El staff del Fondo Monetario Internacional (FMI) que hace el seguimiento de la situación uruguaya considera que el canje de deuda pública que propone el gobierno "es un innovador y valiente intento" por enfrentar las brechas de financiamiento del país y calcula que si se obtiene la participación de los tenedores del 90% del monto de deuda, se reducirá gradualmente el peso de las obligaciones hasta llegar a representar el 53% del Producto Interior Bruto (PIB) para el año 2012. También prevé que los pagos que deberá realizar Uruguay y sus necesidades financieras disminuirán sustancialmente por lo menos hasta el año 2012.
El informe del staff, incluido en la segunda revisión del acuerdo "stand by" que Uruguay tiene vigente con el organismo multilateral y que se difunde cuando el presidente del Banco Central del Uruguay, Julio de Brun y el director de la Asesoría Macroeconómica, Isaac Alfie, mantienen contactos en Europa con tenedores de papeles del Estado, señala que si el canje se implementa exitosamente "provee unas seguridades razonables de que el programa del gobierno estará totalmente financiado y de que la sustentabilidad de la deuda a mediano plazo puede ser conseguida".
PARTICIPACION. "El staff, por lo tanto, urge a las autoridades a trabajar vigorosamente para la culminación en tiempo del canje con un nivel de participación casi universal, junto con la implementación de otros elementos importantes del programa. El fracaso en el objetivo de conseguir el nivel de participación establecido como meta reabriría brechas de financiamiento y las preocupaciones sobre la sustentabilidad de la deuda, y de esa forma cuestionaría la viabilidad del enfoque que proponen las autoridades", dice el informe.
El conjunto del programa, incluyendo el canje de deuda propuesto, "representa un esfuerzo equilibrado de ajuste", considera el staff.
Los técnicos advierten que incluso con un canje exitoso, algunas necesidades de financiamiento a través del mercado todavía existirán entre 2003 y 2005, y estas subirán gradualmente. "Aunque el staff está de acuerdo con las autoridades en que estas necesidades son manejables, las brechas reaparecerán si el acceso a los mercados es menor al esperado", señala el análisis.
También advierten sobre el sistema bancario que consideran sigue estando en situación de "fragilidad", lo que puede llevar a que cualquier shock o apartamiento en la implementación del programa pueda generar nuevas salidas de depósitos.
"Aunque la tenencia por parte de los bancos de bonos del gobierno es relativamente baja, menos del 5% de su total de activos, la operación de deuda debe ser manejada muy cuidadosamente. En particular, las autoridades deben estar preparadas para implementar medidas para contrarrestar nuevas salidas y pérdidas de reservas, si es necesario", dicen los funcionarios del FMI.
NECESIDADES. Aún si el canje se implementa, probablemente persistan las necesidades de apoyo por parte del FMI luego que termine el actual acuerdo "stand-by", entiende el staff. "Si este apoyo no se materializase, presumiblemente porque las políticas del gobierno no fueran adecuadas, los repagos al FMI estarían en riesgo sustancial", agregan.
Con una participación del 90%, calculan los técnicos, las necesidades de financiamiento que en 2003 iban a ser de U$S 720 millones se reducirán U$S 470 millones y las correspondientes a 2004 y 2005 que hubiesen rondado los U$S 1.000 millones bajarían en unos U$S 800 millones.
Asumiendo una reducción de la carga de la deuda y una mejora sostenida en el marco macroeconómico, la economía volverá a crecer a partir de 2004 a una tasa de entre 2,5 y 3%, "más cercana al potencial de largo plazo de Uruguay", cree el staff.
Un riesgo importante que enfatizan los autores de la evaluación se vincula al déficit fiscal. "En particular, lograr el déficit fiscal establecido como meta será crucial, así como la implementación de las reformas estructurales para crear las condiciones para el renovado crecimiento de Uruguay. Si el superávit primario se ubicase en el 3% del Producto Interior Bruto en el mediano plazo en lugar del entorno del 4% asumido en el escenario de base, la relación deuda-PIB estaría cerca del 70% para el año 2010 (en lugar del 58% del escenario de base)", dice el informe.
Como conclusión, el staff reafirma su recomendación de que el FMI acceda a las solicitudes de waivers que realicen las autoridades uruguayas y a la reprogramación de pagos al organismo.