El gobierno israelí aumentó hoysus esfuerzos para poner al presidente de la Autoridad palestina, Yasser Arafat, fuera de juego, en vísperas del debate sobre la investidura de un nuevo gobierno palestino dirigido por Mahmud Abbas.
El viceprimer ministro israelí, Ehud Olmert, estimó que la investidura constituiría "una medida positiva", pero añadió que Israel tiene "dudas" acerca de lo que Abbas pueda realizar, debido especialmente a la influencia de Arafat.
Por su parte, Abbas indicó que rechazaría toda invitación a viajar a Washington hasta que Israel no le vuelva a conceder libertad de movimiento a Arafat.
En estos días Yasser Arafat hizo su reaparición en la escena diplomática. Pero paradójicamente esto ocure cuando el histórico líder de la causa palestina asiste impotente a cómo se le recortan los poderes en beneficio de un primer ministro que él no deseaba.
Todo esto no es del agrado del primer ministro israelí Ariel Sharon, quien el lunes reclamó que se aísle a Arafat, al que nuevamente acusó de "apoyar el terrorismo".
Sharon expresó su deseo de que el próximo primer ministro palestino "combata realmente el terrorismo" y criticó a Abbas por intentar una tregua "sin desarmar ni arrestar a los autores de atentados".
También habló contra el hecho de que varios ministros de Relaciones Exteriores visiten a Arafat o que altos dirigentes extranjeros hablen con él por teléfono.
El ministro japonés de Relaciones Exteriores, Yoriko Kawaguchi, reafirmó no obstante su voluntad de reunirse mañana martes en Ramalá con el máximo líder palestino.
Kawaguchi, que hoy se entrevistó con su homólogo israelí Sylvan Shalom, se reunirá también el martes con Mahmud Abbas y con el jefe de la diplomacia palestina Nabil Chaath.
Del lado de los palestinos, personas del entorno de Abbas indicaron que éste no iría a Washington hasta tanto Arafat no sea autorizado a viajar al extranjero con todas las ganantías de poder volver a su cuartel general en Ramalá.
Oficialmente, las autoridades israelíes afirman que Arafat es libre de desplazarse pero se niegan a garantizar su regreso a Ramalá.
El presidente George Bush propuso a Abbas que visite la Casa Blanca no bien su gabinete haya sido investido por el Consejo Legislativo (parlamento) palestino.
La ceremonia de investidura debe ocurrir el martes en Ramalá.
La asunción del gabinete de Abbas es la condición puesta por Bush para dar a conocer un plan de paz internacional elaborado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y las Naciones Unidas, el cual prevé la creación progresiva de un Estado palestino antes de 2005.
Rusia afirmó hoy, por intermedio de su enviado en el Cercano Oriente, Andrei Vdovine, que este plan tendría que hacerse público en cuanto haya sido investido el gabinete palestino.
Hoy, un activista de 17 años del movimiento extremista islámico Hamas murió en Jenín (norte de Cisjordania) tras un tiroteo con militares israelíes, lo que eleva a 3.179 la cantidad de personas muertas desde el inicio de la Intifada (setiembre 2000), entre ellos 2.395 palestinos y 726 israelíes.
Por otra parte, los militares arrestaron hoy a Rachid Abu Ali, 30 años, jefe local de las brigadas Al Qods, rama armada del movimiento Jihad Islámico, y a dos de sus próximos colaboradores.
Según una fuente militar israelí, Ali preparaba ataques suicidas en Israel.
AFP