El Museo Zorrilla inicia su temporada

| Las fotografías de Carlos Costa podrán verse de martes a domingos, entre las 14 y 20 horas

alicia Haber

El Museo Juan Zorrilla de San Martín, emplazado en la histórica casa que el poeta construyó en Punta Carretas, abre su temporada 2003 de exposiciones mañana a las 19.30 horas, con la inauguración de la muestra "Amarillo" del destacado fotógrafo uruguayo Carlos Costa, quien presenta una serie de imágenes panorámicas (de gran formato) que giran alrededor del color amarillo.

Para el resto del año, destacan dos exposiciones más, de indudable valor artístico: primero una muestra de la famosa artista germana Ré Soupault en esfuerzo conjunto con el Instituto Goethe; y luego una original exhibición del maestro José Gurvich patrocinada por la Fundación Gurvich y diversas empresas que brindan un importante apoyo a las actividades del museo, que incluyen también cursos, conferencias y conciertos.

Como es propósito de la Comisión de Amigos del Museo Zorrilla que preside Susana Nunes, cada muestra está presentada con cuidadoso diseño de montaje, catálogos de muy buen nivel, textos explicativos, visitas guiadas y curaduría a cargo de profesionales. La agenda trata de ser variada y comprende tanto arte nacional como extranjero.

Su propósito es acercar el arte y la cultura contemporáneas de disímiles lenguajes al más amplio público, en su sede de la calle José Luis Zorrilla de San Martín 96. En todas estas áreas se propone enfatizar el potencial formativo, educativo y recreativo del Museo.

COSTA. Las fotografías que a partir de mañana expondrá Carlos Costa fueron tomadas mayoritariamente en un viaje a Nueva York y en el Nordeste de Brasil, aunque hay algunas tomadas en Montevideo y en Rocha. Casi todas registran realidades dispares en las que el color amarillo es siempre protagonista.

En el atractivo catálogo, se dice acerca de la propuesta de Costa: "Afinidad, atracción, fascinación, admiración, deslumbramiento, seducción, obsesión, todo eso y mucho más siente el fotógrafo Carlos Costa por el color amarillo. Hace más de diez años que ese color hechiza e intriga a Costa. Antes que su cámara, su ojo y su mente lo vienen registrando en todos los lados a los que va. Su cerebro lo ha buscado y lo sigue buscando en la realidad.

El amarillo llega a él y él al amarillo, tanto de manera consciente como inconsciente. Hay encuentros buscados y encuentros casuales. Cuando Costa decide hacer la serie Amarillo todos estos factores cuentan. Después de tantos años de atracción, elabora este proyecto y se dedica a él: el resultado es un conjunto de fotografías en formato panorama que integran una serie.

Busca un fuerte sentido de inmersión en la escena. La etimología es significativa: "pan": todo; "orama": vista. En su caso, el placer deriva de juntar muchas cosas en la misma toma, jugando con lugar, tiempo y sentido del espacio".

SOUPAULT. "Fotografías 1934-1952" es la segunda exposición que se presentará en el Museo Zorrilla. Se trata de instantáneas de la célebre artista Ré Soupault (1901-1996) cuyo nombre real era Erna Niemeyer. Esta fotógrafa vio la luz en Pomerania, estudió en la Bauhaus de Weimar, donde tomó los cursos de Johannes Itten, Paul Klee y Vassily Kandinsky. Fue diseñadora de moda en los años veinte, fotógrafa a partir de a los años treinta, traductora de Romain Rolland y Lautréamont. En 1936 contrajo nupcias con el poeta surrealista Philippe Soupault y desde entonces adoptó el apellido de su esposo.

En Weimar y Berlín, tomó contacto con la vanguardia más radical. Fue muy famosa por sus fotos, tomadas en Francia, Noruega, Túnez, España e Italia. Las tomas revelan un interés político, un espíritu humanitario, la liberación de prejuicios, la predilección por el claroscuro y el interés en las líneas geométricas.

GURVICH. La tercera muestra del año, estará dedicada a una parte poco explorada de la obra del maestro José Gurvich y se presenta junto a Fundación Gurvich. La exhibición está integrada por la mayoría de los murales más relevantes realizados por el artista, entre los que está incluido uno muy importante recién llegado de Israel. Asimismo se exhibirán piezas de gran valor artístico que no han sido expuestas y que revelan la versatilidad de Gurvich para expresarse en diversos materiales y técnicas (cerámicas, huesos, cueros, yesos, tapices, etc). La muestra será presentada con un importante catálogo-libro de aproximadamente 200 páginas profusamente ilustrado cuya autoría, a la vez habrá un folleto de distribución gratuita. La mayoría de las piezas no han sido exhibidas y será una ocasión de disfrutar y descubrir a un Gurvich especial en murales, en cementos, en objetos, en cerámicas, en tapices. Al mismo tiempo se llevará a cabo en el Centro Municipal de Exhibiciones (Subte Municipal) una exposición de esculturas en cerámica de Gurvich, que salvo ejemplos aislados, nunca fueron exhibidas.

José Gurvich (1927-1974) nació en Lituana en un humilde hogar judío y emigró al Uruguay en 1932. En 1942 comenzó a estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes y a partir de 1944 se relacionó con Joaquín Torres García (1874-1949) para integrarse definitivamente a su taller en 1945. Participó de ese movimiento significativo creado por el maestro Joaquín Torres García. Durante los años cincuenta diversas experiencias fueron orientando a Gurvich hacia un lenguaje más personal que desarrollaría a partir de la década del 60. En ese período de cambio fue muy importante su viaje a Europa de 1954, y sobre todo sus tres estadas en Israel así como su posterior radicación en Nueva York.

A partir de su descubrimiento de otras fuentes iconográficas en sus viajes a Europa y a Israel y de su retorno a las fuentes judías (sumados a su interés por la vida rural, las lecturas esotéricas, su amor por la esencia de lo orgánico, su atracción hacia la espiral de la vida y al fluir vital) Gurvich buceó en su imaginación y se entregó con lírica sensibilidad a las "escondidas reglas" de su espíritu para desarrollar un lenguaje propio. Se aúnan en sus obras las diversas fuentes de manera muy original. En 1970 Gurvich se trasladó a Nueva York, como tantos otros pintores del Taller Torres García y en 1973 fue invitado por el Jewish Museum a exhibir una muestra retrospectiva.

El artista lituano-uruguayo tenía aún mucho para dar como lo revelan sus últimas obras de Nueva York pero lo sorprendió la muerte temprana cuando sólo tenía 47 años, en 1974. Ahora en el Museo Zorrilla y el Centro Municipal de Exposiciones se podrá calibrar parte de su aporte singular al arte.

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