El método de gestión de OSE, "no es moderno" y su infraestructura comercial no tiene un modelo acorde con las necesidades de nuestra época. Así resumió, en forma preliminar, la situación del ente del agua, el gerente del Area Negocios Externos y Auditoría de Conex, la empresa consultora de UTE. Esta última acaba de firmar un convenio para elaborar un proyecto para la modernización de OSE (El País, 23 de abril).
Lo reportado por El País refleja lo mejor, y lo no tan bueno, de la Administración Pública. Por una parte se encuentra OSE, el ente encargado, nada menos, que del agua potable y, en buena parte del país, del saneamiento. Por la otra tenemos a UTE. Una empresa estatal considerada como modelo en cuanto a la eficiencia de su administración y calidad de sus servicios al consumidor. En contraste, OSE parece haberse quedado en el tiempo, como si deseara servir de ejemplo de lo que eran muchos servicios públicos, en tiempos no tan lejanos. A nadie puede sorprender que el presidente Batlle haya reconocido, en su momento, que la administración de aquel organismo planteaba "un problema importante".
Parecería obvio que en la sociedad uruguaya no existe un consenso sobre cual debería ser el futuro de las empresas del Estado. Unos consideran que las mismas constituyen un patrimonio público que debe ser preservado a cualquier precio. Otros opinan que se trata de organizaciones monopólicas o cuasi-monopólicas, ineficientes y que perjudican el desarrollo económico o tecnológico. Los respectivos sindicatos no dudan en emprender campañas para tutelar los organismos para los cuales trabajan; en parte por razones idealistas y, también, por un natural temor al cambio y el deseo de proteger los intereses de sus miembros. La mayoría de los proyectos de plebiscito presentados en los últimos años, y de los plebiscitos realizados, han tenido como su objeto, ya sea en forma exclusiva o junto con otros asuntos, aspectos vinculados a algún servicio o ente público. Basta recordar los casos de Antel, Ancap, AFE y, ahora, el plebiscito que está siendo impulsado, entre otros, por la gremial de los funcionarios de OSE.
Pero, si existe un desacuerdo sobre si deben continuar existiendo esos entes estatales, o sobre su control monopólico de la oferta de determinados servicios, seguramente existe un acuerdo muy amplio en que, por lo menos, deben ser eficientes y tratar adecuadamente al consumidor. Al fin y al cabo, se supone que este es el dueño de la empresa estatal. ¿O no es así?