"Depresión infantil"

| Psicólogo Gustavo Ekroth

Se calcula que aproximadamente el 5 por ciento de los niños y adolescentes de una población general padecieron en algún momento depresión.

El trastorno depresivo aunque es mucho más frecuente en adultos en la actualidad ya no se considera patrimonio exclusivo de este.

LOS PRINCIPALES FACTORES DE RIESGO de depresión infantil son: la tensión y el estrés, los altos niveles de exigencia y/o autoexigencia, las experiencias de pérdidas recientes, los desórdenes atencionales, las dificultades en el aprendizaje, los problemas de conducta y los antecedentes familiares de depresión.

COMO DETECTARLA, si bien los síntomas en la depresión infantil y adolescente poseen algunos puntos en común con la depresión adulta, en general difieren bastante. Los padres deben estar atentos y buscar ayuda profesional si uno o más de los siguientes síntomas persisten en el tiempo y/o interfiere significativamente con la habilidad del niño para "funcionar" en el mundo: a) aburrimiento persistente y falta de energía.

b) perdida de interés en sus actividades favoritas o incapacidad para disfrutar aquellas cosas que antes le gustaban.

c) tristeza persistente, lloriqueo y/o llanto profuso.

d) desesperanza generalizada.

e) aislamiento social autoimpuesto.

f) comunicación pobre.

g) baja autoestima.

h) sentimientos de culpabilidad exageradas o inmotivadas.

i) hipersensibilidad al fracaso y al rechazo.

j) agresividad injustificada

k) dificultades para establecer nuevas relaciones y mantener las antiguas.

l) escaso poder de concentración

m) quejas frecuentes de enfermedades físicas tales como dolor de cabeza o estómago.

n) faltas reiteradas a la escuela.

o) descenso brusco del rendimiento escolar.

p) cambios importantes en los patrones de alimentación.

q) alteraciones en los patrones de sueño o vigilia.

r) tratar de escapar de la casa o hablar de ello.

s) comportamientos autodestructivos.

t) pensamientos, ideas o expresiones suicidas.

UN CASO hipotético de depresión infantil podría ser el de Juan, un niño de 9 años de edad que jugaba frecuentemente con sus amigos pero que ahora pasa la mayor parte del tiempo solo. Antes le gustaba mucho jugar al fútbol pero ahora ya casi no le interesa y prácticamente hay que obligarlo para que lo haga muy de vez en cuando.

Alguna vez sorprendió a su madre diciéndole que prefería estar muerto, aunque luego se retractó. Habiendo sido un buen alumno, las notas son cada vez peores al igual que la mala conducta en la escuela. Paralelamente se "inventa" enfermedades para faltar al colegio o para que los padres vayan a buscarlo antes del horario normal de salida. A pesar de que duerme más horas de lo habitual siempre se queja de que está muy cansado y se niega a realizar pequeñas tareas domésticas que se le encomiendan.

La depresión infantil es una enfermedad real que requiere ayuda profesional, el diagnóstico y tratamiento temprano es esencial para el logro de una completa recuperación.

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