El intendente Municipal de Montevideo, Arq. Mariano Arana, viajó a Japón en procura de fondos para financiar la estancada restauración del Teatro Solís.
Entretanto, los montevideanos se enteran que la Comuna estudia cómo barajar las contribuciones inmobiliarias para aumentar la recaudación, niega tener fondos para colocar un solo semáforo en un cruce que ha provocado varias muertes, ha dado en concesión lugares que luego son subarrendados con ganancias fabulosas para los intermediarios, se pasa diciendo que va a solucionar el problema de la basura y luego su "reestructuración" resulta ser simplemente recolectar menos residuos, y otra vez anuncia medidas respecto de los caóticos carros de hurgadores y luego no hace nada...
La lista podría continuar largamente. Es un caos, entorpecido aún más por las disidencias internas del frenteamplismo. Allí dentro Arana se ha visto torpedeado por diversos sectores y hasta por Tabaré Vázquez. A cada paso encuentra reclamaciones y planteos sectoriales. Por ejemplo, luego del fallecimiento del director Ernesto de los Campos, el Partido Socialista reclamó para sí el cargo, "para continuar la tradición".
Esto es particularmente importante para Arana, siendo que él es un frecuente viajero y el director es quien le suple en sus ausencias. Sus voceros han dicho que Arana quiere para el cargo "alguien que siga su línea y esté compenetrado con la actual administración". Ello implícitamente indicaría que el hombre para el cargo tendría que salir de la Vertiente Artiguista. Pero los socialistas insisten.
A lo expuesto se adicionan negros nubarrones en el horizonte de las relaciones laborales, por cuanto se está poniendo en duda que se pague el aumento prometido a los funcionarios.
Lo curioso es que con este panorama desastroso, en el cual no faltan las investigaciones puestas en marcha por la Junta Departamental, el intendente Arana cree que su administración se diferencia del gobierno central en que tiene una "cuota de credibilidad" a nivel internacional. Cree también que podrá emplear miles de nuevos funcionarios con la cooperación económica que, viajando, procurará estimular.
¡Qué panorama! Y pensar que el Encuentro Progresista espera que una de sus banderas en la próxima campaña electoral justamente, sea la gestión municipal montevideana.