Pando | E. Barreneche
El Juzgado Penal de Pando citará el próximo lunes a otros integrantes de la Oficina 218 de la Aduana, la que era dirigida por asesores del director de esa repartición pública, Víctor Lissidini que fueron procesados por la Justicia por pedir "coimas" a un contrabandista.
El encargado de esa oficina y el Jefe de Operaciones de la misma fueron remitidos a la cárcel el jueves 24, tras una sentencia condenatoria dictada por el juez Penal de Pando, Pedro Salazar y la fiscal Nancy Hagopian. Los procesados son policías que integraban un "Cuerpo de Elite" nombrado por Lissidini el 16 de enero del 2003. Este cuerpo fue creado para "incrementar las tareas de prevención y represión de contrabando, tráfico de drogas en todo el país", según reza la resolución firmada por el jerarca.
Paralelamente, en el Juzgado Penal de 12º Turno de Montevideo se diligencia otra denuncia contra los asesores recientemente procesados, la cual fue realizada por el propio Lissidini.
Según investigaciones recogidas por Salazar y Hagopian, los hechos se iniciaron el 2 de enero del 2003 cuando integrantes del "Cuerpo de Elite" de la Aduana realizaron un allanamiento en un local comercial de Pando.
Durante el operativo, los integrantes de ese equipo especial incautaron prendas de vestir de origen extranjero que no tenía documentación. Esa mercadería fue llevada a la Oficina 218 de la Aduana.
Según la sentencia del juez Salazar a la que tuvo acceso El País, en esa oficina, los asesores de Lissidini le pidieron al comerciante que les entregara indebidamente la suma de 1.400 dólares para que "lo dejaran trabajar tranquilo", tanto en su comercio como en las ferias.
Fuentes aduaneras indicaron que este empresario —finalmente fue procesado sin prisión por el Juzgado de Pando por el delito de contrabando— es propietario de puestos en cinco ferias de Montevideo, entre ellas de Parque Rodó y Villa Biarritz. Además posee un comercio en la calle principal de Pando y otros puestos en ferias de la Costa de Oro.
Los delincuentes prometieron al empresario que, con la entrega de ese dinero, "no iba a ser más molestado" y que no se le iba a efectuar más allanamientos.
El comerciante aceptó el trato. Sin embargo, expresó a los integrantes del "Cuerpo de Elite" que solo contaba con la suma de 500 dólares en ese momento en su domicilio. Ese dinero lo entregó esa misma noche, a la semana hizo efectivo otros 500 dólares y a los 15 abonó los restantes 400 dólares.
MAS DINERO. Dos meses y medio más tarde, el empresario y los asesores de Lissidini se encontraron en el Club Neptunia. Durante la reunión, los asesores le pidieron la suma de 4.000 dólares para "poder seguir trabajando tranquilo", según consta en documentos judiciales.
La mitad de esa suma le correspondía a la hija del comerciante, quién también posee puestos en varias ferias. En un principio, la cifra que le solicitaron los delincuentes al empresario fue de 8.000 dólares.
El principio del fin de los "coimeros" comenzó al día siguiente de esta reunión. El empresario transmitió a su hija que debía pagar 2.000 dólares para poder seguir vendiendo ropas en las ferias. Esta se negó terminantemente y, en esa misma jornada, realizó una denuncia junto con su madre en el Ministerio del Interior y en la Aduana.
A partir de ese momento, la familia del empresario comenzaron a recibir "solicitudes" de parte de los asesores para que "desistieran o dejaran sin efecto" la denuncia, lo que efectivamente sucedió en un caso. Sin embargo, los denunciantes se presentaron el viernes 4 ante la Fiscalía Letrada del Ministerio del Interior y ratificaron plenamente lo que habían denunciado en un principio.