pronostica
para el ex presidente Carlos Menem en el balotaje del
18 de mayo, pues estiman que la diferencia a favor del
candidato oficialista Néstor Kirchner será superior a
los 20 puntos.
El vocero presidencial Luis Verdi, dijo que la segunda
vuelta "será el ocaso político de Carlos Menem".
Sin embargo, los colaboradores de Kirchner temen
que el electorado independiente interprete que el
segundo turno sea una disputa entre peronistas y, en
consecuencia, el abstencionismo y el voto en blanco
alcancen altos porcentajes.
De hecho, el gran triunfador electoral del domingo fue
el Partido Justicialista que obtuvo el 60% de los votos
entre sus tres candidatos: un porcentaje similar al
techo que tocó el propio Juan Domingo Perón en 1973,
a su regreso del exilio.
Los grandes derrotados fueron los sectores de la
ultraizquierda radicalizada, así como los grupos
piqueteros que cuestionan el sistema político y la
participación en elecciones. El lema "que se vayan
todos", vociferado en las calles y reflejado en la prensa
como si se tratara de un fenómeno social mayúsculo,
quedó sepultado bajo una avalancha de votos (la
participación fue cercana al 80% del electorado).
DOS "MODELOS". El eje de la campaña de Néstor
Kirchner será instalar la idea de que el balotaje definirá
"entre dos modelos de Argentina". Sin embargo, el
concepto de "modelos" económicos (que tiene
inmensa prédica en la prensa y entre algunos líderes
políticos) no es un dato relevante a nivel popular, salvo
entre militantes de izquierda. Cuando la gente piensa
en la economía, piensa en su bolsillo, no en un
"modelo" teórico.
El diario "Clarín" publicó el resultado de una encuesta
a los electores, quienes debían responder a la
pregunta: "¿Por qué lo votó?" (a su candidato)
Nadie menciona entre las razones de su voto el
"modelo" económico como elemento sustancial de su
elección. La gran mayoría de los votantes de Elisa
Carrió la eligieron por ser "honesta y transparente";
también la honestidad fue la razón que influyó en un
tercio de los votantes de López Murphy. A Menem lo
votaron por "sus antecedentes como gobernante" y
porque "en los 90 estábamos mejor"; A Kirchner y
Rodríguez Saá, "por sus antecedentes como
gobernantes" en sus provincias. Del "modelo
económico" nadie habló.
PROS Y CONTRAS. A la hora del balotaje, ambos
candidatos presentan ventajas y desventajas
personales para captar votos.
La "honestidad y transparencia" es un elemento de
peso y, en principio, milita contra las aspiraciones de
Menem; pero si se observa con más detalle, se
advierte que ese elemento pesa mucho fuera del
peronismo. En la misma encuesta de Clarín, sólo un
11,8% de los votantes de Rodríguez Saá lo eligió por
ser "el más honesto y transparente". Se fijaron más en
sus antecedentes, y en sus ideas y propuestas.
En Menem un buen porcentaje de votantes (19%)
aprecia su "viveza", una cualidad que no parece
hermana de la honestidad. El mapa electoral de
Argentina muestra algunas pistas interesantes para
valorar cómo votarán "los perdedores".
Rodríguez Saá tiene, en las tres provincias donde
ganó, casi 600.000 votos que deberían inclinarse por
tradición a uno de los dos candidatos peronistas.
La desventaja que tiene Kirchner para conquistar esos
votos es clara: fuera de la Patagonia, el "delfín" de
Duhalde es un hombre sin trayectoria en el interior
argentino. En las tres provincias, Menem quedó
claramente por delante de Kirchner el domingo.
Las provincias de Córdoba y Santa Fe representan el
17% del padrón electoral y son las más importantes
después de Buenos Aires. Los gobernadores
peronistas José Manuel De la Sota, de Córdoba, y el ex
piloto de Fórmula 1 Carlos Reutemann, de Santa Fe,
reiteraron ayer su neutralidad para la segunda vuelta
electoral.
En ambas provincias se impuso Carlos Menem,
aunque en Santa Fe con una exigua diferencia sobre
Elisa Carrió.
En Córdoba Kirchner quedó en quinto lugar y en Santa
Fe, cuarto, 18 y 9 puntos detrás de Menem,
respectivamente.
En Buenos Aires, donde Kirchner triunfó con 25,8%,
Menem quedó segundo con 20,3%.
LOS INDEPENDIENTES. Los votantes liberales de
López Murphy, que recibió un tercio de sus apoyos en
la Capital Federal, mantienen distancias personales
con Menem aunque comparten una buena porción de
sus ideas en materia económica y de seguridad. De
no inclinarse por el ex presidente, difícilmente lo harán
por un peronista que predica la intervención estatal en
la economía.
Los votantes de Elisa Carrió no van a votar a Menem,
más por convicción que por la autoridad que pudiera
imponerles una dirigente con prestigio pero sin
aparato partidario ni caudillos provinciales.
Pero es posible que una parte de sus electores,
quienes la eligieron porque representaba "la
renovación de la clase política" (50%) y "la utopía del
cambio" (16,3%), tampoco se decida a votar por
Kirchner.
Hay además 1.727.282 sufragios (de los otros 13
candidatos menores, incluido Leopoldo Moreau de la
UCR), que deberían volcarse en su mayoría a Kirchner.
Desplome en la Bolsa
El índice líder MerVal de la Bolsa de Buenos Aires se
desplomó 8,62%, a 608,52 puntos, en reacción
negativa al resultado de los comicios presidenciales,
mientras la moneda se mantuvo casi estable,
cotizando a 2,88 pesos por dólar. La fuerte caída de la
bolsa reflejó la desconformidad de los inversionistas
con el desempeño electoral del ex ministro de
Economía liberal ortodoxo, Ricardo López Murphy,
quien entró tercero entre los candidatos a la
Presidencia y fue eliminado de la segunda vuelta
electoral del 18 de mayo, dijeron los operadores.
AFP