Duhalde pide pacto de gobernabilidad

| En un balance a 30 días de dejar la Presidencia, dijo que logró pacificar el país y salir de la recesión económica

BUENOS AIRES | La Nacion, GDA

A pocas horas de las elecciones más reñidas en los últimos 20 años, y en las que puso mucho en juego, Eduardo Duhalde busca mostrar que, más allá del resultado, su papel será el de un presidente que sólo quiere garantizar que su sucesor pueda gobernar.

"Yo voy a convocar a un compromiso de gobernabilidad con los legisladores después de las elecciones, haya o no haya balotaje", dijo el Presidente en una entrevista con LA NACION, en la residencia de Olivos.

El único momento en el que el jefe del Estado endureció el tono fue cuando desestimó cualquier hecho de violencia durante las elecciones. "Descártelo", repitió cuatro veces. "El Gobierno va a garantizar que haya elecciones y que todo el mundo pueda votar", dijo.

"Pero lo más lindo es que no va a pasar nada", dijo Duhalde, vestido con un impecable traje azul, sentado en el living del chalet privado de la residencia presidencial.

En una suerte de balance de gestión, a 30 días de dejar la Presidencia, Duhalde dijo que preservó la democracia, logró pacificar el país, salir de la recesión económica y comenzar la reactivación de la producción. "Mi gobierno fue, seguro, el de mayor fragilidad de toda la historia", reseñó.

—¿Por qué se considera que fue un presidente débil?

—Porque la institución presidencial estaba en su momento de mayor fragilidad. La ventaja mía es que yo siento en la piel lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer.

DEBILIDAD. —¿Qué intentó hacer y no pudo por conducir un gobierno débil?

—La reforma política. Los partidos políticos tal como funcionan en la Argentina no sirven.

—¿Por qué no pudo cambiar nada? Pareció que faltó voluntad política.

—Cuando yo propuse la reforma dijeron que era un disparate. Quería cambiar la Constitución y pasar a un sistema parlamentario, pero en la crisis hay cosas que no se pueden hacer. No estaban dadas las condiciones, quien haga la reforma tiene que tener un poder extraordinario que no tuve.

—¿Cree que el próximo gobierno será fuerte y podrá encarar esa y otras reformas, dada la paridad que mostraron las encuestas hasta hoy?

—Si hay segunda vuelta, como en Brasil, uno va a sacar el 55 o el 60 por ciento, o sea que ese gobierno nace con una expectativa distinta y el Parlamento deberá actuar patrióticamente. No importa si el que gana nos gusta a nosotros. La Argentina no puede emerger de la crisis si no es con mucho apoyo parlamentario.

—¿Y si el próximo presidente no tiene un partido fuerte atrás?

—No importa, porque tendrá los votos. El que gane lo hará sin un parlamento propio y hay que ayudarlo. Sea quien sea.

—¿Imagina en un supuesto gobierno de Carlos Menem dando apoyo parlamentario para firmar un acuerdo con el ALCA en detrimento del Mercosur? ¿O un ajuste para conformar al FMI?

—Al presidente que gane hay que ayudarlo a gobernar. No me hablen ni de Menem, ni de Kirchner, ni de López Murphy, que no puedo hacerlo por la veda. Ahora (pone énfasis) si el presidente que gana dijo en la campaña que va a hacer una cosa y después hace otra, la cosa cambia...

APOYO.—¿Entonces el apoyo del que habla no es incondicional?

—No. Lo que vamos a ayudar es a que cumpla con el programa de gobierno que difundió en su campaña, que es lo que corresponde.

—Pero hay candidatos cuyos programas no tienen nada que ver con la política que aplicó el Gobierno.

—Qué tiene que ver eso. Si gana el otro hay que apoyarlo. Creo que garantizar la gobernabilidad con un compromiso legislativo es muy importante.

—¿Su apuesta a convocar a un pacto de gobernabilidad con el Congreso es su gran propósito para el día después de dejar el mandato?

—No, es uno de los propósitos. Para después no, lo voy a convocar el lunes mismo después de las elecciones.

Duhalde demuestra que ya dio por terminado su gobierno. Habla como si ya hubiera entregado la banda presidencial y buscara definir su papel fuera del poder. Está hasta de buen humor y se ríe de su propia imposibilidad de hablar de lo que más lo inquieta en estas horas: el futuro de su candidato, Néstor Kirchner.

—¿No le gustaría volver a ser presidente pero votado por la gente?

—Para nada. No es que no me guste, no me parece que sea bueno para el país. Los países necesitan renovar su dirigencia; yo, con tantos años en política, divido. Necesitamos gente joven y capaz. Voy a trabajar para que esa gente llegue.

CHICHE. — Entonces, ¿el apellido Duhalde podría volver a la pelea presidencial con su esposa como candidata?

—Yo voy a acompañar en lo que pueda y ella decida. El que está descartado soy yo. He llegado a mi último peldaño en cargos ejecutivos. Mi carrera política termina acá.

—¿Su papel en la historia se termina entonces en un mes?

—En el nivel partidario y ejecutivo no tenga duda. No ocuparé cargos partidarios. Por ahí pueda ocupar un cargo legislativo (puede ser senador en 2005). Hace 30 años que estoy gobernando y tengo que dar paso a otros.

—¿Se arrepiente de haber adelantado las elecciones y de no ser candidato?

—No podía ser candidato porque ya había dicho que no. Cuando asumí tenía muy claro que si me postulaba como candidato presidencial la situación iba a complicarse mucho más. Esta idea de que un presidente dice una cosa y después, como le conviene, hace otra me parece deplorable. Es engañar. No estoy arrepentido de nada.

—¿No teme que algún candidato aplique políticas de ajuste que frenen la reactivación?

—No. Ellos saben que el país se está recuperando. Creo que aprendieron de lo que pasó con De la Rúa cuando aplicó políticas recesivas.

—¿Qué siente al estar cerca de irse del poder?

—Que tengo la conciencia tranquila.

Sufrimiento

El presidente argentino Eduardo Duhalde confesó ayer que sufre el poder, lo incomoda. "Yo lo sufro el poder. Siempre. No sólo ahora como presidente sino también como gobernador. Hay otros que lo gozan, a mí no me gusta nada. Estoy como encerrado, incómodo, no me causa satisfacción", reveló el mandatario.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar