Norman Mailer
"La investigación y el desarrollo en las universidades estadounidenses dependen de los estudiantes extranjeros en los ámbitos cruciales de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (los campos STEM).
Los estudiantes estadounidenses que obtienen títulos superiores especializados en esos ámbitos son demasiado pocos para cubrir nuestras necesidades económicas, estratégicas y tecnológicas. La afluencia de jóvenes científicos e ingenieros norteamericanos se ha convertido en un hilillo, y otros muchos países industrializados tienen una proporción mucho mayor de alumnos que se especializan en dichas materias".
"Los estudiantes extranjeros se sienten atraídos por la posibilidad de trabajar en los campos STEM de las universidades estadounidenses, mientras que los nuestros, no. Quizá muchos no han recibido estímulo suficiente y es posible que a otros les resulte demasiado exigente el rigor académico de estas especialidades".
"Entre 1986 y 1996, los estudiantes extranjeros que obtuvieron doctorados en especialidades STEM aumentaron cuatro veces más que los estudiantes nativos".
"En el 2000, el 43% de los doctorados en ciencias, reconocieron los méritos de alumnos que no eran ciudadanos de nuestro país".
Puede que los "conservadores de bandera" todavía confíen en las ventajas de enviar a China mensajes como digan:
—"¡Ehhh, chinos! Ustedes son muy inteligentes. Lo sabemos y podemos probarlo. Los estudiantes asiáticos nacieron para la tecnología. Por lo regular, la gente que ha vivido una vida miserable, adora la tecnología. A ustedes que están a media ración, les gusta la idea de tener poder cibernético al alcance de la mano.
Chinos: la tecnología es ideal para amarillos desesperados. Y ustedes están a punto de implantar su propia tecnología. ¡Guau! Les puede resultar estupenda.
Pero eso sí, más vale que comprendan una cosa desde ahora: el poder militar sigue siendo nuestro y por consiguiente, lo mejor que pueden hacer es ... convertirse en esclavos griegos de nosotros, que somos los romanos de nuestro tiempo. Los vamos a tratar bien. Van a ser muy importantes en América. Tremendamente importantes. Eso, si no pretendan sentirse más de lo que son. Lo máximo a que pueden aspirar los chinos, es a ser nuestros griegos. ¿Si?... Sépanlo y ahórrense algún disgusto caído del cielo".
COMENTO: Estas bien pudieron ser las palabras serenas del maestro de la persuasión, George W. Bush.