Dos cabezas, un corazón

"Argentina y Uruguay son como hermanos siameses: unidos por un sólo corazón pero separados por dos cabezas. En nuestra infancia nacional usamos la misma cuna fabricada en España, pero más tarde nos pusieron nodrizas distintas. Argentina siguió mamando una cultura hispánica y católica, a pesar de Buenos Aires, mientras que Uruguay se alimentó de las ideas liberales de Gran Bretaña para poder ser un Estado Moderno.

Después tuvimos nuestras adolescencias idealistas. Como argentino y filósofo me doy cuenta que las pasiones nacionalistas y totalitarias nos cegaron la inteligencia y nos quedamos a la deriva de un voluntarismo irracional. Sin embargo, Uruguay confió más en la inteligencia siguiendo las huellas de la Ilustración Francesa que Batlle se trajo desde Europa, pero se quedó sin la fe y la esperanza para los momentos de dificultad, aunque la va recuperando.

Argentinos y uruguayos estamos saliendo de las sombras del siglo XIX y empezamos a descubrir que la madurez está en confiar en nuestras ideas, sin ideologías y sin apasionamiento. La mentalidad quinceañera de vivir como en Europa y gastar como en Nueva York se nos tiene que acabar. Hay mucha teoría liberal pero pocas virtudes liberales. Conviene que nos demos cuenta que la madurez está en conectar la cabeza y el corazón. Pensar sin discursos del pasado y arriesgar con fe en el futuro."

Andrés Jalif, filósofo argentino radicado en Uruguay

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