La influencia del gran hermano

Enrique Etchevarren - Rosa Aguirre

Oscilando entre verlos como hermanos de sangre o como desinhibidos vecinos escandalosos, los uruguayos miran a la distancia las elecciones que hoy definirán buena parte del futuro próximo de los argentinos.

A nivel local los acontecimientos políticos de la vecina orilla y los estilos de sus candidatos, son seguidos entre comentarios de asombro o de crítica, pero la mayoría lo hace como un espectador que se mantiene prudentemente ajeno y distante.

Sin embargo, esa distancia tiene características especiales, entre ellas, la de ser muy variable. Se vuelve inconmensurable cuando se mide por la pasión que desata la polémica sobre la paternidad del dulce de leche, pero queda reducida a la nada cuando llega la hora de contar al detalle el número de argentinos que cruzan la frontera en enero y febrero para saber si será exitosa o no la temporada de verano uruguaya.

Los especialistas consultados por El País coinciden en reconocer los extremos de esa singular relación: una creciente influencia en Uruguay de los acontecimientos económicos, sociales y culturales argentinos, unida a una férrea defensa de las diferencias de mentalidad imperantes en ambas márgenes del río.

Andrés Jaliff, un filósofo argentino radicado en Uruguay, tiene una forma de describir el fenómeno: "Argentina y Uruguay son como hermanos siameses: unidos por un solo corazón, pero separados por dos cabezas" (ver nota aparte).

NUMEROS. Los vaivenes económicos argentinos del último año han recordado a los uruguayos el peso que tiene ese país en los grandes números del intercambio comercial: Argentina es el principal comprador de productos uruguayos después de Brasil y ha sido hasta ahora el principal origen de las importaciones.

En el año 2001 las ventas hacia Argentina sumaron 316 millones de dólares, una cifra sólo superada por las ventas a Brasil (440 millones de dólares).

El valor de lo exportado hacia Argentina fue levemente inferior a las ventas realizadas a todos los países de la poderosa Unión Europea (385 millones de dólares) y muy superior a las exportaciones que tuvieron por destino a Estados Unidos (171 millones de dólares).

La crisis económica cambió dramáticamente las cifras: en el 2002 Uruguay colocó en el mercado argentino 113,3 millones de dólares (una caída del 64,2 por ciento), pero las importaciones sumaron 540.6 millones de dólares con lo que sólo cayeron un 23,4 por ciento. El resultado final fue un superávit a favor de Argentina de 427 millones de dólares.

REFERENCIA. Economistas uruguayos sostienen que la influencia de la realidad Argentina en los negocios y en la economía local va más allá del intercambio comercial.

"Desde el punto de vista económico hemos comprobado que la influencia no se limita a cuestiones notorias como el intercambio comercial, el turismo y los depósitos de no residentes en los bancos uruguayos, sino que la crisis argentina golpeó fuerte a todos los sectores económicos y a la sociedad uruguaya en general", afirma el economista Ramiro Nuñez, un funcionario técnico uruguayo de larga actuación en Argentina.

Nuñez dice que Argentina es una referencia ineludible para el empresariado uruguayo de una manera múltiple: "lo es como potencial cliente con un mercado interno importante, pero también como principal competidor en terceros mercados", a lo que se agrega que es un "fijador de precios regionales en varios productos, un eventual asociado en determinadas circunstancias y un posible aliado con intereses comunes en el seno de organizaciones internacionales".

Por eso concluye que "las decisiones y políticas del gobierno argentino son de altísimo interés para la planificación de actividades de empresas uruguayas exportadoras".

El economista también afirma que la influencia argentina no se limita al sector privado sino que alcanza a las empresas públicas que "toman como dato relevante para sus decisiones la información del mercado argentino en cuanto a producción, niveles de precios y tarifas, políticas y marcos regulatorios".

Dolores Benavente, asesora de la Cámara de Comercio, coincide en el peso de Argentina en la economía local y agrega que Uruguay "no ha hecho demasiado para que sea menor".

La economista sostiene que "un país tiene algún margen de maniobra frente a vecinos tan poderosos, sólo si posee una economía muy flexible, un Estado chico y eficiente, que cobre pocos impuestos, con servicios públicos a precios internacionales y con una sana apertura comercial que permita no ser rehén de los vaivenes del vecino".

"Como se puede apreciar, muy poco o nada de esto se ha hecho en nuestro país en las últimas décadas", señala.

VOLATILIDAD. Ramiro Nuñez afirma que los empresarios uruguayos son muy conscientes de esta influencia argentina y que "en su gran mayoría están o procuran estar informados de los sucesos y las tendencias" de ese país.

Cree que esa necesidad de información "se ve reforzada por la percepción de que en Argentina hay una mayor volatilidad y posibilidades de cambio acelerado del entorno y las oportunidades. Brasil parece mantener en el tiempo una mayor estabilidad de lineamientos, situaciones y políticas", dice.

Ambos economistas coinciden en cuál sería el resultado más conveniente para Uruguay de los actuales comicios.

Según Benavente "lo primero es que el nuevo Presidente tenga las mayorías necesarias para gobernar y no caer en nuevas crisis políticas. Lo segundo, que la economía se encamine hacia la estabilidad con crecimiento económico en un marco en el que no puede estar ausente el pago de su deuda externa".

Ramiro Núñez cree que las elecciones terminarán consagrando como presidente a alguno de los candidatos que los empresarios argentinos consideran "promercado", diferenciándolos de los que propugnan la estatización de las empresas privatizadas o de los que se oponen a un acuerdo con el FMI.

"Lo que la sociedad argentina está esperando es el fin de un ciclo político turbulento para encarar la crisis con un sentimiento de estabilidad y previsibilidad", afirma.

LA MECA CRITICADA. Un aspecto diferente y mucho más cuestionado de la influencia argentina en Uruguay lo constituye el bombardeo de sus medios de comunicación. El problema se traslada a la base cultural de ambos países y, en este caso, también la cabeza y el corazón andan por carriles diferentes.

El periodista Víctor Hugo Morales es uno de los numerosos uruguayos que triunfan en Buenos Aires. Es crítico a la hora de evaluar la influencia de la televisión argentina, pero reconoce que Buenos Aires sigue siendo un destino anhelado.

"Pedro Figari es un producto de Buenos Aires, Florencio Sánchez también, al igual que Julio Sosa. China Zorrilla no es un producto de Buenos Aires, pero ésta ciudad le aportó una continuidad artística que aumentó la aureola de inmenso respeto que tiene China", afirma.

Para él la influencia de Buenos Aires estriba en ser un desafío importante y una caja de resonancia valiosa para los artistas uruguayos. "El Uruguay suena más alto, a través de la multiplicación de su voz, a partir de lo que Buenos Aires aporta como ciudad vecina", dice.

Sin embargo es muy crítico a la hora de hablar de la televisión argentina. "En mi ánimo se terminó una discusión que hubo sobre el puente de Colonia. Muchos sostenían que podría implicar una influencia muy severa sobre lo uruguayo, pero pusimos miles de puentes entre la subcultura argentina de la TV y el Uruguay".

Luciano Alvarez, director del departamento de comunicación de la Universidad Católica, no tiene dudas sobre la fuerte incidencia de los medios argentinos, pero lo enmarca en un fenómeno cultural más global.

"Para hablar de los medios, creo que debemos hablar de Buenos Aires como centro de producción y (reconocer) que los uruguayos tenemos en buena parte del consumo cultural una dependencia al centralismo de Buenos Aires. Suena a época artiguista pero es así", afirma.

Sostiene que el fenómeno no es nuevo, pero adopta características propias en cada época. Recuerda que la política de aislamiento de Perón promovió sin quererlo el crecimiento del teatro independiente uruguayo ocupando el lugar del teatro popular argentino. Al contrario, señala que en el área cinematográfica, en la que Montevideo logró tener cierta autonomía, "hoy somos un engranaje del sistema de distribución argentino".

Si, como dice Luciano Alvarez, en el cine sólo nos llega lo que antes pasa por Buenos Aires, en el mercado musical la influencia es más directa: "los artistas argentinos son muchas veces más conocidos que los cantantes locales", dice Andrés Sanabria, un conocido operador del mercado musical uruguayo.

En ese campo también juegan su papel los canales de cable argentinos. "Much Music y Mtv son canales de música popular que emiten desde Argentina y son consumidos por la gran mayoría de los adolescentes uruguayos", dice Sanabria.

Luciano Alvarez cree que a pesar de esa influencia, los uruguayos no pierden sus características ni sus rasgos diferenciales, aunque en materia de televisión como en muchas otras cosas, adoptan la ambigua actitud de "asomarse a algo que, en el fondo no compartimos, pero usamos".

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